En una agridulce definición Noé Aravena y Vicente Droguett, los primos clasificaron a sus terceros Juegos
La familia Grimalt saca cuentas para viajar, pero obviamente no van a poder ir todos, es bastante lejos y caro, reflexiona Esteban.
Los primos Marco (34) y Esteban (33) Grimalt se adjudicaron la tarde de este miércoles el ansiado boleto a los Juegos Olímpicos de París, que disputaron en dos partidos ante Noé Aravena (21) y Vicente Droguett (24), en un amargo duelo entre chilenos para definir cuál de las dos duplas competiría desde el 27 de julio próximo a los pies de la Torre Eiffel.
Así, los experimentados voleibolistas competirán en su tercera cita de los cinco anillos consecutiva: en Río 2016 fueron eliminados en la fase de grupos, mientras que en Tokio 2020 avanzaron a los octavos de final donde terminaron empatados en el noveno lugar junto a otras siete duplas.
«Estuvimos tan cerca de clasificar por ranking mundial, si lo hubiéramos conseguido, eso les daba más opción a los chicos de jugarse su cupo, teníamos el sueño de meter a dos equipos en los Juegos, esa es una sensación un poquito amarga que queda. Una sensación agridulce pero orgullosos de lo que hemos conseguido y poder meternos a nuestros terceros Juegos Olímpicos», apunta Esteban.
Hasta ahora han ido de menos a más en los Juegos, Esteban
«Claramente queremos superar las cosas que hemos hecho en los Juegos pasados. Siempre tenemos el anhelo, el sueño de pelear por medallas porque sabemos que somos capaces así que tenemos que ser bien consecuentes, trabajar al 100%, prepararnos de la mejor forma e ir con todo a los Juegos».
¿Los acompañarán sus familiares?
«Para la familia no es fácil estar en París, es bastante lejos y caro, obviamente no van a poder ir todos, pero vamos a tener gente muy importante con nosotros y a pesar de la distancia la vamos a sentir con nosotros, como ha sido siempre».
¿Será la última chance olímpica?
«No, nuestro objetivo no termina acá, sí o sí tenemos decidido que vamos a seguir por otro ciclo olímpico más. Nos sentimos capaces».
Para el segundo partido de la tarde, que era el decisivo, y se cerró por 21-16 y 21-13 llegaron hasta el Parque Peñalolén los familiares de los cuatros jugadores, aunque los Grimalt fueron, de lejos los más bulliciosos. Ahí, los padres, hermanos, sobrinos y parejas de los primos se quedaron sin voz entre tantos gritos de aliento.
«Igual fue una lata tener que llegar a esta instancia, porque lo ideal hubiera sido que las dos duplas clasificaran a París, porque ambas trabajaron muchísimo para llegar hasta acá, aunque lo positivo es que los chiquillos tienen harto futuro por delante», señala Isabel Jimeno, esposa de Marco, quien además cuenta que está viviendo momentos decisivos en su carrera profesional.
«La idea es ir a París, haremos todo lo humanamente posible por ir, pero justo estoy terminando mi especialidad, voy a adelantar mi examen de grado en Dermatología en la Universidad de Santiago, y dependiendo del resultado, viajo. Además que cumplimos cinco años de casados».
En tanto, Roberto Grimalt, padre de Marco, también vivió su partido aparte: «Trataremos de hacer el esfuerzo por ir, sino alentaremos desde la distancia nomás. Hubo muchos nervios hoy, yo soy muy hincha de galucha, así que me pongo siempre nervioso cuando juega Marquito. Creo que estuvieron un poquito de más estos partidos, había que tener un poquito de respeto a la trayectoria y a la fuerza que han hecho los primos por este deporte, pero las cosas son así, y con todo el profesionalismo se enfrentaron y acá está el resultado. Es triste someter a los pollos (Aravena y Droguett) a una presión para la que todavía, creo, no están preparados, las metas son a largo plazo y tienen que seguir trabajando, pero van por buen camino. Esto no termina acá, es una dupla de renovación»


