El actor fue ascendido: pertenece a los Halcones hace 27 años
Ha sido un apoyo súper grande, ha estado en momento duros para mí, asegura sobre la labor de Gabriela Bravo.
Hace unos días se cumplió un sueño que un joven Cristián de la Fuente venía lejana cuando entró a la escuadrilla de Alta Acrobacia Halcones de la Fuerza Aérea de Chile. Pasaron 27 años y el actor vistió una vez más su uniforme de gala para ser ascendido como comandante (de reserva) de la institución.
La relación de Cristián con los Halcones se gestó cuando la FACh creó esa escuadrilla ‘para acercar la civilidad al mundo militar y a la institución. Y en mi calidad de actor y alguien que trabaja en las comunicaciones, mi idea es aportar desde ese lado para la cercanía que pueda lograr la escuadrilla con la civilidad y a través de ello la Fuerza Aérea. Ese es mi trabajo'.
Ese día, mientras se preparaba para la ceremonia, rememoraba ese momento y traía a su mente los afectos que lo motivaron a convertirse en un uniformado: ‘La razón por la que yo entré a la Fuerza Aérea fue porque al hermano de mi papá, mi padrino, al general José de la Fuente, desde chiquitito lo veía con uniforme. Encuentro particularmente hermoso el uniforme de la Fuerza Aérea y para mí era verlo vestido de superhéroe'. Y agrega que ‘algún día yo quería ser oficial y piloto. Me acordé mucho de él, mucho de todo lo que me costó llegar primero a ser oficial, y después de 27 años a comandante. Y obviamente me acordé de ello. Pena también de que mis padres no pudieran ver esto, pero bueno estoy seguro que desde el cielo están sonriendo'.
A la ceremonia asistieron sus seres queridos, incluida su polola, Gabriela Bravo. Ella le dedicó tiernas palabras mostrando su orgullo en Instagram: ‘Te mereces todo lo bueno del mundo. Eres invencible y sorprendentemente ganador en todo lo que haces'.
¿Qué rol cumple Gabriela en este logro, Cristián?
‘Gaby ha sido un apoyo súper grande porque toda la gente siempre está en las celebraciones, pero no todos están cuando los momentos son duros y ella ha estado en momentos duros para mí. Me ha ayudado, me ha levantado y finalmente nos tocó celebrar. Es rico celebrar con ella y también con mis amigos, con mis amigos de toda la vida. Ayer estuve con un amigo, Pancho Franceschini, mi amigo desde el día que nací porque vivíamos en casas parejas. También llegó el general Andrés Leiva que es mi amigo hace 27 años desde que entré a la escuadrilla y los Halcones. Es bonito porque son las mismas personas que están cuando uno está en el suelo'.
Le han pasado cosas bonitas este último tiempo.
‘Sí. Siento que me han pasado cosas bonitas. Creo que estoy en una etapa de mi vida en donde he crecido. Obviamente con el tiemAquí tienes la transcripción del texto de la imagen:
po uno madura, crece, aprende y creo que estoy en una etapa de mi vida en donde sí me están pasando cosas bonitas porque también estoy haciendo las cosas de otra forma'.
‘¿Cómo de otra forma?
‘Uno trata de mejorar, de ser mejor persona y cuando uno hace eso la vida paga con cosas bonitas. Ya no soy capitán, soy comandante, entonces tengo que ser más maduro, jajá. Yo creo que es un reflejo de ver la vida de otra forma, de hacer las cosas de otra forma y lo que uno recibe es consecuencia de lo que uno da. Ha valido la pena la terapia, creo que es muy bueno pedir ayuda cuando uno lo necesita y crecer, y estoy muy agradecido porque pasan cosas bonitas. En la vida a veces tenemos que mirar adentro, cambiar algunas cosas, mejorar y cuando uno hace eso, el resultado y lo que recibe también es distinto'.
¿En concreto, qué significa ser comandante? ¿Tiene obligaciones?
‘Las obligaciones son las mismas: seguir trabajando con la escuadrilla y seguir apoyando en las comunicaciones. Más que tener nuevas responsabilidades, se trata de la culminación de un ciclo en el sentido de que se reconoce el tiempo y el esfuerzo a través del ascenso. Al ser de la reserva, obviamente uno no está el 100 por ciento del tiempo activo, sino que trabaja y cuando se solicita que uno haga algo en cierto evento, lo realiza'.
¿Qué viene ahora?
‘Seguir compatibilizando la obra de teatro que hago en Ciudad de México, que es Ni con ellas ni sin ellas, la gira de Perfume de Gardenia, que nos quedan 15 ciudades en México y 15 ciudades que vamos a hacer en Estados Unidos. Paralelamente no sé cómo, seguir entrenando para el Ironman de Valdivia'.
Nunca para.
‘De hecho ahora llego de Chile a México y antes de la obra tengo que ir a correr y entrenar. Eso ha sido lo más duro: poder compatibilizar los viajes, la gira con los entrenamientos, pero me puse ese desafío de correr mi octavo Ironman y quiero correr Valdivia, tengo una deuda pendiente ahí. Así que iré atrás y Valdivia el 30 de noviembre, hasta ahí tengo planeada mi vida. Diciembre, enero y febrero y lo que venga en el futuro, que sean cosas bonitas. Me dejaste pensando y tienes razón: me han pasado cosas bonitas y creo que es tiempo de que sigan pasando cosas bonitas'.


