Tuvo que abandonar Fiebre de baile por grave problema de salud
Estaba con anemia, embarazada, mi útero estaba colapsado y yo trataba de funcionar como si mi cuerpo estuviera al 100%, recuerda de los días en que no sabía qué le pasaba.
A fines de noviembre, cuando no pudo ensayar para «Fiebre de baile» tras descompensarse, Daniela Castro pasó casi 10 días realizándose exámenes médicos para saber qué le pasaba. El primer diagnóstico fue anemia, pero luego tuvo la respuesta final. En ese momento, según un examen de sangre, tenía entre «12 a 15 semanas de embarazo», pero en su organismo ya no se estaba «generando vida».
Para la chef, esta noticia fue una sorpresa total. Aunque sabía que quería ser madre, «acababa de terminar una relación, así que claramente no estaba en mis planes estar embarazada». «Objetivamente, no estoy mejor. Ahora estoy en el proceso (médico) de tomar progesterona, esperando que mi cuerpo deje de seguir funcionando como si estuviera embarazada y eso genera otros cambios. Este tiempo ha sido para asimilar todo lo que está pasando. Mi cuerpo ha cambiado mucho por el tema de las hormonas. Ahora me vienen unos dolores que son como contracciones, que es parte de esto, según me dijo el doctor. La hormona del embarazo sigue alta, pero ha bajado, y ahora viene el proceso para que idealmente salga todo de forma natural», explica.
En estas semanas, explica Daniela, le ayudó compartir este momento personal en sus redes sociales. «Me sirvió para que me cayera la teja porque las personas me comenzaron a escribir Dani, yo también tuve una pérdida. Ahí pensé: en realidad estuve embarazada y que por eso me sentía rara desde septiembre. Tampoco consideré que esto fuera algo malo y sí me he dado cuenta de que es un tema muy tabú. Muchas mujeres me han agradecido que yo lo hable», relata.
¿En quién se apoya?
«Tengo un círculo de contención increíble. Partiendo por cuatro amigos con los que me reporto todos los días, más mi mamá, mi papá y mi hermana desde Australia, que también está muy pendiente. He recibido una cantidad de amor infinita. Ahora estoy viviendo el día a día en base a cómo me siento. Entonces, hay días en que me despierto, siento mucho dolor y eso me da frustración. Y hay días que estoy súper bien y así. Creo que esto me está ayudando a entender que tiene que haber un equilibrio en la vida. O sea, yo ahora me despierto y en primer lugar está mi salud y segundo mi trabajo. Y soy una afortunada por poder darme esa posibilidad. Porque sé que hay muchas personas que no pueden hacerlo y tienen que levantarse igual».
Una de las situaciones que lamentó en este periodo fue abandonar «Fiebre de baile». «Estaba con anemia, embarazada, mi útero estaba colapsado y yo trataba de funcionar como si mi cuerpo estuviera al 100%, pero mi cuerpo estaba al 50%. Me da pena y orgullo por mí. No sé cómo hice los bailes (…) jamás pensé que estaba embarazada, nunca se me pasó por la cabeza», recuerda. También le agradece a la producción del estelar de CHV «porque como a mí me costó entender qué me estaba pasando, ellos se preocuparon mucho. Creo que se dieron cuenta de lo grave que era la situación».
¿Hay algo que aprender de todo esto?
«Soy una persona muy ansiosa, me gusta tener todo bajo control y esto me ha enseñado que uno no sabe qué va a pasar mañana. Todo este proceso depende de mi cuerpo y aún no se puede hacer una intervención porque el riesgo (principalmente para su útero) es muy alto. Pasé de moverme como pirinola a no hacer nada; no puedo hacer deporte, ni fuerza, ni someterme a calor. La incertidumbre me colapsa, pero también estoy aprendiendo de eso, a vivir el día a día y no planificar tanto. Es heavy cómo de todo se aprende. Ahora la incertidumbre es mi mejor amiga y confío en que el cuerpo es muy sabio».


