Códigos obsoletos: revelan sorprendentes fallas de seguridad tecnológica en el Louvre

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Una auditoría mostró que una de las contraseñas principales era justamente Louvre

Tras acceder a informes confidenciales se ha dado a conocer que no se han actualizado los softwares de seguridad en una década, que las contraseñas son vulnerables y que aún usan Windows 2000.

Ante la serie de dudas y cuestionamientos que surgieron sobre la seguridad del Museo del Louvre, tras el robo de nueve piezas de las Joyas de la Corona de Francia, desde la Galería de Apolo; la ministra de Cultura, Rachida Dati, salió a desmentir los rumores sobre la vulnerabilidad del lugar. «Los dispositivos de seguridad del museo no han fallado», afirmó en una conferencia de prensa, al día siguiente del atraco, frase que tuvo que desmentir una semana después, cuando frente al Senado tuvo que reconocer que «las fallas en la seguridad realmente existieron» y como gobierno se encuentran trabajando para proteger el museo.
A dos semanas de uno de los robos de obras de arte más cinematográficos del último tiempo, con ladrones escapando por ventanas y usando escaleras hidráulicas y montacargas para llevarse el botín frente a la mirada de todos los asistentes, se ha revelado un nuevo informe, acorde a la nueva declaración de la ministra, que arroja las graves fallas que hay en el sistema de seguridad del Museo. Según el documento, desde hace, por lo menos, diez años que se viene alertando de los problemas que existen en la protección del museo, con programas informáticos desactualizados, sistemas de vigilancia antiguos, tecnología obsoleta y, lo más grave de todo, contraseñas inseguras que cualquier persona podría adivinar, detalló el periódico parisino «Libération».
Mientras la justicia formaliza a los siete detenidos que hay hasta el momento y la policía continúa buscando las joyas, avaluadas en más de 100 millones de dólares; el departamento de verificación de «Libération», Check News, tuvo acceso a una serie de auditorías confidenciales, que se realizaron entre el 2014 y 2025, revelando la falta de preocupación por parte de la dirección del museo y las autoridades francesas. Uno de los hallazgos que más ha llamado la atención es la insólita contraseña que se utiliza para acceder al sistema de vigilancia del lugar, que actualmente tiene más de 35 mil obras en exposición. Según la emisora local «Radio France Internationale», la Agencia Nacional de Ciberseguridad (Anssi), que es la encargada de garantizar la seguridad de la información sensible de Francia, descubrió hace 11 años que la contraseña para acceder al servidor de las cámaras del museo era «Louvre».
En esa ocasión, la Anssi recomendó modificar la contraseña, de «los equipos de protección y detección más críticos del museo, como el control de accesos, las alarmas y la videovigilancia», alertando que la clave era muy fácil de vulnerar y que cualquier delincuente que «lograra tomar el control, podría facilitar el deterioro o incluso el robo de obras». Asimismo, también se encontró otra auditoría donde se advirtió cambiar la clave de acceso al software Sathi, utilizado para la «supervisión de la videovigilancia analógica y el control de accesos del museo», pues la contraseña para ingresar a este programa era «Thales», el nombre de la compañía que lo desarrolla y que aparecía al comienzo con letras grandes al momento de iniciar sesión, describió la emisora local «Radio France Internationale».
Obsoleto

Otra debilidad que se detectó fue la utilización de una serie de programas informáticos de seguridad que ya se encontraban obsoletos y sin posibilidad de actualizarse, debido a su antigüedad. Entre 2021 y 2025, la Anssi detectó cerca de ocho softwares que no podían actualizarse, alertando que varias de las empresas desarrolladoras de esos programas no existían, por lo que solicitaba, de manera urgente, «la migración de los sistemas obsoletos a versiones que se puedan mantener». Adicionalmente, en cada informe, realizado por la Anssi, se denuncia el uso de sistemas operativos vulnerables, como Windows 2000, discontinuado desde el 2010, y advirtiendo que no se puede «ignorar la amenaza potencial de un ataque cuyas consecuencias podrían ser dramáticas». El museo no ha querido dar ninguna declaración sobre lo publicado por «Libération», aunque documentos más recientes demuestran que «la dirección del Louvre era consciente de todos estos problemas durante años», registró «El Español».

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