Nico Putz le baja el estrés a su mudanza a París: arrendó un departamento amoblado

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La influencer acompaña a su marido médico, quien hará dos años de especialización en Francia

Cuenta que arrendar es mucho más caro que en Chile, pero en el supermercado hay muchas cosas más baratas. El aceite de oliva está a mitad de precio, asegura.

A más tardar en abril del próximo año, la empresaria Nicole Putz tomará sus maletas para radicarse con su marido, su hijo Santiago y sus dos perros en París, Francia.  Aunque faltan cuatro meses, ya arrendó el departamento donde la familia vivirá por dos años.
«Me voy a disfrutar, a preocuparme de que mi hijo se adapte lo mejor posible, a tener tiempo de familia de calidad. Simplemente tener la posibilidad de vivir en la ciudad me parece una experiencia invaluable», cuenta la influencer, en medio de los preparativos para el viaje.
Se traslada a Francia porque su esposo, neurólogo de profesión, cursará una nueva especialización.
«Él tiene presupuestado irse en marzo y yo me voy a tomar unas semanas más. Tengo que gestionar los permisos de salida de mis perros y preocuparme de que la partida sea lo más amigable posible. Estamos felices porque a ambos nos gusta mucho la cultura francesa, estamos todos con clases de francés y mi hermano está radicado en Berlín, así es que me va a quedar a una hora», relata.
Para evitar el estrés de la mudanza, arrendó un departamento amoblado. Gracias a un dato, encontraron este lugar a pocas cuadras del hospital donde trabajará su marido y en un sector que cumple con lo que la pareja había definido antes de elegir dónde vivir: que estuviera en el centro, que hubiera un buen colegio cerca, a distancia caminable del metro y de un parque y con un supermercado a mano.
«Está cerca de los Jardines de Luxemburgo y a diez minutos a pie del Louvre. Nos permite tener más vida de ciudad», dice.
«Es un departamento de verdad pequeño, con una pieza matrimonial y otra habitación más grande para mi hijo. Ese dormitorio nos sirve para alojar a amigos o a nuestros papás cuando nos visiten. Honestamente, nuestro hijo todavía a veces duerme con nosotros», señala.
Aunque no está acostumbrada a vivir en espacios pequeños, dice que va con la intención de adaptarse y hacer la vida fuera de la casa como lo hacen los parisinos: «Van al parque, al cafecito, el fin de semana dan la vuelta por el museo, siempre está pasando algo. Entonces, haré lo que hacen todos».
El edificio donde vivirá es antiguo, en un barrio que describe como similar a Providencia o Ñuñoa. La estación del metro está a pasos de la entrada.
«La demanda por arriendo es tan alta que la gente publica las propiedades un año antes de que se desocupen. El departamento que voy a ocupar ahora está arrendado y lo estaban ofreciendo con mucha antelación. Conseguir un lugar era lo que nos tenía más preocupados y ya lo tenemos listo», detalla.
 
¿El departamento tiene terraza?
«No tiene. Me dio un poco de miedo porque allá no se ponen mallas y tengo dos perros y un niño. Lo descarté por seguridad, por una cosa más aprensiva. A las ventanas sí puedes ponerles un seguro o dejarlas trabadas».
¿En qué se fijó para elegirlo?
 
«Ponderando dentro de nuestro presupuesto lo que nos alcanzaba, pero además que fuera amigable para la familia, que se vieran mamás con niños en el barrio, con perros, con parque cerca. Y como no vamos a tener auto ni nada parecido, que las distancias fueran caminables o, en el peor de los casos, tenga que usar la bicicleta».
¿Cómo está el precio de los arriendos?
 
«Depende demasiado del barrio y hasta del piso del departamento. Te diría al ojo que puede costar, en el mejor de los casos, un tercio o el doble más que una propiedad con las mismas prestaciones en Santiago. Hay que pagar garantías e impuestos locales, lo cual encarece brutalmente el tema de los arriendos».
¿Es cara la vida allá?
 
«Los arriendos en París son bastante más caros que en Chile, no así el día a día. Es sorpresivo porque es una ciudad famosa, grande, y en el supermercado hay cosas que son más baratas que acá. Acá tenemos un gasto del día a día muy caro. Por ejemplo, el aceite de oliva es carísimo acá y en París está a mitad de precio la botella con la misma cantidad. La vida normal que vamos a tener es más barata».
¿Qué hará con su departamento en Santiago?
«Decidí hacer todo fácil, por eso arrendamos amoblado allá y acá estoy en búsqueda de una bodega para guardar mis cosas importantes y así arrendar mi departamento amoblado. Lo voy a publicar dentro de las próximas semanas».
¿No le preocupa que dañen sus cosas?
«Soy desprendida de las cosas materiales, no tengo mucho apego ni siquiera a los espacios, entonces, no me cuesta desprenderme de mi departamento. Lo arriendo amoblado para ahorrarme todo el trabajo de desocuparlo. Y a la vuelta, si algo se echó a perder, lo cambiaré. Voy a sacar obviamente los artículos personales y cuando vuelva, veré cómo sentirlo propio de nuevo».
 
¿Seguirá trabajando en moda y con sus redes sociales?

«Probablemente toda mi estética creativa se vaya para ese lado. Ya hice los primeros contactos con dos marcas parisinas que están súper interesadas en colaborar conmigo. No sé cómo resulte y si no, veremos otra cosa».

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