Afirma que les vendían a bandas organizadas que bebían y hacían fiestas en la vía pública
Lo vamos a seguir haciendo en todos los territorios que sea necesario, afirma Paulina Bobadilla.
La Corte de Apelaciones de Santiago rechazó el reclamo de ilegalidad interpuesto por la propietaria del restaurante «Peruano Soy» contra el Decreto Alcaldicio Exento N° 206 y su complemento, 369, dictados por la Municipalidad de Quilicura. Ambos dictámenes impugnaron la renovación de su patente de alcoholes.
La medida afectó a otros dos restaurantes; todos ubicados en un stripcenter de la calle José Francisco Vergara, al frente del Juzgado de Policía Local y a una cuadra y media de la Plaza de Armas. Y a tres del propio municipio de Quilicura.
En el escrito, presentado por el abogado Ricardo Michaud, la propietaria afirma que tomó conocimiento del rechazo de la patente el 31 de enero del 2025 y que en la resolución no le explicaron los motivos. Por ello, califica la decisión de ilegal y arbitraria.
A su vez, la Municipalidad argumenta que la decisión fue tomada por los diez concejales de la comuna junto con la alcaldesa Paulina Bobadilla. Fundamenta que se basaron en el informe elaborado por la Dirección de Seguridad Pública y Comunitaria, «el cual da cuenta de un aumento sostenido de criminalidad e incivilidades en el sector de José Francisco Vergara, como consecuencia directa del consumo de alcohol, sustancias ilícitas y estupefacientes».
Para rechazar el reclamo, la Corte cita justamente este informe y agrega lo siguiente: «La Municipalidad está dotada de las facultades para otorgar, renovar, caducar y trasladar patentes de alcoholes, potestad discrecional que va más allá del simple análisis pasivo de los antecedentes administrativos, porque las Municipalidades tienen como finalidad, entre otras, satisfacer las necesidades de la comunidad local».
La alcaldesa
Paulina Bobadilla señala que el rechazo a la renovación de las patentes de alcohol se extiende también a los restaurantes «Latinos Pub» y «Fantasía Paradise» y que la decisión la tomó debido a las denuncias presentadas por los residentes del barrio, que corresponde al casco histórico de Quilicura. «En su mayoría son personas mayores que nos entregaron información sobre distintas incivilidades».
Las incivilidades, detalla la alcaldesa, eran cometidas por grupos de personas que llegaban en autos «de alta gama», comían y compraban alcohol, que luego consumían en la calle. «Eran bandas organizadas que se ponían ahí a escuchar música y a beber. Desde que llegamos hemos invertido en el lugar y recuperado espacios. Pusimos cámaras y focos, pero aun así no bastaba porque las bandas llegaban igual», afirma Bobadilla.
La alcaldesa relata que el proceso fue paulatino. Empezaron cursando multas a los propietarios de los restaurantes. Luego los citaron al Juzgado de Policía Local, pero tampoco bastó con eso. «Cada vez eran grupos más grandes que llegaban con autos tuneados y organizaban fiestas en la vía pública. Esta clausura nos dio una solución porque en la noche (la calle) era otro mundo».
¿Qué papel exacto cumplían los restaurantes en este foco de incivilidades que usted describe?
«Ellos les vendían a estas personas que consumían en la calle. Al terminar con este tipo de autorizaciones no tenemos los puntos criminales y delictuales que teníamos hace un tiempo. Porque aquí había riñas permanentes y prostitución. Ellos (los dueños de los restaurantes) no respetaban las leyes. Hicimos la denuncia a la Fiscalía, porque hay diferentes situaciones complejas que yo no me puedo referir porque existen investigaciones de bandas organizadas».
Este martes la alcaldesa se reunió con una mesa jurídico-policial, que incluyó al Delegado Presidencial, Gonzalo Durán. «Se abordaron estos puntos también. Los vecinos están muy agradecidos, porque pese a nuestros patrullajes no podíamos erradicar ese tipo de incivilidades. El lugar dejó de ser un foco peligroso en la comuna. Esto lo vamos a seguir haciendo en todos los territorios que sea necesario. Tenemos un decreto de urgencia que nos va a permitir tomar decisiones para dar una sensación de seguridad a toda nuestra comunidad. Hoy la Corte (de Apelaciones) nos da el respaldo que lo estamos haciendo bien», señala la autoridad comunal.
Los argumentos
El abogado Ricardo Michaud, quien representa a los dueños de los restaurantes, explica cuáles argumentos esgrimió ante la Corte. «La Municipalidad no puede imputar o endosar la responsabilidad de lo que ocurre en las calles y en la vía pública a restaurantes que están cumpliendo con las enormes exigencias de la ley. Los responsables son las policías. Hasta se creó un ministerio especializado en seguridad pública», indica.
¿Y los argumentos de la Corte?
«Yo no comparto en absoluto los argumentos. Le dan la razón a la Municipalidad que pueden rechazar patentes. Hay un informe que data del 2022, que contabiliza los delitos que ocurren en un radio de hasta 1,2 kilómetros de los restaurantes. Yo no entiendo cómo pueden hacer responsable al dueño de un restaurante por lo que pasa a un kilómetro. La Corte de Apelaciones de Santiago ha tenido un criterio muy pro-municipalidad, muy pro-institución, muy ya se decidió. No se revisan los argumentos correctamente».
Pero el restaurante puede seguir funcionando sin patente de alcohol.
«Claro, pero sin expendio de alcohol baja mucho la clientela. Si vas a comer te vas a tomar una copa de vino o una cerveza. Los peruanos tienen pisco sour. Después que les quitaron las patentes no han podido continuar».
«Esta clausura nos dio una solución porque en la noche (la calle) era otro mundo», Paulina Bobadilla, alcaldesa de Quilicura.


