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Autor de la Foto: MPI FÜR BIOLOGIE DES ALTERNS
Título/Pie de foto: Uno de los gusanos usados en el experimento.
Biólogos de Alemania buscan la clave a través de un experimento con gusanos
Actualmente se usa en tratamientos para aliviar dolores articulares causados por la artrosis.
Patricia Rey
En qué consiste la investigación: los biólogos Adam Antebi y Martin Denzel, del Instituto Max Planck de Biología del Envejecimiento, en Colonia, Alemania, descubrieron que al manipular genéticamente al gusano caenorhabditis elegans e implantarle una enfermedad relacionada con el Alzheimer, y luego agregar glucosamina a sus alimentos, éste vivía 20 por ciento más que su promedio de vida, que es de dos o tres semanas. Además mejoraba su movilidad, comparado con los gusanos enfermos que no recibían la glucosamina.
Qué pasa en las neuronas con el Alzheimer: para entender qué pasa con el gusano y el Alzheimer, los biólogos explican qué ocurre con las neuronas a medida que se envejece. «En las células hay proteínas que tienden a formar depósitos de placas. En la juventud hay mecanismos que evitan que las proteínas formen esas placas, pero esos mecanismos desaparecen con la edad, y los depósitos de esas proteínas causan toxicidad en las células», explica Denzel al canal Deutsche Welle.
Cómo influye la glucosamina: los investigadores buscan evitar la formación de placas de proteínas en las células y para saber cómo influye la glucosamina, a los gusanos se les añadió el gen de una enfermedad humana. Ese gen provocó la acumulación de desechos de proteínas en las neuronas. Sin glucosamina en su alimento, los gusanos se quedan rígidos, en cambio a los gusanos que les dieron glucosamina continuaron moviéndose. Además, prolongaron su vida 20 por ciento en promedio. Las pruebas constataron que estas células presentaban mayor concentración de acetilglucosamina (un derivado de la glucosamina): «Es un aminoazúcar que cumple un papel importante en la modificación de proteínas en la célula, de forma que las proteínas se plieguen correctamente, por eso juega un rol destacado en el control de calidad en las proteínas», detalla Denzel.
¿Para qué sirve la glucosamina?: en algunos países se le considera fármaco, en otros, suplemento alimenticio. Comunmente se utiliza para aliviar dolores articulares causados por la artrosis. La reumatóloga Marta Aliste, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, explica que «al envejecer, o por factores genéticos, una célula que se encuentra en el cartílago llamada condrocito deja de producir glicosaminoglicano, una sustancia fundamental. La glucosamina estimula al condrocito a esta producción y ayuda a fortalecer el cartílago. A los dos o tres meses de uso empieza a disminuir el dolor de los pacientes y mejora su funcionalidad».
El neurólogo Carlos Juri, de la Red de Salud UC Christus considera que la investigación despierta el interés en la glucosamina. «La gracia es que es una sustancia muy sencilla, inofensiva», pero advierte que hay que tener cuidado porque el estudio se hizo en gusanos, pero no se ha demostrado su efectos en pacientes con Alzheimer. Y agrega que «tal vez la glucosamina ni siquiera llega al cerebro. Un gran problema de los medicamentos es que buena parte de ellos quedan fuera del sistema nervioso central porque tiene una protección muy rígida».
Cuidado con las expectativas: Patricio Fuentes, neurólogo de la Universidad de Chile, advierte que cada cierto tiempo aparecen hallazgos «que generan expectativa en el caso de la enfermedad de Alzheimer porque es la primera o segunda enfermedad más temida por la comunidad, entonces hay una gran expectativa por conseguir pronto un tratamiento curativo». Añade que el Plan Nacional Antidemencia de Estados Unidos se ha propuesto como objetivo fundamental conseguir un tratamiento eficaz para el Alzheimer recién el año 2025. «Eso quiere decir que a pesar de la tremenda cantidad de investigación, de fondos invertidos y la tecnología, todavía falta mucho camino por recorrer para encontrar una droga genuinamente eficaz. La enfermedad del Alzheimer tiene muchas hipótesis».
Coincide el neurólogo Juri al señalar que «hay que ser cautos en extrapolar los resultados que vemos en un ser como este (el gusano) y traspasarlo a un humano. Estamos repletos de sustancias de distintos tipos que se prueban en modelos animales, incluso más desarrollados que éste y luego al llegar al humano fallan estrepitosamente». Pese a esto, considera que la investigación es novedosa y merece ser tomada en cuenta.
Si quiere saber más del Instituto Max Planck pinche acá (en inglés y alemán): http://www.age.mpg.de/home/


