Licenciado en Historia explica su cruzada para el rescate patrimonial del Palacio Larraín
La mitad del inmueble, que data de 1913, funciona como casa museo. Pero los propietarios lo quieren destinar para arriendo de habitaciones.
«El último grito de auxilio del Palacio Larraín». Así es el nombre de la intervención que la organización Amigos por el Patrimonio, liderada por el licenciado en Historia José Antonio Ilianovich, realizó este sábado para, en sus palabras, «remover las conciencias y los corazones y, de alguna manera, poder sentarnos a conversar con los propietarios para poder revertir este desenlace».
José Antonio cuenta que los dueños de este inmueble, construido en 1913 en la esquina de Cienfuegos con Moneda, decidieron no seguir arrendándole el área del edificio que ocupa para su rescate patrimonial, y que funciona en parte como una casa museo y en parte como sala de exposiciones.
En vez de eso, afirma, la Sociedad de Inversiones Titanic S.A., propietaria del inmueble, eligió destinar la totalidad del edificio a lo que define como un «conventillo de arriendo de habitaciones» individuales.
«Los dueños me enviaron una carta donde yo tenía que desalojar el edificio el 1 de diciembre», dice.
Para José Antonio este cambio significa el abandono total del palacio, que tiene tres pisos, 88 habitaciones, 14 baños y una cúpula.
«¿Cómo un edificio tan bonito, tan espectacular, va a transformarse en un conventillo?», se pregunta Ilianovich y agrega: «Todos sabemos cuál es el desenlace del mal uso de ese tipo de prácticas: un incendio, una destrucción. Y así perdemos día a día nuestro patrimonio».
En el evento se presentó la que podría ser la última exposición de este palacio. Se trata de «Grandes Personajes de la Historia Naval», una muestra del escultor y cirujano plástico Héctor Valdés, quien mostró pequeñas esculturas de grumetes adolescentes. Ilianovich, acaso para darle ambiente al asunto, llegó vestido con un traje de marino de época, con charreteras y todo.
Así las cosas, tanto Ilianovich como Valdés realizaron un llamado al gobierno a generar un decreto u otro tipo de apoyo para mantener esta casa patrimonial del Barrio Brasil.
¿Algún apoyo de la Municipalidad de Santiago? José Antonio es claro: «El alcalde dijo que era un problema entre privados, siendo que este es un patrimonio reconocido por la municipalidad que merece protección y vigilancia».
El proyecto
José Antonio llegó hace 20 años al Palacio Larraín, donde arrendó una pieza. Fascinado por el valor patrimonial del recinto, comenzó un proyecto totalmente autogestionado que le ha valido grandes esfuerzos personales y económicos.
Comenzó a arrendar más y más piezas hasta completar casi la mitad de las 88 habitaciones, con el fin de rescatarlo. Lo transformó en museo y actualmente realiza visitas guiadas. Ilianovich, de hecho, debió «bucear» por ferias de anticuarios y mercados para «darle un carácter realista a la casa museo».
También instaló una pequeña cafetería ambientada en la época para aportar en la financiación del proyecto.
«Si no encuentro un lugar donde llevar el mobiliario, todo se va a tener que liquidar o vender. Un trabajo de 20 años atesorando, y coleccionando cosas y detalles que se van a la calle», lamenta el licenciado en Historia.


