La enfermera analiza su vida tras el fin de ¿Cómo estás los w…?
Tiene cuatro auspiciadores fijos y hasta 15 colaboraciones con marcas. Le va bien en el programa de radio Activa, es favorita en eventos y sigue teniendo tiempo para la familia.
Era pequeña y recuerda que su mayor lucha era mantener a raya su desparpajo porque le traía problemas. Hoy Rosario Bravo sabe que su fuerte está, justamente, en su personalidad y a tres meses del fin de su amistad con Daniel Fuenzalida, lo comprueba.
Desde ahí, y por estos días que está en la mesa el tema de las cuadraturas de las ganancias del podcast que hizo con el animador, (él aseguró en un video que llegó a un acuerdo y le pagó 70 millones y que le extendió un vale vista por otros 53, sin embargo, el abogado de Bravo manifestó que ese monto Fuenzalida «lo sacó de su imaginación») Rosario ha recibido mensajes de apoyo. Pero también algunos que ponían en duda su continuidad en los medios tras el quiebre con el rostro de TVN.
Las cifras y labores que realiza demuestran lo contrario. En concreto, ella lanzó el podcast «Sercanos» junto a su esposo, Carlos Caorsi, de la Corporación Ser, fundación que creó junto a él; sigue con el programa «Brava», en Radio Activa, que se posiciona bien en su horario. En cuanto a su fuerte, el trabajo en redes sociales, tiene cuatro auspiciadores fijos y hasta 15 colaboraciones al mes. Además, la llaman para eventos y este jueves dio una charla en la U. de Los Andes y almorzó con Don Francisco.
Bravo, que hace cuatro años ya daba que hablar con sus videos de TikTok, dice que está disfrutando su momento. «Mis amigas me dicen que después de todo lo que pasó estoy viviendo un upgrade y yo también lo siento así».
¿Cómo así?
«Ya llevo tres años en esto, no ha sido un camino fácil. Nadie me ha regalado nada. Mi camino han sido siempre las redes sociales, impulsado por el podcast, pero mi fuerte estuvo siempre en las redes. La mezcla que hicimos (con Fuenzalida) fue atractiva y eso claramente da más visibilidad».
¿Entonces le benefició?
«No te podría decir si fue para bien o para mal. Lo que sí, nunca hablé en mis redes sociales de ese tema. Mis redes sociales son de buena onda, de ser un aporte y no quise, ni quiero, mancharlas con esto».
En programas de farándula opinaron que todo su éxito fue gracias a Fuenzalida.
«El podcast fue muy importante, pero cuando se acabó, no se me acabó la vida porque siempre estuve activa en paralelo con mis cosas. La decisión de terminar con el ¿Cómo están los…? fue mía. Nunca tuve miedo o dije después de esto me voy a quedar sin nada. Siempre sentí que tenía un valor que iba mucho más allá del podcast, porque mi sustento está en mi forma de ser, independiente de a quién se tiene al lado».
¿Su personalidad es su mina de oro?
«Ese es mi sello. Soy muy auténtica y me costó mucho entenderlo. Entender que no está mal ser como soy. Por eso me libera mucho el trabajo en redes, porque las marcas que quieren trabajar conmigo saben mi impronta, saben quién soy y me dicen: dilo cómo tú lo dirías, hazlo cómo lo harías. Eso me da la libertad de poder escribir mis guiones para los videos, editar y crear como soy yo. Hoy eso es mi premio, hoy me premian por ser así, cuando toda la vida sentí que era mi castigo ser así».
¿Considera que le va bien?
«Sí, me va bien y estoy haciendo lo que me gusta y en lo que empecé. No ha cambiado mucho mi vida. Sigo yendo a buscar a mi hijo al colegio, pasando tiempo en familia porque eso no lo transo. Sigo trabajando con mis marcas y siempre hay otras que se quieren sumar. Pero no me calienta ni la plata ni la fama».
¿Es muy gastadora?
«No soy una mina lujosa. No me doy muchos gustos, invierto más que nada, porque hay que ver el futuro».
Ahora se ha convertido en referente de moda.
«Esa parte me cuesta un poco porque mido 1.57 metros, soy desguañangada, tengo buena pierna. Sin embargo, hoy puedo habitar un vestido con comodidad. Ya no soy la misma de hace tres años, y qué bueno porque soy mejor. A mí me faltaba eso, creerme el cuento, ponerme en mi lugar. Entender que uno es un aporte para una marca y eso va de la mano de darse valor a uno mismo, incluso desde la forma de vestir».
¿Entendió esa parte de su trabajo?
«Cuando me invitan a un evento le pido ayuda a mi asesora de moda, que es mi amiga Carola Valenzuela. Sé que tengo que verme bien porque eso le da valor a mi trabajo también. Es parte de lo que hago y así como mi personalidad es mi fuerte tengo que preocuparme de esas cosas que antes no me preocupaban tanto».


