Claudio Borghi dice que ahora prefiere la formación a la loca búsqueda de resultados
El ex DT y actual comentarista dice que en Chile no se entiende lo que debe hacerse en las divisiones menores. A los dueños de los clubes no les interesa y mis colegas sólo se quejan.
Cada cierto tiempo en esta charla, Claudio Borghi dice «a mi edad» para justificar alguna respuesta. Su edad es 61 años y, para el Bichi, pasar de los 60 parece que marcó un punto de inflexión. «A mi edad, ya no pienso qué voy a hacer en dos años más. Ahora estoy comentando en ESPN, en la radio Futuro y tengo un programa que idearon mis hijos en Picado TV. Pero eso es por ahora. No sé cuánto durará. Supongo que hasta que se aburran de mí…».
¿Volver a dirigir no está dentro de sus posibilidades?
«Soy entrenador, un hombre de fútbol que lleva más de 50 años metido en esto. He tenido ofertas, no el año pasado, pero sí antes y la verdad es que no las he tomado porque algo me ha frenado».
Hoy, para conseguir trabajo como DT hay que tener representante. ¿Tiene alguno? ¿Pertenece a un «corral»?
«Yo nunca he tenido representante. Siempre hablo directamente».
Pero a usted en su momento se le ligó a Fernando Felicevich, lo que incluso provocó comentarios cuando fue DT de la Roja.
«Yo sólo pido asesorías a la hora de firmar contratos porque hay cosas que no entiendo. Nada más. En cuanto a esa supuesta relación con Felicevich, quien representaba a muchos jugadores de la Selección, debo aclarar que sólo llevé a un futbolista suyo a un club que yo dirigí: al Choro Hernández a Argentinos Juniors».
¿Será, entonces, que usted pide mucho no sólo en sueldo sino que en mantención de proyectos y plazos?
«Puede ser. A mí me ha pasado algo muy curioso cuando me han llegado ofertas: me alegro, me siento considerado, pero al final pienso que mejor no resulte».
Curioso…
«Claro, mi mujer (Mariana Pagnucco) al final me dice que para qué abro espacios para conversar con un club si al final digo que no. Y la verdad es que ya tengo metido un par de cosas: que si me siento en una banca debo actualizarme mucho en cuanto a las relaciones con los futbolistas, que hoy viven metidos en las redes sociales, y que, a esta edad, lo que yo quiero no es sólo conseguir lo urgente, que son los resultados, sino que también lo importante, que es jugar bien al fútbol».
Lo suyo es medio utópico. Los resultados son esenciales para evaluar a un entrenador.
«Lo tengo claro y por eso no me veo en ese plano. Sinceramente, si me pregunta ahora, estoy más interesado en lo formativo que en lo netamente competitivo».
¿Se ve trabajando en las divisiones menores de un club?
«Sí, pero a partir de un proyecto donde a los jugadores realmente se les forme y no sólo se les exija ganar los torneos cadetes. Al joven hay que enseñarle a tomar decisiones, a expresarse en la cancha, y no como pasa ahora, sólo a ir a ganar como sea. Yo no estoy de acuerdo con eso. Me rebelo».
En general, los jóvenes son vistos como inversiones futuras.
«Por supuesto, hoy existe una idea extendida, incluso en las familias de los futbolistas, que al jugador hay que venderlo lo antes posible. Los clubes están en esa y ante cualquier posibilidad venden, aunque luego esos mismos jugadores tengan que volver porque no estaban preparados para ligas de alto nivel, como pasó con Diego Valencia y Damián Pizarro».
¿Será porque no tienen capacidad?
«Creo que el jugador chileno necesita un proceso de adaptación previa en ligas menos fuertes antes de dar el salto a torneos de elite en Europa. En mis tiempos, Suiza era el lugar ideal para eso. Hoy, si me preguntan a mí, el trampolín ideal es la liga portuguesa».
¿Cree que en Chile los dueños de los clubes y los entrenadores que forman pueden llegar a tener su misma visión?
«Yo creo que a los dueños de los clubes no les interesa tener planes de desarrollo y que mis colegas, en lugar de corregir eso, de intentar cambiar el foco de la formación, sólo se quejan».
Hay, entonces, un círculo difícil de romper.
«Claro y eso se acentúa más con los entrenadores que vienen a los primeros equipos. La mayoría se consigue un par de datos sobre chicos que pintan bien en las divisiones menores antes de hablar con los dueños para demostrar que están al día y asegurarles que promocionará valores al primer equipo. Los dirigentes caen y al final, ese mismo DT, cuando es contratado, ni siquiera pesca a los jóvenes. Y los dueños ni se acuerdan de lo que dijo el tipo que contrataron. Ellos, en realidad, ni siquiera entienden sobre estos proyectos. Le voy a dar un ejemplo. El profe Hernán Torres y yo tenemos un proyecto para presentar alguna vez en algún club. Un entrenador amigo -no voy a decir su nombre- me pidió ese proyecto para presentarlo como si fuera de él cuando lo llamaron de un club. Se lo cedí y le dije que al menos le pusiera otro nombre. Lo presentó y después me dijo que esos dirigentes no entendieron nada del proyecto y que sólo les preocupaba saber cuánto cobraba. Así, es difícil pensar en trabajar seriamente».
¿Usted se ve como gerente deportivo? ¿O es de los que cree que hay que tener una formación más pedagógica?
«Yo ese cargo lo veo muy simple: el gerente deportivo debe tener, principalmente, contactos. Si yo fuera dueño de un club en Chile, de inmediato nombro a Marcelo Salas o a Iván Zamorano como gerentes deportivos, porque ellos mandan un WhatsApp y hablan con gente importante del fútbol mundial. Yo también tengo contactos, pero no tantos».
«Ya estoy jubilado como entrenador de Colo Colo»
Usted dice que hoy no volvería a sentarse en una banca, pero siempre que se va un entrenador de Colo Colo su nombre es el primero que salta.?»Esa es la pregunta que todos me hacen apenas piso el Monumental. Hay muchos hinchas que me ven como si aún fuera el entrenador de Colo Colo, y otros que me ven como el futuro entrenador de Colo Colo. Pero es hora de decirlo claramente y con todas sus letras: sigo siendo indio, hincha del club, pero ya estoy jubilado como entrenador de Colo Colo. No sigo siendo el DT del equipo y no lo voy a ser en el futuro. Todo lo que yo hice fue hace 20 años y es bueno que los hinchas lo asuman como lo he asumido yo a mi edad».?¿Vivió en algún momento con la ilusión de volver??»Sí, hubo momentos en que seguía pensando en Colo Colo más allá de lo lógico.
Incluso cuando yo era entrenador de la Selección chilena, una mañana en vez de irme a Pinto Durán llegué al Monumental. Nadie entendía qué hacía ahí a las ocho de la mañana. Me hice el gil, saludé y me fui. No es todo. En los primeros contratos que tuve con TNT Sports puse una sola cláusula: poder irme antes de su finalización si Colo Colo me llamaba para ser su entrenador. Así de ilusionado estuve y así me siento colocolino. Pero a mi edad, ya soy un jubilado del puesto de entrenador del club».


