Luciana Blomberg y Juan Carlos Rey de Castro protagonizan Papá en apuros
Los intérpretes hicieron las modificaciones para adaptación de la teleserie Papá a la deriva, que debutó en Mega.
«Hablan muy rápido ustedes, tienen muchos modismos», afirma Luciana Blomberg, mientras Juan Carlos Rey de Castro asiente con una gran sonrisa. Los actores peruanos llegaron el domingo a Chile y este lunes se pasearon por varios programas de Mega para promocionar el estreno de «Papá en apuros», la adaptación que en ese país hicieron de la teleserie «Papá a la deriva» (2015), que protagonizaron Gonzalo Valenzuela y María Gracia Omegna, y que se integró a la parrilla de ese canal, a las 19:00 horas.
La ficción mantiene la idea original de Daniella Castagno, pero obviamente para la versión extranjera varias de nuestras expresiones típicas pasaron a una versión peruana. «Es divertido escuchar el acento chileno, que es súper marcado, tiene una cosa encantadora», resume Luciana. Mientras que para Juan Carlos no es algo nuevo, pues hasta los seis años vivió en Santiago y mantiene amistades locales. Aunque en su formación ambos actores estudiaron para neutralizar su acento, no se les exigió para la teleserie -que se emite con éxito en el canal peruano Latina desde octubre pasado-, pero sí en el guión nacionalizaron los modismos en los parlamentos. Acá explican algunos.
«¿Cachai?» es «¿entendiste?», explica Blomberg «aunque no lo usamos tanto como ustedes, sí usamos mucho decir chévere». Terminar las frases con un «po», como «ya po» se cambia por «pe». «El pe depende del lugar geográfico, pues también en algunos sitios las personas hablan rapidísimo y tienen modismos distintos. Ocupamos más la expresión ya pes, que es como ya pues, de apurar algo», sigue Juan Carlos. Otros cambios: «fome» en Perú se dice «monse» o «tela», «paja» no tiene el mismo significado, allá significa que es «bueno, chévere» y el «altiro» se cambia por «al toque».
Por su parte, al intérprete algo le pareció particular en nuestro hablar. «Me quedó de los guiones que acá ustedes dicen que alguien tiene pena y nosotros decimos está triste o está con tristeza, no ocupamos la palabra pena. Cuando grabamos, en el equipo nos aconsejábamos para que ciertos detalles fueran entendibles en otros lados».
Ninguno de los dos actores quiso mirar la producción original antes de rodar para evitar sugestionarse con lo que ya habían hecho sus colegas chilenos. «Somos muy distintos, creo que se sienten energías distintas. Es como tener una misma canción, pero cantada por artistas distintos y en otra época, manteniendo el corazón de la serie. La gente en TikTok pone una escena de la versión chilena y de la versión peruana, me encanta eso. Yo sigo a Omegna por Instagram y me parece increíble, sé que también hace teatro, así que estamos en las mismas con ella». Rey de Castro adhiere: «Cuando ya comenzamos a grabar es que ahí vimos lo que habían hecho acá y está muy bonito, hay mucho talento».
Lazos con ChileJuan Carlos vivió desde los dos hasta los seis años en Santiago y cursó unos años en el colegio Verbo Divino de Las Condes. «Tengo recuerdos de un centro comercial, que no sé si sigue existiendo, el Apumanque. Recuerdo que ahí me perdí de mis papás, pensé que había perdido a mi familia, jajajá y fui al Centro de Ayuda y ahí ellos me recogieron. También he venido en otra ocasión a Pucón, que me dejó maravillado y a Copiapó, donde probé un ají rojo buenazo. Siempre he tomado clases de canto y soy fanático de Los Prisioneros».
Luciana admite que el año pasado por primera vez conoció Chile cuando vino a Santiago. «Fui a conocer y a comer al barrio Franklin, estuve en un restaurante delicioso y en una vinoteca. Acá hay muchos locos (mariscos), que están muy buenos».


