«Para mí, él no era Chamaco, yo sólo sabía que él era mi abuelito»

Fecha:

Recuerdo que él me iba a buscar al colegio. Era mi segundo papá, dice Gonzalo Campos Valdés, nieto del recordado futbolista

Este lunes, los restos del mítico ex capitán de Colo Colo fueron llevados hasta el mausoleo del club en el Cementerio General.

A las 13.10 horas irrumpió el cortejo que trasladaba los restos de Francisco «Chamaco» Valdés al Mausoleo de Colo Colo del Cementerio General, hasta donde fue llevado para su permanencia definitiva. Adelante del sobrio ataúd de madera iba Sebastián «Chamagol» González, nieto del ex capitán y figura central del Cacique, junto con tíos y parientes. En medio de la calle, bajo un toldo, esperaban Aníbal Mosa, presidente de Blanco y Negro, Edmundo Valladares, presidente del Club Social y Deportivo y ex jugadores, como Carlos Caszely, Daniel Morón, Leonel Herrera, Adolfo Nef, Raúl Ormeño, entre otros. Todos reunidos para acompañar la exhumación del ídolo, surgido de la población Juan Antonio Ríos, hasta liderar la Selección en los años 70 y conseguir el subcampeonato de la Copa Libertadores 1973. El relator Vladimiro Mimica dirigió la ceremonia y dedicó a su amigo sentidas palabras, matizadas de recuerdos y arengas. Un grupo de barristas de la Garra Blanca entonó cánticos, desplegó banderas, aplaudió y pifió, según a quien nombraban por los altoparlantes.
Después de los discursos y ofrendas florales, el féretro fue depositado por un grupo de colocolinos ilustres en el interior del mausoleo, comprado por los Viejos Cracks de Colo Colo el 23 de mayo de 1957, aunque fue inaugurado al año siguiente, luego de que se terminara de construir con material sólido, de acuerdo con el historiador Sebastián Salinas.
La hija mayor de Chamaco, Pilar Valdés, agradeció a quienes hicieron posible el traslado desde el Parque Santiago de Huechuraba, donde había sido enterrado en el momento de su fallecimiento, el 10 de agosto de 2009.
El hijo de Pilar, el estudiante de medicina Gonzalo Campos Valdés, de 24 años, miraba con incredulidad las sinceras y profundas demostraciones de afecto hacia su abuelo. «Esto es increíble, increíble, increíble. Estoy frente a un momento único, como hincha, hijo y nieto. Es impresionante este recibimiento, después de tantos años, que ha recibido mi tata Chamaco. Es increíble que se junte gente de la época en la que él jugaba y también gente actual.
Acabo de ver al DT de esta época (Fernando Ortiz), a gente del club social y de Blanco y Negro. Están todos juntos», dijo.
¿Cómo fue crecer escuchando la importancia de su abuelo para Colo Colo?
«Puede sonar hasta ilógico, pero yo supe de la importancia y relevancia de mi tata luego de que se muriera. Mi tata siempre fue una persona que separaba mucho las cosas. Él sólo fue mi tata. Él no era Chamaco en esa época para mí.
 Yo sólo sabía que él era mi abuelito, que tenía una escuela de fútbol, en Recoleta, donde formaba como jugadores a niñitos. Recuerdo que lo acompañaba a los entrenamientos y él me iba a buscar al colegio. Era mi segundo papá. Yo no tenía la noción de la relevancia de Francisco «Chamaco» Valdés. Para mí siempre fue mi tata».
¿Y cómo se dio cuenta?
«Me di cuenta por la cantidad de gente que fue al velorio. Estaba hasta la Presidenta Bachelet y todo el plantel de Colo Colo, más la Selección nacional. El lugar estaba repleto. Yo era muy chico, tenía ocho años, por lo que no tenía mucha conciencia de lo que significaba. Pero el recibimiento, el traslado del ataúd, la carroza, la multitud que lo acompañó al cementerio, todo fue increíble. Ahí me di cuenta de que mi tata era un jugador de fútbol».
 
¿Usted juega fútbol?
«No. Mi tata nunca me incentivó. Él siempre me dijo que tenía que estudiar y luego trabajar. De hecho, siempre quise que me entrenara o algo así. Típico de nieto, pero no quiso».
¿Cuál es el principal recuerdo con su abuelo?

«Que me fuera a buscar al colegio, al Instituto Alonso de Ercilla. También me iba a dejar al colegio. Cada vez que mi papá viajaba por el trabajo, él se hacía cargo de nosotros. Y, por lo general, como salíamos tipo dos de la tarde, pasábamos a su casa, allá en la Juan Antonio Ríos, porque después tenía que ir a entrenar a los niños. Entonces, ahí yo iba a jugar a la plaza».

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...