El chef le perdonó la vida al participante de El internado que preparó un charquicán con sorpresa
Según su versión, la tapa de una olla explotó y cayeron pedazos del cristal en el plato que presentó a los jueces.
Iba a ganador. Rodrigo Fernández, conocido como el influencer de comidas al paso, Otakin, sabía que su plato estrella en «El internado» era el charquicán. La preparación se veía bien hasta que dejó masticando vidrio a Yann Yvin. En el capítulo del martes del reality de Mega convocaron a los participantes a preparar un plato que los transportara a su infancia para ganar el premio de recibir la visita de un familiar en el encierro. A través de un video, Isabel, la pareja de Otakin, le recordó el charquicán que le preparaba su abuela Maruja. «En honor a mi abuela feliz de hacer un charquicán», se decidió el postulante a cocinero.
En el mesón de trabajo el influencer parecía moverse a sus anchas con la receta. Incluso Yann Yvin, el jefe de los jurados del programa de Mega, se acercó en un momento para degustar cómo iba su pupilo. «De ti espero un plato espectacular, porque el charquicán me encanta», le advirtió el chef. «Había una olla entera de charquicán y cuando lo probé in situ estaba muy bueno», recuerda el francés.
El destino diría otra cosa. Otakin al habla: «Estaba en lo mejor y se me quebró la tapa de una olla. No se me quebró la olla donde estaba cocinando el charquicán que iba a presentar, sino que (la tapa de la olla de) un segundo charquicán que hice para comer yo. Cuando explota la tapa de la olla saltan vidrios, sin darme cuenta, al charquicán que ya estaba preparado para los jueces».
La versión de Fernández tiene su clímax cuando le tocó presentar la preparación al jurado. Yann le hincó el diente con gusto al plato de Otakin. De pronto se llevó una mano a la boca. «¿Ha crujido algo, no?», preguntó Pablo Albuerne, otro de los jueces. «¿Es un diente?», pensó en voz alta el juez, Luciano Mazzetti.
Lo que vivió el cocinero francés lo explica él en sus palabras: «Saqué un poco para degustar, porque se veía muy bueno, y cuando empiezo a masticar siento un crack, crack. Sentí un dolor tremendo, porque al morder con la muela quebré algo en dos. Logré recuperar algo y al sacarlo era un trozo grande de cristal».
¿Qué pensó en ese minuto, Yann?
«Fue una sensación que no se la doy a nadie. Por suerte no lo tragué. Vi el vidrio y cuando lo dejé caer en la mesa, sonó».
¿Pareciera que no se enojó tanto como en otras ediciones?
«Así funciona la Ley de Murphy. Se le quebró una tapa de otra olla y le cae sólo un trozo al plato que iba a presentar. No lo hizo a propósito y si el vidrio no hubiese estado, el plato de Otakin habría sido el mejor».
Otakin sudaba en ese momento y se enredó en explicar qué había pasado. Este miércoles, más tranquilo, puede esgrimir algunas frases: «Me di cuenta que explotó la olla, pero era de otra preparación. Sentí que podría haber pasado (que hubiese caído un trozo de vidrio), pero yo me comí una olla entera mientras esperaba la deliberación de los jueces, mis compañeros cucharearon también y no salió absolutamente nada».
¿Por qué no empezó desde cero para evitar dudas?
«Porque esto pasó cinco minutos antes de terminar el tiempo. Estaba todo listo. Tenía mi plato terminado y si reanudaba la preparación me iba a demorar 45 minutos por lo bajo. Yo rezaba porque no le saliera un pedazo de vidrio».
¿Qué pasó cuando Yann sacó el cristal de su boca?
«Dije: oh, pasó lo que tenía que pasar. Justo en el primer bocado le salió un vidrio. Sentir ese crujido en sus dientes, fue un sentimiento de culpa y más que él lo haya comido, me dolió que iba a perder que un familiar viniera a saludarme, porque mi plato sí era el mejor».


