Mi día a día era yo y una máquina de costura, todo el día dando vueltas, recuerda Raúl Chihuaicura
Conocer por dentro una compañía fortalece la confianza, facilita el crecimiento interno y la especialización en nuevos roles.
Durante siete años, Raúl Alfredo Chihuaicura trabajó literalmente cerrando colchones en la planta de Rosen en Temuco: su jornada transcurría junto a una máquina de costura, dando vueltas alrededor de cada pieza hasta completar su cuota diaria en el área de desterrado, el último proceso de fabricación.
«Mi día a día era yo y una máquina de costura, todo el día dando vueltas alrededor de un colchón, cerrándolo», recuerda. «Cerraba alrededor de 80 colchones diarios: era un trabajo súper monótono».
Mientras cumplía a diario ese turno, decidió volver a estudiar: había pasado por Ingeniería Electrónica y mantenía el interés por la tecnología. «Como al quinto año de estar trabajando aquí en Rosen, cerrando colchones, quise estudiar, y la única forma era en el vespertino», recuerda. Finalmente, se matriculó en la carrera de Analista Programador. Al cabo, hizo su práctica en su misma empresa, esta vez como analista de datos: «Encontraron que la hice bien y me dejaron trabajando».
Hoy es analista y desarrollador BI y, además, cursa la carrera de Ingeniería en Ciencia de Datos en modalidad online en el AIEP. En Rosen trabaja con automatización e inteligencia artificial aplicada a procesos internos. Padre de tres hijos, Raúl proyecta seguir creciendo dentro de la compañía donde comenzó como operario.
¿Por qué sigue trabajando en la misma empresa en vez de buscar oportunidades fuera?
«Porque ya tengo un sentido de permanencia acá. Es prácticamente donde me formé y donde me dieron la posibilidad de hacer la práctica profesional durante tres meses. De hecho, en esos tres meses yo estaba recibiendo el mismo sueldo de un operario: si yo buscaba por fuera, quizás no me iban a pagar ni la quinta parte. Me están dando la posibilidad de trabajar, estudiar y seguir creciendo. Acá estamos todos subiendo: si uno sube, subimos todos, y si yo saco la ingeniería se me abre el mundo acá adentro».
¿Cómo reaccionó su familia al ver que pasó de cerrar colchones a trabajar con IA?
«Están súper contentos. Tienen grandes expectativas, igual que yo. Ven el cambio, porque partí como operario y ahora estoy en otra área más profesional. Para mí es un orgullo, porque todo ha sido dentro de la misma empresa. No fue algo de un día para otro: fue estudiando, haciendo la práctica, demostrando que podía hacerlo bien».
¿Qué debería saber alguien que entrar a estudiar Ciencia de Datos hoy?
«La Ciencia de Datos son tres mundos: saber programar, saber un poco de matemáticas -eso es fundamental- y conocer el negocio. Programar ya se da por hecho, porque mi base es de programador, pero lo que realmente marca la diferencia es esa otra patita de saber analizar un dato, visualizarlo y contar historias con datos. Si tú no conoces el negocio, puedes tener el dato enfrente y no vas a entender qué significa. En cambio, cuando ya conoces cómo funciona la empresa, puedes ver cualquier tipo de dato y lo vas a saber interpretar».
¿De qué manera sus estudios se conectan con ese trabajo en IA?
«Mis estudios me ayudan porque no se trata sólo de usar una herramienta, sino de entender cómo integrarla. Todo el mundo conoce ChatGPT, pero la diferencia es que yo puedo crear aplicaciones y las incluyo al chat en una app interna de Rosen: así no tienen que ir a una página externa donde no existe el contexto de la empresa. De esa forma la IA no está inventando, sino que responde en base a datos reales de la compañía».
Seguir creciendo
Francisco González, gerente general de la reclutadora Vertical Hunter, valora que, pese a la alta rotación del mercado actual, todavía haya profesionales que opten por proyectarse dentro de una misma compañía, sobre todo quienes deben compatibilizar trabajo y estudio. Permanecer, señala, permite detectar oportunidades y prepararse para asumir nuevos roles: «Al estar en una empresa trabajando, se pueden observar necesidades de cargos, ver cómo son otras funciones, lo que conlleva a especializarse y luego crecer o cambiar a esa posición en la empresa». A su juicio, esa continuidad facilita asumir mayores responsabilidades con conocimiento previo del entorno.?Para González, el desarrollo prolongado en una organización fortalece la confianza y reduce los riesgos asociados a cambios constantes.
«Gana conocimiento, aplica lo aprendido y genera confianza tanto en él como en sus pares y jefaturas. Al final pasa por estar validado y gozar de continuidad frente al hecho de estar rotando de una a otra empresa, lo que implica validarse nuevamente y aprender formas nuevas de trabajar». Agrega que, para que esa trayectoria sea viable, las empresas deberían ofrecer planes de carrera e incentivos claros. «Lo mejor para una empresa es ver primero si el talento está internamente que salir a buscarlo. Al priorizar promociones de movimiento interno, se genera motivación y una mejor producción por parte de sus colaboradores».


