El mexicano de la banda Jesse y Joy suele tener este gesto antes de sus shows
El papá de la joven le había regalado la entrada para el Festival en Navidad.Terminaron bailando en el palco.
En la galería de la Quinta Vergara, cuando todavía faltaban horas para que comenzara la tercera noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, Nibaldo Aliste miraba el escenario con paciencia aprendida. Por dentro igual albergaba la alegría de ver a su hija, Javiera, de 16 años, contenta con el regalo de Navidad que él le había dado: entradas para ver a Jesse y Joy, el dúo mexicano que abría el certamen este martes.
Mientras de fondo se escuchaban los gritos de los vendedores de bebidas y cabritas y en el escenario se veía a los técnicos ajustando luces, de la nada, en esa galería a medio llenar, apareció un hombre con gorro y mascarilla. A paso tranquilo se sentó al lado de Javiera y Nibaldo.
Con voz amable y obviamente mexicana les dijo: «Hola, ¿cómo estás? ¿Bien? ¿A quién vienen a ver?». Nibaldo, algo desconfiado, respondió: «A Jesse y Jey».
«Yo me llamo Jesse, mucho gusto. ¿Y tú?». Javiera respondió y este personaje, que parecía más entrometido que algo más, le dijo: «Yo me llamo Jesse. Mucho gusto, Javiera».
Nibaldo cuenta que en ese momento, «yo estaba asustado. Un hombre con mascarilla y sombrero nos hablaba. Y como está la sociedad, pensé que me iba a asaltar o algo así. Después me empezó a decir que era Jesse y ahí creo que ya empecé a tener más confianza».
En una acción inesperada, el extraño les extendió la mano y les regaló dos palcos. «Les voy a regalar dos boletos para que nos puedan ver más abajo en el show». No hubo tiempo para procesarlo. Era Jesse Huerta, la mitad de Jesse y Joy, conversando a centímetros, como si estuviera saludando a vecinos.
Nibaldo abrió los ojos y por primera vez en todo el video, que registró el mismo artista en su Instagram (https://acortar.link/MPjgf8), soltó una risa. Javiera se llevó la mano a la boca. No lo podían creer.
El artista le pidió una foto. Y, para regalonearla más, le autografió un sombrero rosado, que usan los muy fanáticos del dúo. «No llores, no llores, Javiera», la abrazó cariñoso.
«Nos vemos en el show. Cuídense. Bye», fueron sus últimas palabras mientras Javiera, sin lograr sacar palabra, lo veía irse.
Horas después, «cuando iba a empezar el show nos vinieron a buscar las personas que trabajan con ellos y nos dejaron justo debajo del escenario», comenta Javiera.
¿Cómo lo vivió? No le salieron las palabras.
«No la podíamos creer. Ellos me gustan desde que era chica. Fue súper emocionante. Tanto que no pude decirle nada. Nada. Si es que él (Jesse) lee esto quiero decirle ¡Hola! ¡Hola! ¡Hola! Estaba tan emocionada. Ahora estoy arrepentida de no haberle dicho nada».
Este gesto es algo que Jesse suele hacer antes de sus shows, como en septiembre en su presentación en el Movistar Arena y también en 2022, cuando repitió la fórmula de sorprender a fanáticos antes de salir a escena. «Trato de hacer esto. Obviamente me gustaría hacerlo en todos los conciertos, pero a veces no lo puedo hacer siempre. Y acercar a la gente que no tiene para estar más cerca», contó el mexicano.



