De lámparas marroquíes a woks industriales: lo que se remata del Zanzíbar

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El icónico restaurante de Borde Río cerró este sábado

Hay puertas importadas que nuevas cuestan $2 millones y podrían irse por $300.000, además de alcoholes premium y equipos ideales para emprendedores.

Lámparas marroquíes, puertas talladas a mano, quitasoles de gran formato, equipos de cocina industrial y hasta botellas de whisky de colección. Ese es parte del inventario que saldrá a subasta el próximo martes 3 de febrero, cuando se realice el gran remate del restaurante Zanzíbar, uno de los locales más emblemáticos del polo gastronómico BordeRío, en la comuna de Vitacura.
La subasta, organizada por Remates Rudolph, comenzará a las 12.00 horas y se realizará de manera presencial y online desde Av. Monseñor Escrivá de Balaguer 6.400. En total, serán más de 400 lotes que incluyen mobiliario, decoración, vajilla, alcoholes y equipamiento gastronómico completo. Hay exhibición de productos entre las 12.00 y las 16.00 horas, y para participar se exige una garantía de seriedad de $100.000, que debe pagarse previamente a través del sitio web de la rematadora (https://n9.cl/uli2pp). El remate se concreta tras el cierre definitivo de Zanzíbar, que bajó la cortina este sábado 31 de enero luego de 26 años de funcionamiento.
Maxine Eijkman, gerenta de negocios e hija de la fundadora Susana Schnell, explica que la decisión no responde a una baja en la clientela ni a un desgaste del proyecto. «Estamos en un momento de gloria. No cerramos por falta de público. El problema fue la profunda incertidumbre que se generó con el proceso de concesión de BordeRío, que nos dejó sin un horizonte claro para seguir operando. Tomamos la decisión para cuidar a nuestro equipo y sus familias».
Entre los artículos que concitan mayor interés destacan cerca de 90 lámparas marroquíes originales, importadas hace más de dos décadas. «En el mercado, varias de estas lámparas superan los $100.000, pero en el remate podrían adjudicarse entre $25.000 y $45.000», adelanta Eijkman. A eso se suman las puertas talladas de madera de las entradas principales, también importadas de Marruecos, cuyo valor comercial bordea los $2 millones y que en la subasta podrían irse por cerca de $300.000 cada una.
El mobiliario de terraza es otro de los focos del remate. Habrá quitasoles de gran tamaño, estufas y enfriadores de aire. «Un quitasol nuevo cuesta alrededor de $300.000 y acá podría rematarse por unos $80.000. En el caso de los enfriadores, nuevos valen cerca de $1.000.000 y en el remate podrían adjudicarse por $200.000», detalla la gerenta.
En el área gastronómica, el equipamiento incluye refrigeradores, congeladores, mesones de acero inoxidable, extractores y cámaras de frío. Los activos más valorados son un wok industrial, cuyo precio nuevo alcanza los $3.000.000, y una cocina de ocho fuegos. A esto se suma una gran cantidad de cristalería, platos y utensilios.
Uno de los apartados más llamativos será el remate de alcoholes. «Vamos a subastar cajas completas de licores y vinos, con lotes de distintos rangos. Puede ser muy atractivo para emprendedores. Hay incluso una botella de whisky Ballantines 30 años, que en el mercado cuesta alrededor de $720.000», comenta Eijkman. También se incluirán alimentos, cuyo inventario se realizará tras el último día de funcionamiento del local.
 
También Bar Santiago
El martillero público Andrés Rudolph subraya que este no es un remate cualquiera. «Acá las personas no compran solo un objeto, compran historia. Hay gente que celebró matrimonios, pidió matrimonio o vivió momentos importantes en este lugar. Llevarse una lámpara, una silla o una mesa es quedarse con un pedacito de esa memoria», afirma.
Rudolph precisa que, junto al remate de Zanzíbar, también se subastará el mobiliario y equipamiento del restaurante Bar Santiago. «Ahí hay piezas muy buscadas, como un horno pizzero napolitano exclusivo. Es una oportunidad única», sostiene.
Desde la mirada experta, Aldo Vega, creador de El Blog del Decorador, comenta que la decoración marroquí, con lámparas caladas, alfombras, cojines de suelo y maderas trabajadas a mano, es uno de los sellos del llamado estilo bohemio o boho chic, caracterizado por la mezcla de texturas, colores profundos, y un aire artesanal que privilegia los espacios vividos por sobre la perfección. «»Si bien la tendencia este año va más por lo tradicional y lo simple o minimalista,  este tipo de lámparas, por ejemplo, son una buena inversión si son originales, porque al ser un producto artesanal se pueden conseguir ambientaciones muy auténticas y naturales, que no pierden su valor con el tiempo».

Tras el cierre, la familia detrás de Zanzíbar ya proyecta un nuevo comienzo. En marzo abrirán en el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) un nuevo espacio gastronómico llamado MeliMeló, definido como un taller de cocina contemporánea y cotidiana.

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