Informe de la Asociación de Bancos revela cuáles son los productos financieros que más se incrementan
Expertos aseguran que permiten financiar gastos cotidianos de manera rápida, pero que son los más caros del sistema financiero.
Después de varios años de estancamiento, el crédito de consumo comenzó a mostrar señales de recuperación en Chile desde el 2025 y este 2026 también partió con el pie derecho. Este repunte, eso sí, tiene una particularidad: está siendo liderado por los productos más caros del sistema bancario, como las tarjetas de crédito con pago rotativo y las líneas de crédito asociadas a cuentas corrientes.
Según el último informe de la Asociación de Bancos, las colocaciones de consumo crecieron 3% real anual a enero de este año, convirtiéndose en la cartera más dinámica del sistema financiero, al colocar US$ 37.000 millones. Los créditos comerciales (se entregan a empresas) cayeron 1,2% en 12 meses y los créditos para la vivienda, gracias al subsidio a la tasa de interés, muestran un crecimiento de 1,3%.
El impulso en los de consumo no proviene de los créditos tradicionales en cuotas, sino principalmente de tarjetas de crédito, líneas de crédito en cuotas y de la modalidad de pagos rotativos, como la oferta de pago mínimo mensual, que están creciendo a un ritmo cercano al 5,5% anual, muy por sobre el 0,9% que registran los préstamos de consumo en cuotas.
De acuerdo con cifras del Banco Central a enero de 2026, mientras un crédito de consumo en cuotas tiene una tasa promedio de 14,72% anual, el crédito rotativo de las tarjetas llega a 28,76% y los sobregiros o líneas de crédito alcanzan 32,72% anual, uno de los costos más altos dentro del financiamiento bancario para personas.
«A primera vista el crecimiento parece contradictorio, ya que las tarjetas y líneas de crédito suelen ser los productos más caros del sistema bancario. Sin embargo, existen varias razones que explican por qué hoy lideran la expansión del crédito de consumo. Una de ellas es que estos instrumentos funcionan como financiamiento inmediato y flexible. A diferencia de un crédito en cuotas, que requiere evaluación y aprobación formal, las tarjetas y líneas ya están preaprobadas y permiten financiar gastos cotidianos de manera rápida, lo que las convierte en la principal herramienta de liquidez para los hogares en contextos de mayor incertidumbre económica», dice Felipe Sepúlveda, analista jefe de Admirals Latinoamérica.
Para Gabriel Valenzuela, académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, las tarjetas de crédito y las líneas asociadas a la cuenta corriente «muchas veces se utilizan como financiamiento puente: recurren a ellas para cubrir necesidades de corto plazo, esperando luego consolidar esa deuda en un crédito de consumo en cuotas que siempre tienen mejores condiciones crediticias», señala.
Añade que este comportamiento también está asociado al ciclo económico.
«Cuando las economías enfrentan períodos de mayor incertidumbre o ingresos más ajustados, los hogares tienden a privilegiar instrumentos de liquidez inmediata. Eso explica por qué crecen más las líneas de crédito o el rotativo de las tarjetas que los créditos tradicionales en cuotas», afirma.
Ricardo Ibáñez, fundador de Defensa Deudores, advierte que el crecimiento basado en líneas y tarjetas de crédito puede ser una señal de presión financiera en los hogares. «Cuando el aumento del crédito se explica principalmente por este tipo de productos, que son caros, es porque se hacen necesarios para financiar el flujo de caja de las familias. Muchas veces estos instrumentos terminan financiando gastos básicos del hogar, como el supermercado, la educación o cuentas mensuales. Eso muestra que el crédito rotativo o la línea de crédito se está transformando en una herramienta para sostener el consumo cotidiano», señala.
Según el abogado, el problema es que este tipo de financiamiento suele ser más caro que los créditos tradicionales. «El crédito rotativo de las tarjetas o las líneas de crédito suele tienen costos mucho más altos que un crédito de consumo en cuotas. «Este aumento de crédito a través de estos producto termina alimentando la morosidad en los próximos meses, porque son productos de uso inmediato, disponibles y de tasas de interés muy altas», advierte Ibáñez.



