Este viernes, la meteoróloga cumplió 51 años
Cuando uno siente que hay algo que no está bien en tu organismo, tienes que ir al doctor, destaca la comunicadora del matinal Tu día.
Michelle Adam no habla de cambios a medias ni de fórmulas rápidas. A los 51 años, recién cumplidos este viernes, la meteoróloga describe sus últimos 12 meses como un punto de inflexión profundo, uno que la llevó a escucharse, a ponerse como prioridad y a sentirse verdaderamente plena. «Ha sido un renacer», resume.
Ese proceso comenzó al cumplir 50 y no tuvo que ver con una decisión puntual, sino con una suma de señales. «Cuando uno cumple 40, siento que es de mucho análisis y uno se cuestiona muchas cosas. Para mí fue así desde los 35. Pero hoy, a los 50, ya fue. Uno sabe lo que es importante, lo que no, lo que uno vale, ya he trabajado harto en mí y en todos los aspectos: espiritualmente, físicamente, y este año me preocupé mucho de mi salud. Me tomé como prioridad desde que cumplí los 50», afirma.
La conciencia corporal fue clave. «Cuando uno siente que hay algo que no está bien en tu organismo, tienes que ir al doctor. Eso es fundamental. La recomendación es siempre hacerse un chequeo para ver qué está funcionando bien», dice. Ese paso marcó el inicio de un cambio sostenido. «Cuando me di cuenta de que había cosas que no estaban funcionando bien en mi cuerpo, me preocupé y me hice un análisis integral. Eso me ayudó mucho: cambié mi alimentación, me puse a hacer ejercicios, pero en serio. Prácticamente mi familia completa cambió la alimentación a algo más saludable».
Michelle confiesa que no fue fácil ni inmediato. Tampoco cree en recetas universales. «Es complejo, pero cuando uno se lo propone, empieza a ver los resultados. Dejar el azúcar es sumamente difícil, pero si uno de verdad lo hace, hay diferencias. El cuerpo se desinflama, los órganos se desinflaman, cambia la cara, cambia todo. Duermes mejor, te levantas con más ánimo», recalca.
Y agrega: «No es un solo secreto. Porque yo no me operé la nariz, no me hice una liposucción, que decían que me había operado, entonces es tomar conciencia de cómo está uno, hacerse un chequeo, asumir y ver cómo se soluciona».
¿Cómo es su rutina de ejercicios?
«Hago pilates, tengo en mi casa una saltarina, donde salto tres minutos al día para hacer que mi organismo tenga una reacción. Y tengo una máquina vibradora que me compré hace meses, que de verdad funciona. También tengo una trotadora, donde camino. Eso lo hago mínimo tres veces por semana. Además, he estado viviendo un camino más holístico, estudiando, pero eso no lo quiero contar hasta que me gradúe».
En ese contexto llegó su cumpleaños número 51. La idea original era salir de Santiago junto a sus hijos y su círculo más cercano, pero el trabajo lo impidió. Finalmente, la celebración se dio en casa, sin grandes planes, aunque con una sorpresa preparada por su pareja, Marcelo Ortiz. «Resulta que en la tarde prepararon unas carnes, no me dejaron hacer nada, ni poner la decoración, y encontraba que era mucha comida. Pero después llegaron mis amigos de Villa Alemana, otros de Santiago, y Marcelo me dijo que había invitado a varios más, pero no pudieron ir porque fue muy encima», relata. «Marcelo me hace sorpresas todos los años y lo pasamos súper bien. Fue un cumpleaños muy simple y con mucho amor», asegura.


