Ideas para personalizar el departamento arrendado sin enojar al dueño

Fecha:

Constructores enumeran los materiales fáciles de remover y cambios económicos

Arquitecto lo hizo en la vivienda que ocupa en Las Condes: cambió la iluminación y puso piso flotante porque se puede desmontar.

Miles de arrendatarios enfrentan un dilema común: cómo habitar un espacio ajeno y sentirlo propio. Entre muros blancos, cerámicos y muebles de otros tiempos, surge el deseo de imprimir carácter a un departamento que, aunque transitorio, es el escenario cotidiano de la vida.
La clave está en lo reversible. El mercado ofrece hoy un abanico de soluciones que permiten transformar los espacios sin alterar su estructura ni tensionar la relación con el propietario.
El arquitecto Pablo Zúñiga, fundador de Traza Arquitectura y Construcción, plantea que el primer paso siempre es revisar el contrato. Algunos son estrictos respecto de las intervenciones permitidas; otros simplemente no las mencionan. En cualquier escenario, aconseja conversar con el dueño de la propiedad antes de ejecutar mejoras. Este gesto evita conflictos y abre la puerta a acuerdos razonables para ambas partes.
Pintar la vivienda es una de las modificaciones más habituales.
«Si algún día se va, el arrendatario la deja del mismo color que tenía. Muchos de mis clientes intentan dejar el inmueble casi igual a como se los entregaron», cuenta Zúñiga, quien también es académico de la Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido de la Universidad de Santiago de Chile.
El arquitecto Cristián Contreras, fundador de Arqsol y especialista en remodelaciones, coincide en que el color suele ser el primer cambio porque es un gusto personal.

«Veo habitualmente estos ajustes en los dormitorios de sus hijos y luego se devuelven con el tono original», señala.

Contreras no recomienda usar papeles murales. Aunque suelen estar permitidos, retirarlos implica un proceso pesado y largo.
Otro ámbito donde existen alternativas reversibles es el pavimento. Zúñiga menciona el piso flotante como una opción.
«No se pega ni se clava. Se instala sobre una manta niveladora mediante un sistema de encastre, lo que permite una colocación limpia, rápida y sin obras invasivas. Además, se puede desmontar sin problemas», asegura.
Contreras precisa que esa lógica aplica solo al flotante, ya que el piso vinílico va adherido.
«Además, no es tan caro y suele ser una inversión que el propietario acepta. Bien cuidado, puede durar entre ocho y 15 años», afirma.
Cocinas y baños
En cocinas, una solución extendida es el uso de vinilos adhesivos. Son resistentes al agua, la humedad, el calor y la grasa, fáciles de limpiar y suficientemente duraderos. Se pueden aplicar sobre azulejos, muebles o mesones.
«Hay vinilos que simulan madera y se ven atractivos. Se pegan y luego se retiran sin mayores complicaciones», comenta Zúñiga.
Contreras agrega que las cocinas suelen ser anticuadas y a muchos clientes les entusiasma modernizarlas, pero eso implica un presupuesto mayor y queda, en rigor, como una mejora permanente que el propietario no está obligado a pagar. En esos casos, se abre una negociación: prorratear la inversión o acordar descuentos en el arriendo.
Como alternativa intermedia, propone renovar la «fachada» del mobiliario. Cambiar puertas por melaminas de otro color, actualizar rieles, bisagras y frentes de cajones.
En los baños ocurre algo similar. Existen revestimientos autoadhesivos que imitan hormigón, madera o piedra y que pueden retirarse sin dañar el soporte original.
La iluminación es otro frente donde se puede intervenir sin tocar las redes eléctricas.
«Si en la cocina hay una sola ampolleta, se pueden instalar rieles de iluminación conectados a ese punto y sumar varios focos dirigibles.
Él mismo lo hizo en el departamento que arrienda en Las Condes. Pintó los muros e instaló nuevas luminarias.
«La base del departamento estaba bastante buena, pero los equipos eran un poco antiguos. Lo que hice fue instalar unos rieles que permiten poner una serie de focos, les da una cosa distinta a los espacios», revela.
Para Zúñiga, este impulso por personalizar y actualizar los espacios no responde solo a una inquietud estética.
«Muchas personas no arriendan pensando en uno o dos años, sino de manera indefinida. Y cuando uno se proyecta en un lugar, necesita hacerlo propio y sentirse cómodo», sostiene.

Ese deseo tiene límites. No está permitido picar muros ni modificar la distribución original sin autorización del dueño. Esto puede generar daños graves y consecuencias legales.

Compartir:

Hoy en lun.com

Tendencia

Artículos Relacionados

$2.831.336.713: detalles de polémica auditoría por remodelación en ministerio de la Mujer que partió en 2023

Exministra Antonia Orellana rechaza el peritaje La subsecretaria de la...

Entretelones del tenso cruce entre Gala Caldirola y Coté López

La española habló anoche en Primer plano sobre su...

Pamela Díaz sentenció a Mago Jiménez y Pinilla: «Son un par de fallados»

Así los tachó la animadora en un podcast Tras el...

Ojo si se topa con alguno de estos cascos: los robaron de un museo

Hay piezas de Eddie Irvine, Clay Regazzoni y Eliseo...