Trabajadores agradecen a los residentes y recomiendan pensar en algo útil
Una mayordoma diabética valora las cremas. Un empleado guarda cuatro corbatas en su empaque original porque no las usa.Otro recibe una gift card de $30.000.
Los pinos navideños de los edificios comienzan por estos días a acumular los paquetes que dejan los residentes a sus conserjes, mayordomos y encargados de aseo, como una forma de agradecer su compromiso con la comunidad en temas de seguridad y mantenimiento. Abundan las botellas de vino y las cajas de galletas, por eso es bueno renovar el repertorio.
Luis Sanhueza (50) trabaja hace 20 años en un edificio de Providencia. Comenzó como nochero, luego fue auxiliar de aseo, después conserje y actualmente es mayordomo. Todos los años varios residentes del condominio le llevan regalos para Navidad, como vinos, espumantes, poleras, chocolates, galletas, cajas de mercadería, vasos, relojes y pan de pascua.
Un regalo que se repite bastante es la corbata. Tiene cuatro guardadas en su empaque original y no usa ninguna.
«No las ocupo nunca. Prefiero algo útil, como una buena mochila. Eso es lo que usamos a diario. La verdad es que no pido nada en concreto. Lo dejo a criterio de las personas. Me gustan las sorpresas», asegura.
Johnny Raposo (37), quien cumplió cinco años en estas funciones en un edificio en Santiago Centro, prefiere presentes prácticos para la noche de Navidad o Año Nuevo.
«Pueden ser bebidas, pero idealmente no tanto vino, y alimentos para compartir en familia en esas fechas. Muchas veces son un gran aporte para nuestras mesas navideñas», señala.
En este quinquenio ha recibido todo tipo de obsequios: «Botellas de vino mayormente, botellas de pisco, de cola de mono, pantalones, cajas de galletas, calcetines. Lo que los vecinos hagan desde su corazón siempre es bien recibido.
Todos los obsequios los recibimos con mucho cariño».
Dinero no ha recibido, pero desde que trabaja en ese edificio, un residente le regala cada año una gift card de $30.000 para compras en supermercado.
«No hay regalos menos útiles, pero sí muy repetitivos. La mayoría regala botellas de vino. Me gusta, solo que ya tengo muchas botellas guardadas en casa», menciona.
Aporte económico
Isabel Núñez (60) tiene 13 años de experiencia en un edificio de Independencia. Comenzó como auxiliar de aseo, luego conserje y ahora es mayordoma. Prefiere recibir cremas u objetos que le sirvan.
«Soy diabética y debo usar mucha crema para que no se reseque la piel, especialmente pies, manos, cara y cuerpo. Una administradora que me conoce me regala siempre una crema de buena marca. También me sirve una polera», detalla.
Un aporte monetario es muy útil para los conserjes porque pueden invertirlo según sus necesidades.
«Tengo dos hijas grandes, de 31 y 24 años, y generalmente les doy plata para que compren lo que necesiten. Por eso creo que no es mala idea recibir dinero, uno lo invierte en lo que estime conveniente», sugiere.
Ha recibido dinero en varios sobres de $15.000 y una vez sumó $200.000.
«Muchos residentes lo hacen como una forma de reconocer nuestra labor. Se agradece, todo suma. Cada uno regala lo que puede y lo que tenga a su alcance», comenta.
Núñez ha recibido varios obsequios durante los años, como vinos, pan de pascua y vasos.
«Una vez me regalaron un mantel muy bonito. También he recibido cosas más personales de residentes muy cercanos, como ropa», cuenta.
¿Algún regalo que jamás haya usado?
«Una vez un señor me regaló una cajita para poner inciensos y yo no uso incienso. Fue un detalle hecho con cariño que agradecí, pero la verdad es que nunca la usé».
Un conserje expresó que una mochila es un regalo práctico.
«Es una buena idea. También podría ser una agenda bonita, grandecita, porque siempre anotamos cosas. O un lápiz con una cajita, tal vez con el nombre grabado. Es un bonito detalle».
Más allá de los regalos, Núñez dice que lo que más desea es tener una buena relación con los residentes.
«No necesito cosas materiales en mi vida; me conformo con un buen trato, amabilidad y una demostración de cariño, que es mucho más importante y es el verdadero sentido de la Navidad», sostiene.
Un reconocimiento
La administradora Carmen Gloria Pérez comenta que las comunidades, además del aguinaldo, buscan formas directas de agradecer y reconocer a sus colaboradores.
«Lo más común son las gift cards, canastas familiares, licores, pan de pascua o galletas navideñas», enumera.
En el caso de trabajadores con mayor antigüedad, suelen recibir regalos de la comunidad y también de vecinos de forma independiente, como aportes en dinero, calcetines, chocolates, botellas de vino, perfumes, entre otros detalles.
«Siempre instamos a los vecinos a aprovechar estas instancias de celebración para reconocer a quienes cuidan día a día el condominio, especialmente porque muchos trabajadores no pasan las fiestas con sus familias, ya que resguardan la seguridad y bienestar de las familias del edificio», apunta.