El show de las Javis tributa a esa sicodélicadupla cómica.
Para quienes no sepan quiénes fueron «La Vicky y la Gaby», digamos que se trata de personajes interpretados por las actrices Gloria Münchmeyer y Rebeca Ghigliotto (ya fallecida). Nacieron en «Mediomundo» de Canal 13, a mediados de los 80, y se consagraron en el «Venga conmigo», de la misma estación.
Las traigo a colación porque un involuntario, pero a la vez macizo homenaje a ese par de damas cuyos diálogos eran desopilantes lo están brindando Javiera Díaz de Valdés y Javiera Acevedo, desde TV+, con «El show de las Javis», cada día a partir de las 21 horas.
Hacen manualidades, trabajan con greda y cocinan mientras conversan dentro de un hermoso estudio virtual, pero en el fondo nos invitan a una conversación de bar de dos mujeres basadas, como se dice ahora, y resueltas, que vienen de vuelta, en el mejor sentido de esa expresión. Es, como todas las amistades fuertes que se cultivan como tales, una gran terapia.
Producto de este ejercicio, por supuesto, saltan muchas frases para el bronce. Infidencias tan espontáneas como esta, compartida por Acevedo este martes: «A mí la leche no me inflama. Me tranca, sí, el queso». Ella misma le confesó a Díaz de Valdés que se aseguraría «la cabeza y el poto» y, al pedirle su partner un fundamento para esa decisión, Acevedo le respondió, muy sincera, que en su caso «están como súper conectados».
Los contenidos están algo desfasados, ya que por ejemplo la elaboración de cocadas y el tema «Cómo ser un macho» (en que aparecieron disfrazadas de hombres) fueron liberados hace meses en su canal de YouTube. Y lo mismo «La primavera», contenido que TV+ mostró en pleno mes de enero.
Esta propuesta, creada y guionizada por Héctor Morales, da cabida a una infinidad de flancos temáticos que no se ven en otros espacios de la TV abierta (ni en muchos del cable). Por ejemplo, cuando hablan de los problemas estomacales de sus exparejas, de los bochornos que han sufrido en vacaciones o de la obsesión que tuvo en algún tiempo Díaz de Valdés por comprar cosas horripilantes, como un tigre gigante de peluche, pasto de ácaros.
Más de alguien considerará que este proyecto cruza la barrera que divide lo nutritivo televisivamente de lo abiertamente desechable, hacia la segunda área nombrada. A mí me divierte. Muy cómica Acevedo y muy «dije» Díaz de Valdés. Y ninguna da la sensación de enterarse de que están siendo grabadas. De eso se trata este negocio, finalmente.


