El animador volvió recargado con Al piano con Lucho
Este lunes debutó por las pantallas de TV+ un programa de conversación conducido por un rostro famoso y amenizado por un pianista. La idea no es nueva por estos lados: hace años ya había incursionado en este sencillo e intimista formato José Alfredo Fuentes («Nuestra hora»). Y más de una vez Mario Kreutzberger se apoyó solo en el prodigioso Valentín Trujillo al teclado para sacar adelante alguno de sus programas especiales.
Lo primero que llamó la atención de esta nueva aventura televisiva de Jara (parte a las 23.30 horas) fue que mantiene sus dotes de conductor tal como se las conocíamos las últimas veces que hizo televisión en Chile, al frente de «Mucho gusto» de Mega (2020) y, como jurado, en «Talento rojo» de TVN (2022).
Su primer invitado fue Jean-Philippe Cretton. Todo un desafío, considerando las especiales circunstancias por las que atraviesa el ex anfitrión de «Yo soy» y que lo hicieron renunciar a Chilevisión. Sin embargo, el intérprete de «Un golpe de suerte» nunca cayó en el sensacionalismo ni el morbo y fue muy cauto al abordar esa situación.
Luego calificó de «temazo» una pieza que cantó Cretton, cuya gran pasión es la música. Se llama «A cierta edad» y, en efecto, es una composición preciosa, que fue interpretada a gran altura por su autor. Aprovechó de invitarlo a que lo acompañe en el escenario cuando diera un concierto en Temuco, ciudad natal de la visita.
Además Jara dejó atrás la caricatura según la cual habla todo el tiempo de sí mismo, injusto estigma surgido al fragor de su etapa en la franja matinal, en que los conductores suelen sufrir los rigores de la sobreexposición. Después de todo, qué difícil debe ser estar en pantalla cinco horas de lunes a viernes sin referirse en ningún momento a experiencias propias. Para eso, mejor pongan frente a la cámara a un holograma.
Quizás su decisión de radicarse en Miami logró generar la perspectiva necesaria para valorarlo. Y, al mismo tiempo, gatilló en él un cariño por el terruño patrio que siempre estuvo presente, pero que hoy se agiganta y relativiza los costos colaterales de vivir acá, como una idiosincrasia tan dada al pelambre, que ha llegado a ser una suerte de deporte nacional.
Luis Jara recuerda con «Al piano con Lucho» sus inicios como moderador cálido y dueño de casa carismático en «De aquí no sale» y «Calor humano» en el actual Chilevisión, época en que tanto el público como la crítica coincidieron en que conduciendo lo hacía casi tan bien como cantando.


