El 23 de enero pasado, el comunicador salió pedaleando desde Santiago
La verdad es que ya en Panamá venía muy cansado, reconoce el ingeniero comercial de 32 años. Ahora él busca seguir más al norte.
La aventura más intensa en la vida de Maximiliano Correa (32) comenzó arriba de una bicicleta el 23 de enero, circulando vía norte por las carreteras chilenas. Su destino estaba tan lejos y su decisión de dejar todo lo que conocía era tan radical que pocos creyeron en él: tras dejar su trabajo como ingeniero comercial, el sujeto se planteó como desafío recorrer pedaleando rutas hasta Costa Rica, en Centroamérica. El sábado recién pasado logró su objetivo.
«Me sentí muy orgulloso de mí mismo cuando crucé la frontera de Panamá a Costa Rica, pensé que me iba a demorar cuatro meses en lograrlo, pero lo hice en un poco más, fue duro el camino», reflexiona el protagonista de la hazaña desde Pavones, balneario costarricense donde descansa 157 días después de haber salido de Santiago.
«Los últimos días andando en Panamá habían sido del terror. La bicicleta me dio muchos problemas, porque claramente le hacía falta una mantención: me quedé sin frenos y por culpa de eso rompí el rin (el acero que va en la rueda) de la bici. También necesitaba un cambio de cadenas, pero a pesar de todo lo conseguí», cuenta él, quien apenas llegó al país celebró con lives en sus perfiles de Instagram (@maxitocorrea) y TikTok (@maxitocorrea), redes sociales en las que documentó su travesía.
¿Cuántos kilómetros recorrió sobre la bicicleta?
«En total fueron 8.900 kilómetros en poco más de cinco meses».
Me imagino que fue complicado.
«El viaje en sí no es difícil, pero hay que ser muy constante. Me encontré con mucha gente dispuesta a ayudarte en los momentos de mayor ansiedad o de mayor miedo. El camino en sí igual tiene sus complejidades, ya sea por rutas mal hechas o los camiones que pasan. Se siente muy fuerte cuando pasan camiones cerca».
Quitándole dramatismo a su hazaña personal, Max manifiesta que «hoy en día nada es tan complicado, porque en casi todos los lugares hay conexión a internet». «Y eso ya te soluciona todos los problemas. Podía preguntar indicaciones o algún mecánico por ahí. También a veces por el hospedaje, que era fácil de encontrar», suma para establecer que la app de viajes iOverlander le ayudó un montón.
¿Cómo quedó físicamente?
«La verdad es que ya en Panamá venía muy cansado. Pasa la cuenta dormir en carpa también. Pero cuando crucé la frontera, todo eso desapareció. Vi lo lindo de los paisajes y de repente siento que no he pedaleado nada, como que esto recién comienza, jajajá. Me gusta esta sensación de sentirme bien, vivo. Si bien hay cansancio físico, siento que puedo continuar mucho más».
Revitalizado por su logro, Max recuerda que la satisfacción lo hizo sentirse «imparable», al nivel de querer continuar pedaleando. «A pesar de que muchas veces quise desistir, incluso ahora, que tengo la bicicleta con problemas, siempre doy un poco más y sigo. Tengo ganas de seguir», reconoce.
¿Para dónde quiere seguir?
«Ahora que estoy en Costa Rica, quiero seguir a México. Estoy orgulloso de mí y muy agradecido con la gente que me apoyó en redes, mis cercanos y mi familia. Puedo decir que completamos el desafío, pero ahora voy por otro. Por eso también ya estoy buscando auspiciadores para continuar más al norte».


