Video del conocido influencer, Rantés Verdugo, se hizo viral
Administrador municipal explica que las restricciones para animales varían según la época del año.
Rantés Verdugo, conocido como «El Ranty», desató una polémica en redes sociales al denunciar que los fiscalizadores de la comuna de Zapallar le negaron la entrada a la playa con Milka, su perra de raza pug.
El Ranty es un popular influencer chileno, que tiene más de 2.2 millones de seguidores en plataformas como Tik-Tok e Instagram, donde comparte contenido humorístico.
«No puedo tener a mi perro en la playa, ni siquiera amarrado. Eso me dijeron los fiscalizadores de Zapallar. Yo no sabía, pero si vienen de vacaciones a cualquier playa de esta comuna, no pueden tener a su perro aquí», dijo en un video que subió a sus redes sociales.
El creador de contenido, cuyo video se viralizó rápidamente, dijo que compartió esta información útil para evitar que otros pasen por lo mismo que él con su «perri-hija» (su mascota Milka).
Restricción acotada
La Municipalidad de Zapallar justifica sus ordenanzas sobre el uso de playas como un sistema de ordenamiento establecido hace más de una década, diseñado para garantizar la convivencia, el cuidado y el respeto en estos bienes nacionales de uso público.
Cristian Galdames, administrador municipal de Zapallar, explica que en el caso específico de las mascotas, la normativa comunal no establece una prohibición absoluta, sino un criterio de ordenamiento.
«Entre los meses de abril y noviembre existen horarios definidos para su paseo en las playas, mientras que durante la temporada estival se establece la prohibición, considerando el aumento exponencial de personas y la necesidad de resguardar condiciones sanitarias y de seguridad», argumenta.
Además, dice que las ordenanzas municipales vigentes no son una imposición «arbitraria ni coyuntural», sino el «resultado de una demanda concreta de la propia comunidad (residentes y visitantes habituales)».
En este caso, «El Ranty» no fue multado, sino solo advertido. La multa de la ordenanza municipal es de hasta $208.000.
Lo que le pasó a Verdugo despertó un intenso debate en redes sociales. «Soy doglover y estoy de acuerdo que no deben estar en la playa», comentó la usuaria Val_lector. «Que pena. Mi perrita le encanta la playa y siempre la felicitan porque se porta como una lady. va con su propio gorrito, quitasol y toalla», compartió Maryy.
«Las playas son públicas», opinó María Fernanda y «Totalmente de acuerdo, siii molestan mucho los perros en la playa», lanzó Nancy.
Base jurídica
La experiencia práctica, según Galdames, ha demostrado que «la ausencia de normativas claras conduce a la generación de conductas que impactan negativamente la convivencia en el borde costero». Por ejemplo, ruidos molestos, manejo inadecuado de residuos y consumo de alcohol en espacios públicos.
En ese sentido, el administrador municipal comenta que la normativa aplicada está plenamente respaldada por el marco legal vigente en Chile, específicamente por la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades N° 18.695. Dicha ley faculta a los municipios para «administrar los bienes municipales y los bienes nacionales de uso público existentes en la comuna», categoría que incluye a las playas. En el caso de Zapallar, por ejemplo, también está normado el uso de dispositivos, como quitasoles que tengan publicidad y tampoco está permitido el ingreso a las playas de la comuna con cooler o poner música.


