El canterano brilló en Valparaíso y celebró cojeando tras patada de Zanahoria Pérez.
Santiago Wanderers venció 1-0 a Universidad Católica, con destacada participación del joven de 18 años. Si él no se comporta, si no lo paran en la casa, lo tengo que parar yo, dijo el DT en conferencia.
El extremo izquierdo (hábil con la zurda, pero adaptable a ambas bandas) tiene apenas 18 años, es canterano del equipo e ingresó recién este año al plantel profesional, aprovechando el cupo que se abrió en delantera tras las salidas de Lucas Cepeda hacia Colo Colo y Paolo Guajardo hacia Audax Italiano. Debutó profesionalmente en el 1-3 ante Recoleta por la Primera B, el 25 de febrero, y también fue parte de la Selección sub 17 que el año pasado compitió en el Sudamericano de Ecuador bajo el mando de Hernán Caputto.
Opazo empezó de titular en la oncena propuesta por Jaime García este domingo, quien lo ha alineado en una sola oportunidad más aparte de esta (contra San Luis en la victoria por 6-0 el cinco de junio) desde que llegó al equipo el 23 de mayo.
Y vaya que le sirvió al ex DT de Ñublense, pues fue la principal figura de los locales comandando cada ataque de Wanderers buscando desequilibrar el marcador cuando aún no había expulsiones, como al minuto 66, cuando un remate suyo se fue por poco lejos del arco. Seis minutos más tarde llegó la jugada que lo dejó fuera de la cancha.
Tras un despeje de la defensa hacia la mitad de la cancha, quedó cara a cara corriendo hacia el arco de Pérez, sin un defensa rival que lo pudiera alcanzar y solo restando el portero para evadir y marcar su primer gol profesional.
Ante el ataque, el guardameta salió rápido de su portería y achicó las posibilidades un par de metros afuera del área grande, pero se encontró con un Opazo muy hábil y rápido en frente, que justo antes de que el portero interceptara el balón, le pinchó la pelota. El golero impactó la pierna izquierda del canterano.
El joven que cumplió su mayoría de edad recién el 13 de junio cayó con las manos en el piso inmediatamente por lo que el impacto solo fue de pierna contra pierna y no hubo una mala caída que empeorara el escenario.
El choque dejó al jugador golpeando con sus puños el suelo de puro dolor y fue auxiliado inmediatamente por compañeros y rivales, hasta por el Zanahoria Pérez, que asumió inmediatamente la expulsión y no hubo ningún esbozo de negar la decisión arbitral.
Tras dos minutos en el suelo atendido por el cuerpo médico de los caturros, el jugador salió en camilla de la cancha, aplaudido por toda la afición por su valentía de encarar al meta con todo y por su gran partido ante la UC.
El compromiso, de ahí en más, mejoró para los locales, pues Farías entró con un planchazo a los 79 y fue expulsado por doble amarilla.
Los locales intentaron con muchas opciones y variables, y el gol llegó tras un centro y remate de Carlos Muñoz, que fue tapado por el arquero Thomas Gillier (que ingresó por Pérez), pero dejó el rebote servido a César Valenzuela, que lo fusiló apenas pudo.
El técnico wanderino valoró el esfuerzo de sus jugadores en conferencia, analizó el desempeño de su canterano estrella y entregó detalles de su forma de trabajo con los más chicos.
«Trato de estar ahí con los cadetes, meterlos de forma equilibrada, quiero llevar a los chicos por un buen camino. A Opazo, la semana pasada, no lo cité. Veo otras cosas, no solo lo futbolístico. Si él no se comporta, si no lo paran en la casa, lo tengo que parar yo. Así de simple. Si los niños se comportan y siguen con la estructura que yo siento que deben cumplir más allá de jugador, sino que de persona, yo les daré las oportunidades. Primero me cumple como persona y luego como jugador. Uno les debe enseñar conductas», expresó.


