El inicio de la versión número 65 del festival de Viña del Mar estuvo marcado por el ritmo y la espectacularidad. Tras las presentaciones de Nico Ruiz y Cami, cuando Princesa Alba cantaba una versión de «Conga», de Gloria Estefan, apareció Karen Doggenweiler realizando unos pasos, junto a unos bailarines que la elevaron sobre sus brazos.
«A mí siempre me ha gustado bailar y pensé que si este es un festival de la canción, lleno de canto, baile y música, podría ser bonito bailar alguna vez», dijo la conductora. Doggenweiler contó que lo conversó con el equipo de producción y la idea prendió: «Estoy feliz de que se concretara».
¿Qué significa para usted el baile, Karen?
«El baile es energía, es pasión, es goce, justamente lo que también es un festival como el de Viña del Mar. A través de un baile comunicamos y yo soy todo eso».
¿Cómo se preparó?
«El trabajo previo lo hicimos con mi querida Conny Azúa, con quien nos conocemos hace mucho tiempo. Yo estuve en su academia y ahora nos hemos reencontrado para dar vida a esta coreografía».
¿Qué le pareció la experiencia?
«Yo ya conocía lo que era animar, pero bailar es algo muy distinto. Uno se llena de otra emoción. La comunicación pasa por lo corporal, por los movimientos, más allá de un discurso, y eso es algo único y que recordaré por siempre.
Viña fue un sueño largamente acariciado y esta noche puedo decir que ahora también bailé sobre este escenario que quiero mucho. Esto me hizo sentirme aún mejor».
La animadora añadió: «Viví un abanico de emociones y me voy con el corazón aún más lleno. Además, el recibimiento del público fue maravilloso y eso hizo que todo fuera aún más bello y emocionante».


