El cantante argentino se llevó Gaviotas de plata y oro
Más que un honor conocerte y verte brillar, le dedicó la artista chilena en sus redes sociales al cordobés.
Anoche, Paulo Londra transformó el escenario en una puesta en escena simbólica desde el primer minuto. Vestido como boxeador y caminando por el centro del recinto antes de subir al escenario, abrió su presentación con «1%», marcando el tono de un espectáculo que combinó energía, narrativa personal, conexión directa con el público y una invitada chilena muy, pero muy estelar.
Su repertorio avanzó con algunos de los temas que consolidaron su nombre en la escena urbana latinoamericana, pero el punto de inflexión llegó cuando anunció una gran sorpresa: Ana Tijoux.
La artista nacional comenzó interpretando «La rosa de los vientos», de Makiza, y luego «1977», uno de los temas más emblemáticos del rap chileno. La canción, que toma su nombre del año de nacimiento de Tijoux y que fue el tema principal de uno de los capítulos de la popular serie «Breaking bad», es un relato autobiográfico que mezcla memoria, identidad y contexto histórico.
En ese diálogo generacional, Londra intervino el tema incorporando «1998», su propio año de nacimiento. El gesto no fue solo musical: fue un cruce de trayectorias.
«Les dije que les tenía una sorpresita. No se la esperaban ni a palos», le dijo Londra a la Quinta Vergara. «Gracias Paulo Londra por invitarme. Más que un honor conocerte y verte brillar», destacó la chilena en su cuenta de Instagram.
El show fue un éxito y se tradujo en las dos Gaviotas para el cordobés. Pero más que celebrar el premio, el artista trasandino optó por contextualizarlo. «Solo puedo agradecer. Quiero ser un ejemplo de siempre ir para adelante y sacar lo positivo hasta de lo negativo. Los tiempos de Dios son perfectos. Dios y la familia son los pilares que nos van a ayudar a pasar cualquier ola. A mí me golpearon un montón de olas y aquí estoy en Viña disfrutando con ustedes», aseguró.
Sus palabras remiten a un período determinante de su carrera. En el punto más alto de su popularidad, el artista enfrentó un conflicto contractual con su antigua productora que lo mantuvo cerca de tres años sin poder lanzar nueva música. Fue un silencio forzado en plena consolidación internacional.
Ese proceso judicial y el freno creativo marcaron una pausa abrupta que redefinió su trayectoria. Cuando logró resolver su situación, su regreso estuvo acompañado de un discurso más introspectivo, centrado en la fe y el entorno familiar como sostén.
«Este momento me va a quedar siempre en la cabeza y espero que también le quede a cualquier chico que sepa que siempre hay que ir para adelante», añadió.
Ya fuera del escenario, en el react oficial de Mega, reforzó la idea de que el reconocimiento no le pertenece solo a él: «Se lo quiero agradecer a la gente, este premio es para la gente, los que siempre creyeron en mí». Sobre la experiencia de estar en el Festival, reconoció la diferencia entre observarlo y vivirlo: «Estar acá parado es muy distinto, es una locura».


