Él aún no asume, comenta Julio César Rodríguez, quien lo entrevistó en Primer plano
Admitió que cuando su ex se sacó el anillo para él fue una hecatombe. Hizo un mea culpa: fue celoso y trabajó en exceso, por lo que hoy lleva a todos lados un papel con consejos de su terapeuta.
A menudo receloso de contar detalles sobre su vida, Álvaro Ballero fue a «Primer plano» para contar sobre el doloroso término de su matrimonio con la rusa Ludmila Ksenofontova, tras 17 años de relación. Con voz calmada, pero los ojos muy brillantes, contó que sigue muy afectado desde que su ex esposa le puso final a la historia, justo luego que él cumpliera 43 años. A cuatro meses de ese momento, él reflexiona cómo su afán de trabajar a tiempo completo para sacarse la chapa de chico reality, lo alejaron de su mujer.
Tan afectado está Ballero que no se saca la tremenda argolla, como notó de entrada Julio César Rodríguez en el set. Cuando le preguntaron por este gesto, se justificó así: «Porque siempre consideré que el matrimonio es para toda la vida».
Como el animador le siguió preguntando por el detalle del anillo, Ballero reconoció que cuando una de sus cuatro hijos le contó «que la mamá se sacó la argolla, lloré, fue una hecatombe».
«Es el paso normal de una relación, pero uno se aferra», añadió, para luego aclarar que no está preparado para ver a Ludmila con una nueva pareja. «Ella es maravillosa, quizás se merece a alguien mejor que yo», completó con la voz entrecortada.
«Fue una entrevista muy íntima, con muchos silencios que son difíciles a veces en televisión», comentó Julio César Rodríguez.
Usted se fijó en la argolla que él aún lleva.
«Lo del anillo me di cuenta cuando él movió las manos en la segunda pregunta. Creo que aún no asume, no cae en cuenta sobre lo que pasó»
¿Se emocionó usted también?
«Sí, me emocionó ver como alguien reconoce que por querer escapar de ser Ballero terminó no disfrutando de ese viaje de la vida. Teniéndolo todo lo perdió».
Carla Álvarez, periodista de «Primer plano» que realizó una nota previa para el programa, afirma que Ballero «no está preparado para sacárselo porque está luchando con la etapa de la negación y sigue muy triste».
¿Cómo lo convenció para hablar, Carla?
«Lo paparazzeamos en un café cerca de su casa, y lo abordé. Lo que le incomodaba era hablar las cosas en la calle. Le expliqué que le iba a hacer las preguntas igual mientras caminaba, así que él me dijo que le interesaba hablar las cosas bien. Fue muy caballero, muy comprensivo, y educado. Finalmente fue una entrevista super amena. Se nota que tiene ganas de salir adelante y está haciendo todo para lograr superar todo».
Celos y deudas
En pantalla de Chilevisión, el ex rostro de Canal 13 hizo un largo mea culpa sobre el rompimiento. Uno de los elementos más dolorosos para él fue reconocer que sus celos injustificados desgastaron la relación. Hubo episodios, admitió Ballero, que lo cegaron, como cuando fue despedido de Canal 13 y sintió inseguridad sobre su fidelidad.
Asumió que ha tenido ayuda de un terapeuta para atender esta crisis personal y tratar sus celos con sesiones semanales. «De hecho, él me preparó para esta entrevista», contó. A continuación, se sacó un papel del bolsillo con una serie de consejos del profesional. «Dice los celos no sirven para nada, contribuir a la paz de todos (la familia), ella necesita su espacio, no invadirlo», añadió.
Además, Ballero contó que se enfocó mucho en el trabajo, dejando cada vez menos tiempo para su pareja e hijos. Sin embargo, vivió endeudado por años, tratando de vivir una vida que no le correspondía. «Mi hermana mayor me pagó el colegio de los niños. Mi papá me depositaba para la colación de los niños», añadió.


