Una fonoaudióloga, un cantante, un director de orquesta y una maestra dan su opinión
Mientras algunos responsabilizaron a la orquesta, a la ecualización y al sonido en la Quinta Vergara, otros defendieron su tono andaluz rasposo.
Desde que apareció, los gritos de su fanaticada opacaron su voz. Alejandro Sanz se escuchó despacio y un tanto debilitado al interpretar «No es lo mismo». Si bien de a poco fue mejorando el sonido, el público que estaba viendo la transmisión desde sus casas comentó por redes sociales que la orquesta se escuchaba más fuerte que el español y que el coro era más potente. Los memes no se hicieron esperar y festinaron al respecto.
Carlos Figueroa, exdirector de la orquesta del Festival de Viña hasta el año pasado, explica que «hay muchos factores que pueden influir en la transmisión, como la ecualización de la voz». «A veces sucede que la ecualización depende de las antenas repetidoras de cada empresa. La ecualización que recibes varía de acuerdo con la señal que estés viendo porque, por ejemplo, algunas están diseñadas para que uno vea películas. Y si esa manera de ecualizar no es modificada para un festival de canciones te hace sonar la voz de determinada manera. Eso siempre fue tema para el Festival porque esas señales no están estandarizadas», plantea.
Annie Murath, directora del Departamento de Teatro de la Universidad de Chile y maestra de canto de actores de obras musicales, confirma que «el audio estaba complicado». Y recalca que «la voz de Sanz es particular y aflamencada, tiene un estilo, no es que esté deteriorada, entonces esto es una cuestión de ecualización». «Por lo general el sonido demora en reforzarse entre el primer y segundo artista y por más ensayo general que haya antes, el sonido cambia cuando hay público. Por eso las últimas cuatro canciones del show son las que mejor salen. Abrir un espectáculo siempre tiene ese problema», argumenta.
Lo primero que expone el cantante chileno Juan Carlos Duque es que «su banda sonó mortal». «Él está con la voz algo cansada, en las partes más suaves se nota más. Pero Sanz naturalmente tiene disfonía, que es esa voz raspada que yo también tengo. Aparentemente debe estar más desgastada por la alta carga de conciertos porque a los disfónicos se nos cansa con mayor frecuencia». Para recuperarse propone «descansar la voz por un tiempo y dormir mucho».
Bárbara Carvajal, fonoaudióloga de la Universidad de Chile y magíster en estrategias de intervención vocal de la U. del Desarrollo, que presenció el show en vivo desde el palco, advierte que «desde el anfiteatro su voz se escuchaba bastante bien. La orquesta y su voz estaban en equilibrio. No llamó la atención el volumen ni su calidad vocal». Sobre la supuesta voz menguada que lució el intérprete de «Amiga mía» asegura que «Alejandro se mantiene fiel a su estilo y técnica. Se percibe el flamenco en su voz, que puede parecer desgastada, pero no es más que esa voz aireada, áspera en ocasiones, característica del estilo».
A las fanáticas, como las que subieron al final del concierto a abrazar a Alejandro Sanz burlando la seguridad para despedirlo, no pareció importarles el asunto del sonido.
Una de ellas, la lectora de noticias Carla Zunino, se deshizo en elogios para el cantante. «No puedo ser objetiva… Tiene una voz medio desgarrada. Puede ser que la voz se vaya escuchando mejor a medida que avanza el concierto, pero en general ese es su timbre de voz. Siempre ha sido así. Es un artista que viene de vuelta y se ha ganado todos los premios», afirma.
Otra asistente, Patricia Poblete, de 47 años, alega que «siempre le han criticado que supuestamente no canta bien, pero el canto es más que llegar a tonos altos. Alejandro tiene un estilo súper único, inconfundible, un cantautor que ha creado canciones hermosas por más de treinta años».
Susana González, de 37, coincide con que «él canta con un sentimiento que no se encuentra en otros artistas que quizás tienen un vozarrón, pero les falta lo que Alejandro muestra en cada show. ¿Voz rasposa? Nada que ver. Son tonos bajos, pero canta hermoso».
María Luisa Godoy sorprendió con pantalones
Este domingo en la primera jornada festivalera, María Luisa Godoy, en vez de un tradicional vestido, quiso jugársela con un ceñido conjunto color blanco con un top asimétrico con flores de tul y pantalones acampanados, del diseñador argentino Gabriel Lage. «Este Festival se da en medio de circunstancias muy distintas a los anteriores y por eso también elegimos un look distinto, en color blanco, que creo era lo más apropiado para esta primera noche, más serio y elegante con un maquillaje en la misma línea, dado el giro solidario que tiene el Festival», explicó la animadora.
Rayén Araya destacó con su rojo plumífero
Desde el Social Room, la periodista Rayén Araya comentó todas las alternativas festivaleras y entrevistó a algunos de los artistas en su transmisión digital. Resaltó por su look: un vestido rojo con varias plumas largas. «Es una creación que hizo Víctor González, con quien vengo trabajando desde el programa Juego textual . Está inspirado en Jardín Emergente Boutique con algunas intervenciones que él mismo hizo».


