El país vecino impulsa actualmente seis proyectos mineros en distintas etapas
Analistas explican que el plan deincentivo a la inversión de Milei damás previsibilidad,
Aunque hoy Argentina casi no produce cobre, una nueva ola de inversiones busca cambiar ese escenario. Actualmente hay cerca de seis proyectos mineros de gran escala en distintas etapas de desarrollo que pretenden revertir esta situación y proyectan una producción superior a un millón de toneladas de cobre en los próximos diez años.
Como antecedente, la administración de Javier Milei impulsó una medida para atraer más capital extranjero. Se trata del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado en 2024, que otorga mayor previsibilidad a quienes apuestan por proyectos de gran envergadura.
Entre sus principales ventajas se destacan la estabilidad fiscal por varios años, reglas claras para el giro de utilidades y un esquema tributario más competitivo.
A los incentivos normativos se suma un escenario de precios internacionales del cobre que continúa en niveles históricamente elevados. Este se respalda en el incremento de la demanda asociada a la transición energética y al desarrollo de infraestructura a nivel global.
Por ello, las principales compañías mineras multinacionales han intensificado su interés por acelerar la materialización de proyectos de gran escala en Argentina.
¿Una amenaza?
Michael Meding, vicepresidente de McEwen Copper y gerente general del proyecto Los Azules, descarta que esto represente una amenaza para la competitividad local. Perú produce entre 2,4 y 2,6 millones de toneladas de cobre al año, mientras que Chile alcanza de 5,6 a 6 millones.
«Argentina puede ser un jugador interesante, pero muy lejos de Chile. Recién el país podría alcanzar más de un millón en los próximos diez años», afirma.
Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, comparte esta visión. «La producción de cobre de Argentina en diez años o tal vez en 12 años va a superar el millón de toneladas de cobre por las altas leyes que tienen, y por los grandes proyectos que están en estudio en estos momentos, pero va a ser muy difícil que supere a Chile».
No obstante, Viera advierte que Chile podría perder terreno si no actúa: «Aunque se proyecta un inversión de US$104,5 billones, la falta de exploración seria e inteligente podría reducir su producción. Ojalá que superemos de una vez por todas los seis millones de toneladas de cobre fino al año».
«El problema es que en Chile no hay fomento a la inversión: está estancado. En el gobierno de Bachelet se eliminó el decreto 600, que precisamente se pudo haber mejorado, pero no eliminado. Eso ha traído serias consecuencias porque hace más de diez años que el país tiene un proyecto nuevo a gran escala», lamenta Viera.
En contraste, destaca las medidas del presidente argentino: «Milei leyó bien el mercado y leyó bien lo que buscaban los inversionistas, por eso es que se proyecta una inversión récord. Los grandes consorcios mineros (Río Tinto, BHP, Lundin Mining) fueron a invertir allá. Los inversionistas buscan estabilidad jurídica y tributaria. Le dieron al mercado el espaldarazo que necesitaba Argentina», afirma.
«Todos estos proyectos tienen sustentabilidad técnica solo si gran parte de su producción sale desde Chile. Hace 20 años está el tratado minero chileno-argentino y eso es una ventaja para ellos», revela.
Reglas claras
El proyecto Los Azules, en San Juan, es el único aprobado hasta ahora bajo el RIGI. Michael Meding, quien también preside el Grupo de Exploradoras de Minería de la República Argentina -que agrupa a todas las empresas exploradoras-, reconoce que este régimen les posibilitó desarrollar un proyecto de la magnitud que tienen.
Otro factor clave fue el apoyo del gobierno provincial. «Es pro minero y apoya el desarrollo de esta industria», revela Meding.
El plan contempla el inicio de la construcción en 2027, con una inversión inicial superior a US$3.170 millones. La producción arrancaría entre 2029 y 2030, estimando 204.800 toneladas anuales de cátodos de cobre en los primeros cinco años, y un promedio de 148.200 toneladas al año durante sus 21 años de vida útil -con posibilidad de extensión según futuras exploraciones-.
En este portafolio destacan también el retorno de Glencore a Argentina con la reapertura de Minera Alumbrera (la última mina de cobre en operación) para 2026, y los avances de Mara y El Pachón, ambos en etapa de evaluación para optar al RIGI.
Otros proyectos clave incluyen Taca Taca (Salta), El Pachón (San Juan), Mara (Catamarca), Vicuña (San Juan) y PSJ Cobre Mendocino (Mendoza). «Se estima que cada una podría producir alrededor de 200.000 toneladas anuales de cobre o más», afirma Meding.
Víctor Delbuono, investigador en economía minera y miembro del think tank Fundar, refuerza que el RIGI ofrece un marco claro para los inversionistas extranjeros, con las garantías que exigen: «Para el caso del cobre, la ubican a Argentina en un contexto un poco más competitivo respecto a sus vecinos».


