¿IA en el campo? Hay un curso para usarla y otro para volar drones agrícolas
Distintas tecnologías permiten ahorrar tiempo y aumentar la productividad. Por ejemplo, avisan cuándo regar y la cantidad optima de agua.
Nivel de azúcar, firmeza, acidez, materia seca, antocianinas (que entrega datos de la vida útil), polifenoles y calcio, son algunas de las características de una fruta que hoy es posible medir en apenas segundos. El innovador proyecto viene a reemplazar al actual sistema de evaluación, en que hay que enviar muestras a un laboratorio, con un alto costo en tiempo y dinero.
El sistema, que se usa para arándanos y uva vinífera, se desarrolló en el laboratorio OSTLab, del Departamento de Agricultura Digital del INIA Quilamapu. Funciona con un sistema óptico basado en espectrometría de reflectancia (Vis?NIR) y modelos predictivos creados con más de 17.000 datos, que alimentaron la inteligencia artificial (IA).
El sensor, parecido a un pendrive, hace contacto con el ejemplar directamente en la planta, sin dañarla, y envía toda la información al teléfono celular o tablet del productor. Con estos parámetros se puede conocer en el mismo huerto el momento exacto de cosecha, optimizando en cuadrillas, transporte y recursos.
«Al ser georreferenciado me va a permitir establecer dónde tengo mi mejor calidad. Eso quiere decir que puedo distribuir mi mano de obra, que es de alto costo y escasa, donde tengo la calidad comercial para fresco y poder llegar a otro país con bueno precios», explica Paula Vargas Quiñones, coordinadora del Área de Ciencia de Datos de INIA y líder del proyecto.
Contar con información detallada, como la que entrega el sensor, resulta vital para tomar decisiones. «Hay que tener en consideración que el mercado asiático pide frutas mucho más dulces. Si tengo variedades que están marcando un alto estándar de azúcar debiera pensar en ese mercado, más que en uno europeo, que piden frutas más ácidas», señala la investigadora.
La herramienta, que puede analizar hasta 100 muestras por hora, cubriendo en promedio 20 hectáreas diarias, fue validada en campos de arándanos de la empresa Hortifrut, donde se realizaron 2.000 mediciones específicas y 36.000 registros espectrales, marcando un error de apenas 0,05%, asegura la investigadora.
«Es un sensor de bajo costo, que al tener la IA detrás se puede adaptar para que cualquier persona lo pueda usar.
Además, puede operar offline, que es una condición muy necesaria, cuando sabemos que el 40% de los campos no tiene internet», comenta. En esos casos los datos se guardan en la aplicación y pueden verse en cuanto el teléfono se conecta a una señal.
La iniciativa está próxima a comercializarse. El kit del sensor, que incluye el dispositivo, capacitación y acceso a la aplicación, tiene un costo estimado de $1.300.000. La aplicación contará además con un modelo de suscripción, adaptable a las necesidades de cada usuario.
Distintos usos
«Muchas veces la agricultura está muy relacionada al empirismo, a las recetas, a aplicar ciertas recomendaciones de manual, cuando en definitiva las mejores decisiones se deben tomar de forma objetiva, basadas en datos», opina Yordi Norero, profesor de la Facultad de Agronomía y Sistemas Naturales UC.
El académico realiza desde hace cuatro años un curso de agricultura digital, donde enseña sobre las nuevas tecnologías disponibles en el agro (faifuc.cl https://acortar.link/5GuoGQ).
La IA ha sido un enorme apoyo, destaca. «Comenzando por el Chat GPT y estos modelos de lenguaje, que han democratizado su uso. Estas tecnologías no son nuevas, pero lo que ha sucedido es que hoy tenemos una forma de comunicarnos con las máquinas, a través de estos chats o prompts», asegura.
Estas conversaciones escritas tienen varias aplicaciones. «A veces los agricultores deben leer un manual de reglamento, para las buenas prácticas agrícolas, y le dice a la IA extráeme los puntos clave, los requerimientos específicos que necesito», ejemplifica.
«Es muy habitual que un productor agrícola consulte datos meteorológicos de distintas estaciones y después tiene que procesarlas, para generar una recomendación de riego. Eso implicaba ingresar todos los lunes a la página de datos meteorológicos, llevar una planilla Excel, calcular la demanda de agua de los cultivos, asociarlas. El proceso ahora se puede automatizar; eso se llama RPA, sigla de automatización de procesos robóticos, en inglés. Es un bot que hace todas esas tareas repetitivas», afirma.
También se saca provecho a las imágenes. «Un dron con una cámara convencional puede captar imágenes y en ellas se pueden contar plantas, una especie de inventario. Cuando tienes millones de plantas puedes hacer este proceso automático, gracias a la IA. Hay todo un mundo asociado a visión por computadora», señala. «Podemos asociar cómo refleja la luz el cultivo y, a partir de eso, identificar enfermedades o pronosticar rendimiento», sostiene.
El internet de las cosas (IOT) usa sensores que transmiten datos en tiempo real. «La IA permite encontrar patrones y generar ciertas propuestas o recomendaciones. Por ejemplo, interpretar el comportamiento de humedad del suelo y decirle al agricultor que debe regar cada dos días o con cierta cantidad de agua», indica el académico.
Eso sí, la adopción de estas tecnologías en Chile es lenta. «El promedio de edad del agricultor chileno tiende a ser superior al de otros países, le cuesta cambiar. A las nuevas generaciones les acomoda mucho más», sostiene el profesor Norero.
Agricultura de precisión
Los drones son el medio más práctico para captar imágenes y datos de un predio. Si quiere aprender a operarlos, en la Academia de Drones de Chile realizan un curso de agricultura de precisión. «Para poder tomarlo es necesario contar con la credencial de operador vigente, y luego realizar el curso de fumigación, que habilita a trabajar con drones agrícolas», explica Nicole Vera, encargada de capacitación.? «Se ve inspección en altura y softwares detallados para procesar información. Puede revisar tipos de suelo, lugares para mejor siembra, o realizar observaciones para prevenir inundaciones. Se puede generar algún informe o conclusión», señala.?El curso es uno de los más requeridos, asegura. «Lo toman muchos docentes de universidades, que enseñan a alumnos en cualquier tipo de carrera relacionada con agricultura. También muchas personas que trabajan en el campo».?La capacitación dura dos días y no es necesario contar con equipo propio. Cursos todos los meses en academiadronchile.cl (https://acortar.link/E16cji).