Runner sufrió un paro cardiaco en el maratón de Buenos Aires hace tres años
Nunca descubrieron la causa de su accidente y ahora usa un cardiodesfibrilador implantable, aunque no ha vuelto a sufrir otro episodio como el de 2022.
Cinco horas y 26 minutos fue el tiempo que le tomó nadar 1.900 metros, bicicletear 90 kilómetros y trotar 21 kilómetros en el triatlón de Valdivia, a la runner Manuela Bugueño Ipinza (33). Era su debut en esta disciplina.
«El primer objetivo era cruzar la meta. El agua era todo un desafío, porque empecé a nadar recién este año y me fue bien. Lo que más contenta me tiene es que pude correr fuerte, que es mi prueba», dice la deportista a quien hace tres años le dijeron que no podría correr más.
En 2022, al final del maratón de Buenos Aires, Manuela sufrió un paro cardiaco que la tuvo literalmente muerta, hasta que fue reanimada por el equipo médico de la prueba bonaerense.
«Ahora podemos bromear con eso, porque mi hermano (Simón) me preguntó si había visto el túnel. Le dije: obvio que no, se me borró la película, me fui a negro, no me acuerdo de nada. Y él, como chiste, resumió: está comprobado que no existe el túnel», cuenta ella.
Nunca encontraron la causa del paro, a pesar de que la sometieron a muchos estudios, incluidas pruebas genéticas, para comprobar si tenía alguna condición o cardiopatía.
«Al principio me dijeron que no podría correr nada. Después, con todos los estudios, como no tenia nada, me dijeron: bueno, puedes, pero recreativo. Soy deportista, soy competitiva, no puedo trotar por trotar, uno tiene objetivos deportivos. Busqué diferentes opiniones de cardiólogos y deportólogos hasta que encontré una que se adecuaba, con harta evidencia científica, a que podía volver a correr. Iba con todos los estudios y seguimientos permanentes y se puede. No he tenido ningún problema», explica Manuela.
Una arritmia le provocó el paro en Argentina. «Primero tuve una taquicardia ventricular y luego una fibrilación ventricular», agrega. Entonces le pusieron un cardiodesfibrilador implantable (CDI) en el hospital trasandino, pero su cuerpo lo rechazó y lo cambiaron en Chile, al año siguiente, por uno de menor tamaño.
«Un CDI es como un marcapaso, que se pone en la parte superior izquierda del tórax. El mío es unicameral, tiene un cable hacia adentro del corazón. Su función es censar mi corazón y si mi corazón vuelve a hacer una arritmia, el aparato hace una descarga. Hace las veces de un desfibrilador externo, como los DEA, y me reanima si me llegara a ocurrir una arritmia. Esperemos que nunca ocurra, porque dicen que duele mucho. Pero mi aparato nunca ha descargado, porque no he vuelto a tener un evento en estos tres años», dice.
Después del accidente siguió yendo al maratón de Buenos Aires.
«El de 2022 fue mi primera carrera y voy todos los años, salvo el año pasado, que estaba fracturada. Es el lugar donde más segura me siento corriendo, porque tiene un sistema de emergencia, de despliegue en las carreras, maravilloso, a cargo de Emerteam, un equipo a cargo de la cardioprotección. Ellos me salvaron la vida. Mantengo contacto con ellos, hablo todos los meses con el doctor que me reanimó, tengo una relación muy linda con ellos. Vuelvo con mucho entusiasmo a correr, siempre me invitan los organizadores, es muy lindo correr en Buenos Aires. Aparte que me acompañan mi mamá (Carola) y mi hermano. Para ellos también es algo significativo».
¿Y cómo derivó al triatlón?
«Yo corro toda la vida, pero después del Maratón de Santiago del año pasado tuve una fractura por estrés y no pude correr por mucho tiempo. Me costó como ocho meses salir de esa lesión, porque la idea era no parar. Con el traumatólogo y el entrenador buscamos una estrategia para seguir entrenando y no perder todo mi entrenamiento, para que cuando pudiera volver a correr, volviera muy fuerte. Hice mucha bicicleta, mucha fuerza. Me gustó harto la bici y luego que volví a correr, como en enero, hablé con mi entrenador y le dije que intentáramos hacer triatlón, porque él también entrena triatletas. Era bien desafiante, bien bonito, porque al final lo pasé muy muy mal con la fractura. No poder correr para mí es algo terrible. Y quedé muy entusiasmada, así que en enero voy a Pucón».