El brote de peste porcina africana que estalló en Sardañola del Vallés, a pocos kilómetros de Barcelona, en España, alteró la vida diaria en la Universidad Autónoma. Los accesos a los senderos boscosos muestran cintas de advertencia, caminos cerrados y patrullas que vigilan puntos que antes solo recorrían estudiantes y profesores. En las laderas de Collserola, donde el bosque roza los edificios, el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete confirmó el virus en nueve jabalíes silvestres hallados muertos.
El virus no afecta a humanos. Su impacto recae en jabalíes y cerdos, especies que sostienen parte relevante de las economías de España y Chile. Según explica la chilena Siberia Salgado, máster en Ecología Terrestre y Gestión de la Biodiversidad de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) e investigadora del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales, el brote exige atención inmediata sobre su dimensión sanitaria y económica.
«España es uno de los mayores productores del mundo y cualquier cerdo o jabalí infectado implicaría una pérdida económica», afirma.
La investigadora basa esa valoración en datos del Ministerio de Agricultura de España, que sitúan al país en el cuarto lugar global y segundo en Europa.
Salgado trabaja y estudia dentro del área restringida y conoce de cerca los sectores donde los animales suelen aparecer. Antes de conocer el brote tuvo un encuentro directo con un grupo de jabalíes en los jardines del campus.
«Uno me llegó a la rodilla y me tironeó el pantalón», recuerda sobre el acercamiento de un ejemplar adulto. Ella optó por no alterar la situación. «Me quedé quieta, no quise hacer ningún movimiento brusco».
La presencia de jabalíes forma parte del paisaje nocturno del campus. Salgado describe una escena repetida.
«Los jabalíes aparecen de noche cerca de jardines y pasillos». Explica también el motivo. «Los contenedores de basura representan una fuente fácil de alimento», un hábito que atrae a los animales hacia estudiantes y personal universitario.
En los alrededores de la Facultad de Ciencias de la Comunicación esa imagen se repite: contenedores semiabiertos, restos de bolsas sobre el pavimento y huellas frescas en la tierra húmeda. Los animales cruzan la avenida interna con paso lento y luego regresan al bosque. Los estudiantes reaccionan con cautela: algunos permanecen inmóviles hasta que el grupo avanza; otros cambian de trayecto sin dudar.
Contagio
La explicación técnica del brote no depende del comportamiento de la fauna, sino de la facilidad con que el virus se desplaza. Salgado lo detalla:
«El virus pasa de un jabalí enfermo a las ruedas de un auto», un mecanismo que permite que un vehículo recorra kilómetros y deje restos contaminados en sectores donde viven jabalíes sanos. Añade la velocidad del contagio: «Entre dos y cuatro días después de la infección, los animales ya pueden contagiar a otros».
La peste porcina africana provoca fiebre alta, hemorragias en piel, vómito y parálisis. Todos los casos confirmados en Sardañola corresponden a jabalíes.
«Es una enfermedad que no tiene cura ni tratamiento», señala Salgado.
Para Chile, país exportador con estándares sanitarios estrictos, el caso catalán funciona como advertencia. La circulación internacional de pasajeros y alimentos facilita la entrada de patógenos resistentes.
«Entre dos y cuatro días después de la infección, los animales ya pueden contagiar a otros», afirma Salgado, una velocidad que aumenta el riesgo de dispersión entre países.
El SAG mantiene controles estrictos de trazabilidad y una prohibición expresa de ingresar productos cárnicos sin declarar. Chile se mantiene libre de peste porcina africana y refuerza sus inspecciones en aeropuertos, puertos y pasos fronterizos, pero la experiencia europea demuestra que un descuido puede comprometer a industrias completas.
En un comienzo se barajó la hipótesis de que el contagio se había producido por un alimento en mal estado, pero en los últimos días se ha planteado la posibilidad que el virus haya salido de un laboratorio.
Este domingo, la Generalitat aseguró que el brote no ha salido del perímetro de riesgo y que está controlado.