Oleksandra Oliynykova le dedicó el título a su padre Denys, quien está en el ejército ucraniano
La tenista de 24 años se proclamó campeona del WTA 125 de Colina y recordó a su progenitor. Es soldado, se ofreció como voluntario en agosto del año pasado, cuenta.
Lo primero que se le vino a la mente a Oleksandra Oliynykova (95°) luego de levantar el trofeo del WTA 125 de Colina fue el recuerdo de su padre Denys. La tenista ucraniana de 24 años venció a la francesa Leolia Jeanjean (100°) por 7/5 y 6/1 en la final y le dedicó el título, su segundo luego de la victoria en el WTA de Tucumán a comienzos de mes, a su progenitor.
«Mucha gente se me acercó para apoyarme por la guerra en Ucrania», dijo Oleksandra durante la premiación. «Este título es muy importante. Es para mi padre que está peleando en la guerra mientras hago lo mejor acá porque este es su sueño», añadió emocionada la deportista nacida en Kiev.
¿Cómo es tener un papá soldado, Oleksandra?
«Mi papá está en el ejército, se ofreció como voluntario en agosto del año pasado. Siempre fue mi mayor apoyo así que agradezco tenerlo como padre. Sé cuánto creyó en mí, todos decían que no iba a llegar al Top 500 y ahora soy Top 100. Me dijo que no escuchara a nadie y siguiera avanzando. Siempre me vio como alguien especial, incluso cuando yo no me veía de esa manera».
¿Puede contactarlo en medio de la guerra?
«Él anda con celular, pero no siempre puedo llamarlo. No puedo decir mucho, en Ucrania no hay lugares seguros, pero las batallas ahora están llevándose en la parte este del país y él no está ahí. No puedo esperar para verlo, me dijo que podríamos pasar la Navidad juntos. Este año sólo lo vi dos veces. En febrero lo fui a ver a Odesa por dos días y en el verano él pudo venir a Kiev por un día».
¿Le afecta todo lo que pasa en Ucrania a la hora de competir?
«Me desenfoca un poco. Esta semana hubo muchos ataques horribles en Ucrania. De hecho, ocurrió algo que mi familia prefirió no contarme para no sacarme de los partidos. Mi abuela vive en Zaporizhzhia, una ciudad ubicada a 30 kilómetros de la primera línea. Yo sabía que había ataques ahí, pero no en qué distrito exactamente. Ayer, cuando terminé el partido, me dijeron que los rusos habían atacado cerca de donde vive mi abuela».
Qué fuerte.
«Gracias a Dios no le dieron a la casa, pero vi fotos horribles y era muy cerca de su casa. Las ventanas se dañaron, pero lo bueno es que todos están vivos. Probablemente mi familia estuvo bien al no contarme. Mi abuela es pensionada, pero trabajó muchos años en un mercado que está al cruzar la calle. Recuerdo que íbamos juntas cuando era niña. Ahora vi ese mercado quemándose por el ataque. Es difícil enfocarse cuando eso está pasando».
La tenista ucraniana, además, cuenta que reside en su ciudad natal Kiev, aunque entre torneos pasa el tiempo entrenando en su club en Italia. «El cielo está cerrado por la guerra, no tenemos aviación civil. Es muy peligroso volar. La última vez que volví desde Kiev me tomó como tres días. Antes era más fácil viajar, teníamos dos aeropuertos en Kiev que ahora están completamente destruidos. Espero poder ir a ver un concierto de mi banda de rock favorita cuando vuelva a Ucrania», señala.
¿Le gusta el rock?
«Escucho de todo, pero mi género preferido es el rock. La verdad no tengo mucho tiempo libre, pero me gusta leer, escuchar música e ir a conciertos y festivales. La última vez que estuve en Kiev fui al festival más grande de Ucrania, tenía seis escenarios. Duraba tres días, pero fue interrumpido por un ataque».
También le gustan los tatuajes por lo que se ve.
«Sí, me hice el primer tatuaje cuando tenía 16 años. Fue un regalo de cumpleaños de mi papá. Tengo dos tatuajes en mi brazo con ornamentos ucranianos, tienen mucho significado para mí. En total tengo unos 15 tatuajes y me voy a hacer dos o tres más cuando regrese a Kiev para la pretemporada. ¿El 2006 en el cuello? Me lo hice porque ese año empecé a jugar tenis. Tenía cinco años».


