María Luisa Godoy analiza la performance de los animadores en el show de Contador
Reconoce que es lo más difícil que le ha tocado, por la cercanía con la comediante.
Se arrojó hacia atrás la cola del vestido, le respondió al director que iba ella, acercó el micrófono y María Luisa Godoy se puso seria. «Les juro por mis cinco hijos que no tenemos una Gaviota de platino. No hay más», dijo con pachorra a un público desatado, intratable, que no daba crédito a que Andrea Bocelli se hubiese ido de la Quinta Vergara sin recibir un premio más.
Esos minutos de negociación de la animadora con el enojado Monstruo se dieron en comerciales. No resultó y bueno, Javiera Contador, no corrió la mejor de las suertes con su presentación.
¿Cómo se da esa conversación con el público?
«Decidimos salir con Pancho porque nos pareció que lo mejor era salir a hablarles. Los dos somos de campo, frontales y sentimos, de guata, que teníamos que salir. No hay nada mejor que la honestidad y por eso les explicamos que no existía una Gaviota de platino para darle a Andrea Bocelli. Esa conversación se dio en comerciales y vi que algunos compañeros criticaron que no fue al aire esa negociación con el público».
No es muy común verla tan seria María Luisa.
«No me enojo, soy enfática. Uno empatiza con el público y quizás si uno estuviera ahí haría lo mismo. Pero para mí el punto de inflexión es cuando viene otro artista y se requiere seriedad para lo que estoy diciendo. Es importante darle la oportunidad a quien se va a presentar».
¿Podrían haber manejado mejor la situación?
«Las cosas siempre se podrían hacer mejor, pero también hay instrucciones que nos dan. Por ejemplo: presenten al artista, está lista, está esperando salir. Uno escucha eso por el sonoprompter y lo hace».
¿Se acuerda que Antonio Vodanovic se ponía muy serio?
«Uno no se manda sola y hay ciertos códigos que uno no maneja. Por ejemplo, de repente te dicen: entra, entra o no, espera, lo quiere dar vuelta, que son cosas que debe hablar el manager del artista con el productor. Por eso hablamos con la Quinta en comerciales».
¿Ha sido lo más difícil que le ha tocado enfrentar en estos años de Festival?
«Sin duda lo más difícil porque nunca me había tocado tener arriba del escenario a una amiga. La Javi es mi amiga y también del Pancho. Entonces duele. Cuando les habló a sus hijos, en ese momento se me apretó el corazón».


