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Autor de la Foto: DAVID VELASQUEZ
Título/Pie de foto: La periodista de Mega se demoró 8 horas y 32 minutos en completar la prueba.
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Autor de la Foto: DAVID VELASQUEZ
Título/Pie de foto: Juan Pablo y Juan Pablo Jr. fueron el principal apoyo de Cata Edwards en el Ironman.
El rostro de Mega confiesa que sufrió con los 90 kilómetros de bicicleta
La periodista cuenta que la noche previa a la competencia, se acostó a las 10, luego de darle papa a su hijo de tres años, leerle un cuento y hacerlo dormir.
Paolo Villagrán
Pucón.- «¡Dale, Churro, dale!». Así le gritaba Juan Pablo Tisné, su marido, a Catalina Edwards, mientras la periodista dejaba la bicicleta y a duras penas se ponía las zapatillas para enfrentar la última durísima etapa del Ironman de Pucón.
En un arranque de valor, tal vez de locura, hace ocho meses, el rostro de Mega tomó la decisión de disputar su primer triatlón. «Me demoré harto, porque claramente no tengo el entrenamiento para esta exigencia. Sólo soy una aficionada al deporte y principiante en esta disciplina. Lo que más me gusta hacer es correr, ese es mi fuerte, pero después de nadar el trote se hace muy complicado. Además, en la península es muy duro el trote, porque son 15 kilómetros de bajadas y subidas. Es de alta dificultad y obviamente lo sentí. Pero la carrera es maravillosa y el apoyo de la gente es súper emocionante», dijo al cruzar la meta con las últimas fuerzas, en el grupo de los rezagados, luego de 8 horas y 32 minutos, en una prueba que contempló 1.900 metros de nado, 90 kilómetros de bicicleta y 21 de trote.
Para lograrlo, además de seis meses de preparación, Cata cuenta que el sábado se acostó temprano y que comió carbohidratos en la previa de la carrera: «A las 10 ya estaba en la cama, después de cumplir mis labores de mamá (Juan Pablo tiene 3 años). Le preparé la leche, le leí un cuento y lo hice dormir».
-¿Tomaste algo para dormir y conciliar el sueño?
-Nada. Hace una semana que no tomo nada de medicamentos, precisamente por la carrera. Eso sí, estuve bien preocupada de la hidratación y anoche me comí un buen plato de pastas del negocio de pastas que tiene mi cuñada acá en Pucón.
-¿Y hoy en la mañana?
-Un café con un pan de pita con mermelada y jugo. Mi nutricionista me recomendó eso para consumir azúcar antes de la competencia.
Su cuñada, la del local de pastas, fue justamente uno de sus principales apoyos. Junto al marido de Cata, Juan Pablo, su hijo del mismo nombre, además de las sobrinas, estuvieron siguiéndole los pasos por las calles de Pucón. Cámara en mano y con pancarta, Juan Pablo no paró de alentarla, sobre todo cuando veía que las fuerzas flaqueaban. «Acá estamos por ella. Cuando me contó que iba a participar, no lo pensé mucho y le dije que le diéramos, no más», contó Tisné. Incluso fue parte del entrenamiento de su mujer: «Me iba a nadar al lago y él me acompañaba en kayak».
-¿Crucial el apoyo de la familia, entonces?
-Increíble. Fue demasiado emocionante. Hasta le robé un par de besos a mi hijo en el camino para tener más fuerzas para lo que quedaba. Me ayudó mucho, fue súper alentador saber que me estaban esperando.
-¿Y qué fue lo más duro del Ironman?
-La bici. Con viento en contra fue durísimo, además de la península (sector por el que trotó), que fue demoledora, pero ya estamos. Igual estoy súper contenta.
-¿Pensaste en abandonar el algún momento?
-Nunca. Sabía que iba a llegar. Por supuesto que no iba al ritmo de la mayoría, pero estaba más preocupada de que no fueran a cerrar, antes de cruzar la meta.
Durante su preparación, la periodista tuvo una rutina de nado, trote y ciclismo, haciéndose un espacio en sus labores en el canal y como mamá. Incluso, tuvo que superar una fea caída de la bicicleta durante los entrenamientos en Santiago. «Costó mucho quitarle el miedo después de que se cayó, pero acá está. Que haya venido y lo haya terminado es una maravilla, ella es pura cabeza», cuenta su entrenador Francisco Coté Díaz.
-¿Fue fea esa caída, Cata?
-Estaba entrenando en el cerro San Cristóbal y venía bajando cuando agarré una curva que tenía una poza de agua. Fue feo el porrazo, me quedó una tremenda quemadura en una pierna y otras heridas, pero son heridas de guerra.
-¿Eso hizo que hoy estuvieras débil en el ciclismo?
-No sé, no creo. Lo que más me incomodó en la bicicleta fue el viento. En la segunda vuelta sobre todo, pegaba muy fuerte y sentía que la bici se me movía. Era difícil aguantar. Además, mi bicicleta es una de ruta que me compré hace dos años y que tuve que modificar para el triatlón. La enchulé, le puse ruedas de carrera, unas buenas fijaciones y un aerobar (soporte para apoyar los brazos).
Sobre una eventual vuelta al Ironman, el coach de la periodista es optimista. «¿Si la veo acá el otro año? Con lo motivada que es, creo que sí», dice, mientras que ella no le hace el quite: «Pese a lo duro que fue, de todas maneras volvería el próximo año».


