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Título/Pie de foto: Winfield encarnó al personaje por dos décadas.
Darrell Winfield falleció a los 85 años y llevaba 67 de casado
Descubierto en 1968, era un vaquero de verdad, que alcanzó la fama echando humo.
Julieta Lombardi
Nacido a mediados de los 50 en Estados Unidos como símbolo de reciedumbre masculina, el Hombre Marlboro llegó al mundo con un único propósito: vencer el prejuicio de que fumar cigarrillos con filtro era cosa de mujercitas.
Desde entonces, actores y vaqueros de verdad montaron a caballo y cargaron sus lazos al hombro para imponer, pucho en la boca, el nuevo vínculo entre combustión suavizada y virilidad. La televisión, las revistas y la publicidad callejera acogieron al macho humeante de Marlboro.
Varios de los hombres que encarnaron al estereotipo de la marca eran fumadores empedernidos y murieron de cáncer al pulmón o enfisema. El último en pasar a mejor vida es Darrell Winfield, quien falleció esta semana a los 85 años en su rancho de Wyoming.
Descubierto en 1968 mientras trabajaba en una granja, Winfield encarnó al personaje de esos cigarrillos durante dos décadas, junto con otros rostros. Siempre decía que usaba su propia ropa y que nunca se había aplicado maquillaje.
La agencia que lo llevó a la fama fue Leo Burnett, que luego de encontrarlo en la granja, especializada en la crianza de ganado, lo transformó en un ícono de Marlboro. A fines de los 90, el personaje creado por la marca desapareció del mapa debido a las nuevas regulaciones estadounidenses para la publicidad de tabaco.
Darrell Winfield nació en Little Kansas, Oklahoma, en 1929. Siempre llevó una vida de rancho. La causa de su muerte fue una larga enfermedad, pero no se precisó su naturaleza. Winfield estaba casado hacía 67 años y tenía un hijo, cinco hijas y una multitud de nietos.


