Tres veces por semana tiene clases individuales de esta disciplina
La animadora del Festival ha cosechado elogios por sus músculos y por estos días realiza tres ejercicios, con secuencias de 20 repeticiones.
Ella lo sabe. Karen Doggenweiler (56) está en conocimiento de que sus tonificados y musculados brazos han levantado comentarios y elogios. Y más que una preparación estética, la animadora del Festival de Viña desde 2024 se aplicó con el deporte para su primera vez al mando de la Quinta Vergara, en 2025, junto a Rafael Araneda. Lo que se ve hoy es la consecuencia de un trabajo de varios meses que hizo para tener un estado físico funcional para estar horas de pie, con buena postura y en altos tacones.
«Hace cinco años que hago pilates con Pedro (Quintana) y Ale (García, de The Pilates Studio Chile), con una rutina bien personalizada en (la máquina) reformer, tres veces por semana, eso es sagrado. Además que con ellos tengo una relación ya familiar, los invité la primera noche del Festival, y no es canje, jajajá», cuenta Karen.
«Es que ellos saben cómo funciona el cuerpo, y esto no es sólo algo estético, sino funcional, porque me siento con fuerza para usar zapatos altos todos los días, para poder bailar hasta las 4 de la mañana, para no caerme, y también sentir fuerza en los brazos para sostener el micrófono y poder hablar. La primera noche hasta bailé (en una obertura). Y cosas cotidianas como levantar una caja, sostener bien una taza con café. Además, que los vestidos que uso (por la pedrería) son pesados, y sin fuerza te quedan marcados porque algunos llevan corsé, entonces necesito mantener buena postura. Siento que el pilates también me fortalece mentalmente, me calma».
Parte del entrenamiento de la animadora de Mega también incluyó clases con un entrenador personal (@silvafit) que le fue presentado por José Antonio Neme. «Él, que va harto al gimnasio, me ha apoyado en esto. Y también voy al gimnasio Vértice, donde tengo otro coach, Joaquín, que ha sido espectacular. Es difícil ir siempre porque tengo el matinal todos los días, y luego tenía ya trabajo para Viña».
Como en los días del Festival la animadora no se detiene en todo el día, Quintana le pasó un aro de pilates para que hiciera, cada día, «una pequeñita rutina de tres ejercicios, secuencias de 20 repeticiones, para activar el cuerpo todos los días. Con eso ya estoy. Así que las hago antes de ir a la pauta al mediodía, o cuando en la mañana reviso mis mensajes, y después durante la tarde. Yo no tengo tiempo para ir al gimnasio en el hotel o salir a correr, porque también tengo sesiones con fonoaudiólogo para cuidarme la garganta».
¿Cuándo notó este cambio en sus brazos?
«El año pasado. Yo siempre fui bien deportista, cuando hacía patinaje artístico hacía alguna elevación que requería fuerza pero lo hacía así nomás, ni cuando tomé clases de baile, ballet y natación, porque mi madre quería que hiciéramos varias actividades. En cambio ahora todo deporte implica un trabajo de gimnasio con levantamiento de pesas, y yo no tuve de eso hasta ahora que estoy haciendo ese trabajo en el gimnasio. Y en el reformer hago ejercicios con resistencia. Después de los 50 años, el trabajo con peso es fundamental».
En sus vestidos de Viña esta noche fue una tónica tener los brazos descubiertos.
«En vestidos de noche hay varios en que se me ven más los brazos y la espalda. Así como los vestidos con un tajo largo en las piernas, que es para dar un paso cómodo más que en esos como de sirena, porque el escenario es grande. No me saco los zapatos en ningún momento de la noche, pero son cómodos. Como te digo, todo es bien funcional. Destaco en eso la labor de Angelina (Chiuminatto, su maquilladora y styling), que ha sido capitana en todo esto».
En redes sociales varias mujeres preguntan cómo logró esos brazos.
«Agradezco la generosidad y cariño, qué maravilla que les gusten. Estoy contenta de la recepción tan bonita. Y en lo físico, uno aprende que hay músculos que se definen más. Una vez estaba en la radio Antonella Ríos y me dio un ejercicio para que se marcara el brazo».
Alejandra García, detalla que cada sesión es individual y dura 55 minutos: «Ella, como lleva años, va en un nivel alto de pilates y tiene un trabajo integral en su cuerpo. Karen es bien perseverante, ella no para de asistir a sus clases. Cuando está con muchas cosas, ajusta los días, pero no falta a sus tres sesiones semanales. Si bien notamos sus brazos, sus piernas y abdomen están bien fuertes también».
¿Se cuida mucho con la alimentación, Karen?
«Intento comer cosas que no me inflamen, que he ido aprendiendo con el tiempo. Como hartas proteínas, mucho pollo y pescado. Harta fruta, me encantan los cereales y comer garbanzos me da alegría, y tomo suplementos como Omega 3. Esto me hace sentir sana. Cuando trabajas en un matinal, necesitas tener un buen despertar en todo sentido».
¿Se siente en su mejor momento?
«Ay, jajajá… Me siento muy plena en todos los ámbitos. Cuando uno se siente internamente, eso se proyecta. He superado inseguridades. Por ejemplo, yo sentía que tenía los ojos muy grandes y la Angelina (en el maquillaje) me dijo que había que resaltarlos aún más. Cosas así me han conectado con mis características».
Todo bien con Sumathra
La noche del miércoles, la animadora vivió momentos de tensión cuando despidieron del escenario a la comediante Asskha Sumatra, quien no se pudo despedir del público, y se provocó una ola de fuertes pifias de varios minutos pidiendo su regreso. Este jueves, Daniel Merino, productor ejecutivo del Festival de Viña, en LUN reconoció que «hubo una coordinación muy mala, muy mala» con la salida de la transformista. Las críticas en redes sociales apuntaron contra los animadores, y Sumatra en «Only Viña» destacó que en el escenario la animadora le explicó el corte: «Karen es una diosa, amorosa, maternal». En su Instagram, Doggenweiler le dedicó: «Te adoro (…) Soy consciente de tu lucha por tantos años para ganarte cada escenario que pisas». Asskha, por la misma vía, le devolvió: «Hermosa, mi guagüita, sólo tú y yo sabemos lo que hablamos».


