Permite volver a masticar con normalidad y evita el envejecimiento prematuro, promete dentista
El proceso incluye simulación digital, imágenes y escaneo 3D; las carillas de porcelana destacan por su aspecto realista y resistencia a las manchas.
El tratamiento para diseñar una sonrisa perfecta hoy ocupa un lugar central en las consultas odontológicas: este innovador proceso combina tecnologías avanzadas para transformar la apariencia de los dientes.
El doctor Tomás Herrera, especialista en implantología oral y clínica, afirma que cada vez más chilenos realizan este procedimiento estético. «El diseño de sonrisa es una planificación clínica completa. Se analizan dientes, encías, mordida, labios y hasta la forma del rostro. Las redes sociales lo muestran como un cambio estético rápido, pero detrás hay mucho más que un simple cambio o dientes perfectos», aclara.
El trabajo se sustenta en un software que usa imágenes reales del paciente para crear un modelo virtual basado en parámetros anatómicos establecidos. Esa maqueta inicial se presenta al interesado, quien puede sugerir modificaciones según sus preferencias. «La planificación y ejecución son completamente digitales, basadas en la tecnología más avanzada disponible hoy: un escáner intraoral 3D, que obtiene imágenes detalladas de la boca del paciente sin necesidad de moldes tradicionales», resalta.
Esta tecnología, añade, ofrece mayor comodidad, precisión y facilita una planificación integral del tratamiento. El proceso se complementa con rehabilitaciones posteriores en caso de ausencia de premolares o molares, planificando digitalmente la colocación de implantes. Así se combina tecnología avanzada con la personalización del tratamiento, para garantizar resultados que satisfagan las expectativas del paciente.
«Ponemos raíces de titanio que se insertan en el hueso y sostienen dientes fijos. Permiten volver a masticar con normalidad y evitan el envejecimiento prematuro del rostro, dentro de muchas otras cosas», añade.
Escaneo oral
La doctora Catalina Galaz, rehabilitadora oral de AIEN Odontología, menciona que este tipo de procedimiento lo realiza generalmente un odontólogo especialista en rehabilitación oral. «Consiste en la planificación de carillas u otras restauraciones de resina o cerámica para los dientes anteriores (los visibles en la sonrisa), considerando la forma, el color, el tamaño y la posición de los dientes en relación con la estética y armonía de los labios y la cara del paciente».
«Se realiza un escaneo intraoral al paciente y se toman fotografías clínicas intra y extraorales. Luego, el profesional lleva a cabo la planificación digital de un diseño de sonrisa de acuerdo a las características individuales de cada caso», precisa.
Lo que diferencia el resultado final es el tipo de material empleado. Por un lado, la cerámica contiene porcelana de alta calidad, famosa por su capacidad para imitar el brillo, la translucidez y el color naturales del esmalte dental; por otro, la resina es un material sintético similar al plástico que se adhiere y modela directamente sobre el diente.
El tratamiento más utilizado para mejorar la sonrisa, indica Herrera, consiste en carillas de porcelana, láminas ultrafinas capaces de corregir color, tamaño y forma. «A diferencia de la resina, no se manchan con el tiempo y pueden durar más de 10 años. Son mínimamente invasivas y logran resultados muy naturales», promete. En contraste, señala, la resina no iguala la naturalidad visual ni la resistencia a la pigmentación de la cerámica, ya que su composición plástica tiende a opacarse o variar el tono con el tiempo, lo que limita el acabado para quienes buscan máxima calidad visual.
Galaz calcula que las carillas de resina duran entre 5 y 7 años, mientras las de cerámica alcanzan hasta 10 o incluso 15 años con los cuidados adecuados. «En ambos casos, es fundamental realizar controles en el tiempo. El objetivo del diseño de sonrisa es conseguir un resultado natural, funcional y duradero de manera personalizada», recalca.
En el caso de las carillas de resina, se confeccionan las restauraciones directamente sobre los dientes. En cambio, las carillas indirectas de porcelana se fabrican en el laboratorio dental y, en una cita posterior, se cementan (pegan) a los dientes previamente preparados. «También se puede realizar en una misma cita si se cuenta con un sistema de diseño y fresado en la misma clínica «, precisa.
«Es un procedimiento personalizado y la elección del material depende de los objetivos y preferencias de cada caso.
Normalmente, los pacientes piden mejorar el color de sus dientes, corregir la forma y tamaño, cerrar espacios y mejorar la sonrisa en general», indica la especialista.
En la clínica del doctor Herrera los valores para este tipo de tratamiento parten desde $300.000 por cada pieza dental. «Es un procedimiento que involucra un minucioso trabajo diente por diente y la utilización de una cerámica de alta estética», justifica. En AIEN Odontología, por su parte, las carillas de resina cuestan $190.000 por pieza dental; las de porcelana, $350.000 (con laboratorio externo, $250.000).


