«Hay una intención de hacer este cuento más contemporáneo para explicar lo que le ocurre a Cenicienta».
Marco Antonio de la Parra
Yo creo que «Cenicienta» es una propuesta encantadora de parte del director Joël Pommerat. Es muy divertida por la vuelta que el belga le dio a cada personaje que aparece en escena: la Madrastra sueña con ser eternamente joven e incluso a la misma protagonista, a la que sus hermanas llaman «Cenicero», puesto que su papá se la pasa fumando. Cosas como éstas enganchan al espectador y lo mantienen entretenido como a un niño.
Evidentemente, hay una intención de hacer este cuento más contemporáneo para explicar lo que le ocurre a Cenicienta. Aquí los príncipes terminan siendo amigos y de los buenos. No terminan necesariamente enlazados como pareja. Ella sufre mucho con la pérdida de su madre, usa cosas incómodas como forma de sobrellevar su duelo, pero de una mala manera, porque le gusta hacerse daño.
Es una obra completamente familiar, pero pienso que está dirigida para niños mayores de 10 años. Ellos podrían comprender el humor que es un poco más irónico y que los menores no captan.
Pese a todos los elementos que pueden resultar oscuros respecto a la versión animada que nos entregó Disney, la obra es espectacular. Hay muchas risas aseguradas.


