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Título/Pie de foto: La capellada de la zapatilla es una zona delicada y debe ser limpiada con un paño.
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Autor de la Foto: FOTOS: ABRAHAM MÁRQUEZ
Título/Pie de foto: La limpieza de la plantilla debe ser siempre en la misma dirección.
Use cepillo de dientes, un paño, jabón líquido y papel de diario
«Evita el mal olor y permite extender su vida útil», dice el kinesiólogo José Galindo. Nunca las seque al sol.
Pablo Avilés
Necesita agua tibia o a temperatura ambiente; un cepillo de dientes con cerdas finas; jabón líquido; un paño y papel de diario. Con estos implementos puede dejar impecables sus zapatillas de running, extendiendo así su vida útil. El kinesiólogo, José Galindo, experto en running explica el procedimiento y sus ventajas.
1.- Separar las tres estructuras de la zapatilla : los cordones, que dan el calce; la armazón, donde tiene la suela y la capellada; y la plantilla, que permite dar cierta amortiguación y confort al pie. Se desarma para lavar los tres objetos por separado y para lograr una limpieza más profunda.
2.- Se forma una mezcla con jabón líquido de un ph neutro y agua tibia o a temperatura normal, nunca caliente. Esto hasta generar espuma. La zapatilla no se deja remojando, sólo se pasa por el agua, porque la espuma que forma la amortiguación va a absorber agua y puede modificar sus cualidades.
3.- En el tratamiento de la capellada hay que tener más cuidado en relación a la suela. En la suela, el paso del cepillo puede ser más brusco; en la capellada, en tanto, tiene que ser más suave y de preferencia con el paño.
4.- La plantilla se pasa por agua y se cepilla con una escobilla con cerdas finas o un cepillo de dientes. Lo más suave posible y siempre en la misma dirección.
5.- Las partes que tienden a acumular más suciedad son la punta de la capellada externa y la región del empeine. Por otro lado, en la plantilla, la zona que da soporte al metatarso y falanges (dedos) es uno de los puntos donde mayor humedad se acumula y donde se requiere mayor prolijidad al momento de limpieza de la zapatilla.
6.- Luego de limpiar se enjuaga con un chorro de agua y se deja secar, nunca directamente al sol ni tampoco cerca de fuentes emisoras de calor que sean muy potentes, pues esto puede disminuir el tamaño de la zapatilla y generar modificaciones en la amortiguación.
7.- Una técnica de secado es poner papel de diario al interior de la zapatilla para que absorba, siempre cuidando que no deforme la estructura.
8.- Nunca meterlas a la lavadora , porque las mismas revoluciones de la máquina van a generar alteraciones en la estructura de la zapatilla.
9.- Se usa jabón líquido con ph neutro debido a que algunos detergentes vienen con suavizantes u otras sustancias que generan micro gránulos que pueden tapar la malla y provocar que la zapatilla pierda la capacidad de ventilación.
10.- El sudor, en conjunto con el polvo y la tierra, va reduciendo los espacios de ventilación presentes en la capellada de la zapatilla y eso afecta la capacidad de ventilación, lo que aumenta la humedad favoreciendo la posibilidad de que aparezcan mal olor y hongos.


