Petra es una empresa que busca salir de la estandarización de estas ceremonias
Nosotras le presentamos la idea a nuestro proveedor y él lo desarrolló con un artesano de Chimbarongo, explica Sofía Aldea, una de las fundadoras.
El ataúd de mimbre de la foto es uno de los caballitos de batalla con que María Luisa Prieto Montt, Sofía Aldea Baeza y Manuela Jobet Eluchans ingresaron al desconocido mercado de la muerte, con su emprendimiento Petra, de servicios funerarios (@petra.funeraria). El curioso modelo es parte de una línea de ataúdes concebidos como una alternativa diferenciadora de las opciones convencionales, según explica Aldea. «El de mimbre es el más emblemático de nuestra línea con opciones diferentes, que le ha llamado mucho la atención a la gente. Fue una visión de Luisa, que quería tener uno de ese material, y luego vimos que en Alemania se usa. La diferencia de Chile es que por norma sanitaria el interior es de metal y sellado. Entonces, el tejido de mimbre se hace por fuera de la caja de metal en que va la persona, de la misma forma que ocurre con la madera».
«Nosotros le presentamos la idea a nuestro proveedor y él lo desarrolló con un artesano de Chimbarongo», agrega.
«Petra» se define, de acuerdo a su catálogo, como «una funeraria contemporánea que nace del deseo de transformar la forma en que nos despedimos. Diseñamos funerales como quien cuida un rito: con belleza, sentido y respeto por la historia de cada vida».
Personalización
El origen del emprendimiento estuvo en una idea de María Luisa. «Ella tiene una florería de corte y uno de sus temas son los funerales. Ahí descubrió que había personas dispuestas a pagar para embellecer los servicios funerarios, le decían, quiero que sea vea bonito, agrégame esto, sácame esto otro. Eran personas a las que les resonaba una nueva estética», explica.
«Luisa me contó la idea y me hizo sentido. También tengo una experiencia personal al respecto, que ocurrió con el funeral de mi mamá, hace once años. Yo lo preparé y me llamó la atención la falta de alternativas, no encontré nada que realmente satisficiera lo que como familia estábamos buscando, y ella había pedido cosas distintas para su funeral, como algunas canciones», cuenta la emprendedora.
El rubro funerario, sin embargo, les era totalmente lejano a las tres socias, más allá de que Luisa tuviera una florería. Sofia y Manuela son periodistas, y Luisa licenciada en Arte.
Para entender el mercado, en principio se asociaron con Funeraria del Río. «Ellos fueron muy generosos y nos traspasaron mucha información que nos permitió entender cómo funcionaba este mercado. Es uno muy maduro que tiene toda su cadena y logística definida, por lo que se puede contratar esos eslabones y enfocarse en el servicio mismo», cuenta Aldea.
De acuerdo a una investigación de la Fiscalía Nacional Económica (FNE), el mercado de las funerarias en 2021 movía sobre 107 mil millones de pesos, con un precio promedio, excluyendo cementerio y cremación, de $1.091.101, valor que hoy día es más alto debido a la inflación.
El diagnóstico de las emprendedoras que abría una opción de negocio se sustentaba en cuatro puntos, uno de los cuales era la ya mencionada falta de alternativas. Aldea lo explica: «Era todo estandarizado, con una misma estética oscura, sin color, y sin la opción de hacer algo personalizado, pese a que el funeral es algo íntimo que requiere espacios que representen la historia de quien se está despidiendo».
«Un segundo punto era que no había cosas sencillas, nada con una estética simple, porque en el mercado opera mucho el estatus. El otro punto, muy importante, era que los servicios no realizaban un acompañamiento a las familias y este es un proceso que nadie conoce hasta que le toca», relata. «Además, y esto casi no tiene excepción, no hay alternativas para personas agnósticas, ya que todas las opciones consideran la iglesia», agrega.
En un cuidado catálogo, la empresa explica cómo trabajan: «Ofrecemos servicios personalizados que integran lo emocional, lo simbólico y lo práctico. Desde la planificación anticipada hasta la producción de ceremonias, acompañamos con presencia y cuidado uno de los momentos más delicados de la existencia».
La funeraria tiene planes en los que se pueden sumar los diferentes elementos del proceso. Según señalan en el catálogo, además de la urna, se puede contratar, por separado, otros componentes de la ceremonia.
«Estos son el ataúd, los traslados, los trámites legales, las flores, los obituarios, la música, la coordinación de la ceremonia y la cafetería», explica Aldea. Cada uno de esos componentes puede tener diferentes bajadas personalizadas. En la música, por ejemplo, está la opción que toquen intérpretes de la sinfónica de la U. de Chile. En otros temas, como la ambientación, Aldea cuenta que hace poco les pidieron llenar el espacio velatorio con velas blancas. «Si es un servicio anticipado, aumenta la posibilidad de personalización. Para eso tenemos Así quiero el funeral, servicio pionero en el que las personas diseñan su propio funeral o el de alguien cercano. Esta metodología permite crear una ceremonia única», explica Aldea. Entre los detalles disponibles ofrecen una línea llamada «Objetos para la muerte», con ánforas de diseño contemporáneo que trabajamos en Asma Studio y Lamae, ceramistas que crearon una colección con diferentes diseños; también tenemos joyas conmemorativas, hechas por Andrés Herrera, entre las que hay relicarios de plata, contenedores de cenizas, medallas, entre otras», cuenta. La línea de servicios Ónix, en la que está el ataúd de mimbre, tiene valores que van entre las 85 y las 200 UF. Otra línea tiene valores más económicos, que fluctúan entre las 52 y las 69 UF.


