La escritora solo compró una aspiradora y un hervidor mientras vivió en Melbourne
Se instaló con su mejor amiga en Perth por noviembre y diciembre, los mejores meses en su rubro. Quiere ahorrar para comprar una propiedad en Santiago.
Las historias que alimentaron el libro «Carmen», autoficción de Romina Pistolas (37), se escribieron en Australia, donde la bailarina reside desde 2012. Pero por razones difíciles de precisar, ese libro que lanzó hace tres años encontró este 2025 a un público masivo en su Chile natal. Y a principios de la primavera, ella viajó a Santiago a ver qué tal la cosa.
¿Y qué tal la cosa?
«No dejé podcast con cabeza».
Durante dos meses, Romina Gómez (su nombre legal) metió suficiente acontecimiento en la agenda como para copar el año: organizó dos fiestas con lleno total, colaboró con una marca de maquillaje, montó una exposición de arte, asistió por lo menos a una decena de podcasts, organizó un par de talleres literarios y fue a programas de radio y a espacios tan variados como «Amiga, estamos regias» y «Las variables ocultas» de la Universidad Diego Portales.
De vuelta en Australia, apenas tiene agendada una limpieza facial. Gómez, capricornio, el signo de lo práctico, se dio cuenta de que en Chile había buenas oportunidades y había que aprovechar esos bríos. Así que decidió que se volvería a Santiago, no sin antes estar en la ciudad de Perth un par de meses.
«Tengo un hoyo gigante en mi currículum porque llevo 13 años trabajando de stripper. No se compara con las oportunidades que puedo tener en Chile (…) No tengo nada que me ate a acá realmente, puedo moverme si quiero, y este es el momento exacto y preciso para hacerlo», cuenta desde Australia.
Durante todos los años en que Pistolas vivió en otro país practicó un desarraigo casi total: nunca compró electrodomésticos, apenas una aspiradora Dyson y un hervidor Smeg.
«Ahorro para poder comprarme un departamento en Santiago y llegar a vivir», sentencia.
Vivía en Melbourne con su entonces pareja en un departamento amoblado. Al terminar la relación, recogió lo poco que tenía.
«El resto es ropa y libros», detalla.
Ahora está en Perth, donde vive Gaby, su mejor amiga y coprotagonista del libro.
«Si voy a vivir un último tiempito en Australia, lo quiero pasar cerca de mi bestie», dice.
Gaby le prestó su oficina, sacó la cama nido de su hijo y le armó un espacio propio con escritorio y cuarto.
«Es la segunda vez que me salva del bajón después de terminar una gran relación», cuenta Romina.
Paga 240 dólares australianos a la semana, unos $145.000. Como son tres adultos en la casa, se reparten el arriendo total de 720, lo que equivale a más de $1.000.000 al mes.
«En Australia es carísimo todo, se paga todo a la semana», explica.
También hay otro motivo. Volvió para cerrar bien su temporada como bailarina. En Australia, noviembre y diciembre son meses fuertes, la llamada Silly Season, con calor, fiestas de oficina y eventos que repletan los clubes incluso un martes.
En estos meses puede ganar el equivalente a $12.000.000.
«No es raro hacer 5.000 dólares australianos en una semana», declara.
Si en Chile estaba teniendo un momento tan bueno, ¿por qué quiso volver a Australia?
«Tenía que venir a recoger mis pocas cosas, ponerlas en un container y mandarlas en un barco. Si bien estoy empezando en esto del influencerismo, estoy en modo popular ahora, no sé lo que va a pasar. Entonces, vine a trabajar, a hacer una última temporada en Australia, en mi pega, y en noviembre y diciembre que son los meses más fuertes».
Hablemos del regreso a Chile, ¿cree que tuvo algo que ver la edad con este deseo de tener algún arraigo?
«Siento que en la medida que una va creciendo te dan ganas de estar más cómoda. Y la comodidad, tener un espacio, es súper importante, sobre todo para alguien como yo, que soy como un gato: necesito acostumbrarme a un lugar. Siento que teniendo un ancla en el mundo, no importa dónde esté, ese lugar va a ser mío».
Si no se hubiera visto tan famosa en Chile como se vio, ¿habría querido volver?
«Es algo que nunca sabremos. Depende de las oportunidades. Ahora estoy en la edad donde no sé cuánto tiempo más hubiera podido aguantar el ritmo de la vida nocturna. Y ya tenía que empezar a pensar en la transición hacia otros lugares. Capaz que hubiera tratado de montar un negocio, pero como todo esto se ha dado de esta forma, no he pensado en otra alternativa».
Segundo aire
Hoy, Romina declara su intención de encontrar un ancla para poder vivir la vida: «Para viajar como quiero viajar, pero tener mi espacio personal y mi mundo privado. Pero sí o sí va a ser un segundo aire, porque ya me voy a adentrar en los 40 y esa etapa quiero vivirla de la mejor manera. Yo sé que va a ser mi mejor década».
Igual es fuerte no haber comprado nada.
«Acá se usa mucho arrendar un departamento o casa amoblada, con mi ex nunca nos compramos nada. Entonces, cuando terminamos, yo agarré todas mis cosas, que eran, como te digo, libros, ropa, el hervidor y la aspiradora, y las puse en la bodega de una amiga. Me fui a Chile pensando en volver. Y mi idea era irme a Perth. Pero cambié todos mis planes al llegar a Chile. Fue un me vengo a vivir acá. No tengo nada más encima».