Una tecnología es mucho más eficiente que la otra
En los modelos más modernos, microventiladores reparten el aire de manerahomogénea: así evitan la formación de hielo.
Marca, precios y calidad son puntos clave al cotizar un refrigerador. Pero hay otro dato relevante al evaluar la inversión en un aparato que nos debería acompañar durante largos años: los tipos de tecnología de frío para almacenamiento y conservación de alimentos.
Desde hace años existen los modelos Frost, el sistema convencional, y No Frost, que usan los equipos más modernos. ¿Pero conoce sus diferencias?
Si bien ambos mecanismos cumplen con el objetivo de enfriar, técnicamente son muy distintos. Lo explica Teresa Cruz, brand manager de Home Appliances de LG Chile: «El sistema de los refrigeradores No Frost se compone de un motor que enfría el congelador y de un ventilador que reparte el aire de forma homogénea: no genera escarcha porque la humedad no se condensa y entrega una mayor calidad de congelación, conserva mejor el sabor y las propiedades nutritivas de los alimentos».
La tecnología Frost -o frío directo- utiliza una placa generadora de frío en el congelador y otra en el refrigerador para lograr las diferentes temperaturas que cada espacio requiere. «Este tipo de congelador genera escarcha, lo que obliga a su descongelamiento periódico e implica un mayor trabajo doméstico y mucho gasto de energía», recalca.
Rodrigo Cáceres, supervisor técnico de Bosch Electrodomésticos Chile, confirma que el problema del sistema convencional de frío directo es que forma hielo en sus paredes o en la parte trasera. El No Frost, no. «Esta tecnología enfría los alimentos a través del aire forzado, gracias a unos microventiladores que ayudan a circular el aire frío por todos los gabinetes», indica.
«El sistema Frost debe ser descongelado de una vez al mes hasta tres veces al año, según las indicaciones del fabricante. Mientras que en el sistema No Frost el descongelamiento es automático, por lo que el usuario no ve rastro alguno de hielo o agua en el interior», indica.
¿Qué conviene?
Para Cruz la elección entre un sistema Frost y un sistema No Frost dependerá de las necesidades específicas de cada usuario. «Sin embargo, en términos generales, el sistema No Frost tiende a ser más conveniente por varias razones», opina.
Una de ellas es que este sistema requiere poco mantenimiento. «El sistema No Frost elimina la necesidad de descongelamientos manuales periódicos, lo que reduce significativamente la carga de mantenimiento para el usuario».
Además, destaca, el No Frost permite que los alimentos se preserven por más tiempo. «La distribución uniforme del frío contribuye a mantener una temperatura constante en todo el refrigerador y el congelador, preservando la frescura de los alimentos de manera más efectiva», afirma. Esta tecnología, además, «agranda» el espacio disponible. «No hay compartimentos ocupados por capas de hielo, lo que permite un mejor aprovechamiento del almacenamiento», señala.
Cáceres añade que este sistema permite un control de la temperatura más preciso, entregando la posibilidad de sumar compartimentos especiales para ciertos tipos de alimento -como carne, verduras o bebidas- que tienen diferentes requerimientos de temperatura y humedad.
Otra diferencia es la limpieza. «La escarcha que se genera con los Frost dificulta limpiarlo. Por ejemplo, si se cae algún líquido va a tener que esperar el próximo descongelamiento para limpiarlo. En el No Frost es mucho más práctico: sólo requiere de un paño húmedo», destaca. El sistema de frío directo, añade, tiende a formar hielo en los alimentos; en cambio el No Frost los congela, pero no forma hielo.
Por el lado de la eficiencia energética, Cruz aclara que la tecnología No Frost tiende a ser mucho más eficiente energéticamente a lo largo del tiempo, ya que consumen menos energía al evitar la acumulación de hielo, lo que afecta la eficiencia del intercambio de calor y aumenta el consumo de energía.
Correcta mantenciónEn el caso del sistema Frost, Teresa Cruz aconseja realizar descongelamientos manuales según las indicaciones del fabricante o cuando se observe una acumulación significativa de hielo. «Ayuda a mantener la eficiencia del sistema y prolonga la vida útil del electrodoméstico. También es recomendable limpiar el interior del congelador y el refrigerador periódicamente, para prevenir olores no deseados y garantizar un ambiente de almacenamiento higiénico», subraya. ?En cuanto a los refrigeradores No Frost, sugiere no sobrecargarlos, lo que podría obstaculizar la circulación del aire y afectar la eficiencia del sistema. «Algunos modelos No Frost tienen un desagüe para eliminar la condensación: hay que asegurarse de que esté libre de obstrucciones para prevenir problemas de drenaje».


