Agrícola San Diego tiene tres hectáreas de las variedades Coral Sunset y Sarah Bernhardt
En Chile hay 158,5 hectáreas de peonías. Según cifras de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), en 2024 nuestro país exportó 647 toneladas de esa flor por un valor de US$16.000.000.
Tres hectáreas de esa superficie están ubicadas en la Región Metropolitana y son de Agrícola San Diego. Los socios iniciaron la plantación a fines de 2023 con la importación de rizomas desde Holanda. Tras hacer un paneo, un estudio agrícola y un levantamiento climatológico, se decidieron por dos variedades: Coral Sunset y Sarah Bernhardt.
«Es fundamental el clima, la calidad de la tierra y las horas frío», explica uno de los socios, el ingeniero agrónomo Diego Covarrubias.
El ciclo de la planta lo resume Matías Vidal, otro socio. «Cuando las peonías son cosechadas (en octubre, en la Zona Central), la planta sigue su proceso de desgaste. Entre mayo y junio las hojas se secan, se cortan a cinco centímetros a ras de la tierra y entran en latencia. Pero los rizomas siguen creciendo bajo tierra. Les echamos herbicidas y fungicidas para el control de plagas y fertilizantes para que se desarrollen más. En la medida que la planta sea más vigorosa va a dar más varas».
En agosto vuelven a salir las plantas. Agrícola San Diego está en plena cosecha en estos días. Entre el 1 y el 12 de octubre recogieron la variedad Coral Sunset. En la segunda quincena del mes, Sarah Bernhardt. Este es su primer año de exportación.
«La cosecha es muy delicada, manual, con gente calificada, con experiencia y que sepa del manejo que incluye desinfectar las herramientas cada cierta cantidad de cortes», explica Vidal.
Determinar cuáles varas están idóneas para ser cortadas es un tema: «El punto de madurez debe ser prematuro, ya activada la floración, pero no desarrollada», precisa.
Luego viene un proceso de selección y limpieza. «Hay dos cortes diarios en el huerto. Las varas se revisan y cortan a la medida reglamentaria con una máquina, tipo guillotina -50 centímetros de tallo a botón-, se deshojan hasta dejarlas con la cantidad de hojas debida y se desinfectan nuevamente con insecticidas que exige el SAG», afirma Covarrubias.
En todo este proceso hay un elemento primordial: las varas apenas cortadas entran en el frigorífico del packing, dando inicio a una cadena de frío que las mantiene a menos de 3°.
«El frío pone en latencia su floración. Al día siguiente de ser cortadas y desinfectadas, cuando ya están estiladas, se embalan y se meten en cajas con papel absorbente. Van alrededor de 80 a 100 varas, dependiendo del calibre de cada botón», indica Vidal.
Los costos
Matías Vidal afirma que al tercer año de cultivo la planta, si está bien cuidada, produce entre 10 y 20 varas. «En una hectárea puedes tener de 18.000 a 20.000 plantas. Nosotros les estamos sacando el máximo provecho a las tres hectáreas y tenemos alrededor de 65.000».
Diego Covarrubias complementa: «La gran barrera de entrada que tiene este negocio es el billete. El costo de inversión de una hectárea de peonías equivale a 10 hectáreas de cerezos».
Cada rizoma comprado en Holanda y puesto en Chile cuesta entre 3 y 7 euros ($3.369 a $7.861), dependiendo de la variedad de la flor y del tamaño del rizoma, que se contabiliza por su cantidad de yemas. Si se plantan 20.000 en una hectárea el valor oscila entre $67.380.000 y $157.220.000.
Lo bueno es que la inversión se recupera pronto. Cada vara se vende entre US$0,7 y US$0,8. Es decir, alrededor de $700. Si la cosecha sale como se espera, en la primera exportación se puede llegar a recibir $210.000.000 por hectárea.
Además, hay que considerar que un rizoma tiene hasta 15 años de productividad.
La exportación
Las peonías de Agrícola San Diego salen al mundo a través de Austral Export, que ya tiene listo el comprador. «Principalmente se venden a Estados Unidos y un porcentaje menor a Europa. Este año se abrió el mercado brasileño», detalla Alfonso Covarrubias, socio de la exportadora.
Austral Export recibe las flores embaladas y ahí llega el turno del SAG. «Hacen un muestreo. Sacan dos cajas al azar y revisan flor por flor que no haya principalmente huevos de polilla de la familia Noctuidae. Pero también pueden rechazar el lote por exceso de plagas, como el Trips. En la zona de la Sexta y Séptima regiones hay bastante rechazo por polilla», describe Covarrubias.
«Se verifica que el producto cumpla con los requisitos establecidos por el país de destino del producto y se encuentre libre de plagas cuarentenarias para dicho país. Solamente para envíos que cumplan lo anterior se podrá emitir el certificado fitosanitario», detallan desde el SAG.
Ese proceso demora entre dos y tres días. La exportadora cuenta con cámaras de frío para el acopio de las peonías, que se mantienen entre 0° y 2° hasta que sale de la bodega del aeropuerto para subirse al avión. «En las bodegas del avión generalmente viajan a 5 grados. Eso nos perjudica un poco en que la flor abra antes de tiempo», señala Alfonso Covarrubias.
Cuando arriban a Miami, su ciudad de destino, las peonías de Agrícola San Diego se comercializan a través de distribuidoras y cadenas de supermercados en diferentes ciudades del país de norte.
El control sanitario
El control del SAG comienza con la internación de los rizomas desde Holanda. Algunos de los requisitos a cumplir son que lleguen totalmente libres de suelo. «Los sustratos autorizados (para su traslado) son vermiculita, perlita, musgo esfangíneo, geles higroscópicos, turba y mezclas, en distintas proporciones de los mismos».?Desde el organismo agregan que los envíos deben llegar en envases sellados y con certificado fitosanitario emitido por la autoridad competente de Holanda.
3.369 PESOS es el precio base de un rizoma comprado en Holanda.