Cada día intentaba tomar cerca de 4 litros del vital elemento para no morir deshidratado
Lukas McClish, de 34 años, se enfrentó a un puma en el Parque Estatal Big Basin Redwood y se alimentó de bayas silvestres.
Deshidratado, cojeando y con 13 kilos menos, fue encontrado en las montañas de Santa Cruz, al sur de San Francisco, el excursionista de 34 años Lukas McClish, quien había desaparecido hace diez días, después de que ingresara al Parque Estatal Big Basin Redwood, en California, para dar un paseo de tres horas que terminó con una larga agonía que le pudo haber provocado la muerte, registró CNN.
«Me fui con un par de pantalones, mis zapatos de senderismo y un sombrero», aseguró al canal KGO TV, agregando que también portaba «una linterna y un par de tijeras plegables», registró ABC News.
Un desierto
Las alarmas se levantaron cinco días después, cuando Lukas no se presentó a la cena familiar para el Día del Padre, lo que desencadenó una exhaustiva búsqueda del Departamento de Protección Forestal y contra Incendios de California en San Mateo, publicó Telemundo. «(McClish) fue encontrado cansado, un poco dolorido, sin voz y sin heridas graves», afirmó la Oficina del Sheriff de Santa Cruz.
Lukas describe que fue culpa de la deforestación que dejaron los incendios del 2020, provocados por más de 11.000 rayos de una tormenta eléctrica, lo que ocasionó que se desorientara y se perdiera rápidamente en su trayecto. «Cuando el fuego llega y diezma el área, se convierte en un desierto y uno no puede ubicarse», declaró a «The New York Times». Como buen excursionista, al ver que no había marcadores que seguir Lukas consideró que esta era una buena oportunidad para poner a prueba sus habilidades de supervivencia, pero al quinto día comenzó a preocuparse y caminó hacia la puesta de sol, consignó «Daily Mail».
Un burrito
Aunque durante los primeros cinco días trató de poner lo mejor de sí, armando un campamento que no resultó y caminando largos kilómetros para encontrar comida, él sabía que si seguía en ese lugar terminaría muerto.
Fue así como decidió seguir el sol y caminar hacia el océano, sin imaginar que se encontraba lejos de la costa. Débil y con frío, Lukas relató que se alimentó de bayas silvestres y que cada día intentaba tomar cerca de 4 litros de agua en su bototo para no deshidratarse.
Durmió sobre hojas mojadas, se accidentó al caer por una zona rocosa y compartió su viaje con un puma que lo acechó por varios días. Desesperado, al octavo día comenzó a gritar, logrando ser escuchado por algunos turistas que denunciaron que un hombre pedía ayuda, pero no pudieron dar con su paradero, pues siempre estaba moviéndose.
Al ser rescatado, confesó que quería «un burrito o un taco», pues en eso había pensado todos los días, registró «The New York Post».


