El esperado encuentro televisivo entre Joe Biden y Donald Trump dejó a un claro ganador
Por un lado, había un candidato que le costaba argumentar de manera articulada, por otro había un candidato que es experto y hábil en evadir, en eludir, dice el académico Gilberto Arand
El aspecto que más llamó la atención de este esperado debate televisivo, fueron las caras, gestos y voces de ambos candidatos, pero especialmente de Joe Biden. A ratos el presidente en ejercicio miraba con asombro a su oponente, quien parecía evadir muy bien las preguntas de los periodistas de CNN Dana Bash y Jake Tapper. Trump al verse interpelado por Biden también fruncía el ceño y hacía su característico gesto con los labios estirados.
En X los comentarios no se hicieron esperar y aparecieron posteos como: «Los gestos de #Biden mientras Trump habla (y miente) son los mismos que le hemos visto con preocupación en los últimos meses, pero en el debate frente al republicano adquieren elocuencia» (@Victorleaks); y también, «Lenguaje corporal?Biden parece «momificado», mientras Trump se expresa con gestos contundentes» (@PabloFuente).
El experto en lenguaje de señas Andrés Herrera cree que «Trump muestra muchas más expresiones cuando se siente interpelado y reacciona frente a lo que se le está diciendo en comparación a un Biden que con su cara mucho más neutral, no sabemos si está diciendo algo certero, cínico, feliz, triste, enojado. Es muy curioso que cuando habla o está dando su discurso casi nunca pestañea».
Según informó EFE, el presidente de Estados Unidos se está recuperando de una gripe lo que habría provocado que además de tener la voz ronca y apagada, presentara dificultades con su dicción en varias instancias del debate. Muy por el contrario, el candidato republicano se mostró fuerte en su voz, firme y sin vacilaciones ni titubeos.
«Un debate decepcionante»
«Creo que fue un debate decepcionante para la expectativa que se tenía», lanzó el analista internacional y profesor titular de la Universidad de Chile Gilberto Aranda. El académico asegura que la plana demócrata está preocupada y que esto resulta bastante negativo para las intenciones de reelección del candidato.
Aranda explicó: «por un lado, había un candidato que le costaba argumentar de manera articulada, por otro había un candidato que es experto y hábil en evadir, en eludir y llevar el foco donde él prefiere y por eso ganó al final, respondió lo que quiso. De alguna manera confunde a sus seguidores y piensan que en realidad lo está haciendo bien».


