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Autor de la Foto: MIGUEL ARENAS
Título/Pie de foto: Nico, Gaspar y Fiona. Los tres se hacen compañía en El Salvador.
Al arquero de 36 años le asusta el día en que Agustina, de 12, empiece a pololear
El meta de Cobresal está solo en El Salvador y pasa el día regaloneando a sus perros Gaspar y Fiona.
Samuel Ferreiro
El Salvador.- «¿Ya conocieron la ciudad entera?». Nicolás Peric, 36 años, apodado el Loco, padre de dos hijos, arquero de profesión y vedetto por una noche pisa la cancha del estadio El Cobre de El Salvador con una sonrisa en el rostro.
El entrenamiento matutino de Cobresal parece un sketch humorístico diseñado especialmente para hacer brillar al oriundo de Talca. «Acérquense a mí para que salgan en la foto del diario, potos pelados», grita Peric muerto de la risa, mientras realiza ejercicios con los porteros juveniles del club.
«El Nico es chispeante, es un agrado trabajar juntos. Y los muchachos se fijan mucho en las decisiones que toma, aprenden de él», revela el preparador de arqueros Cristián Trejo. «Se ganó el respeto de todos», dice Matías Donoso, «siempre anda tirando chistes y nos pone sobrenombres».
El humor es el refugio de Peric en El Salvador. «La gente es respetuosa. Como la población flotante supera a los que son de acá, se preocupan de hacer su pega e irse a la casa. No quieren vivir acá. Nosotros sí, nos adaptamos. Nos encariñamos con este lugar», asegura.
-¿No te desesperas? A veces parece un pueblo fantasma.
-No es fácil llegar acá, pero a medida que pasa el tiempo te das cuenta de que la gente del club te trata bien y que tienes la necesidad de retribuir. Cuando juegas acá pasa algo muy diferente a otros lados: la relación con tus compañeros pasa a ser fundamental.
No son palabras de buena crianza. Peric se siente agradecido de haber encontrado gente «verdaderamente linda» en el norte, amigos que alivian la angustia de estar lejos de sus hijos Agustina (12) y Mateo (9). Los Popinos, como le gusta llamarlos, viven en Talca junto a su ex mujer, pero están en su cabeza y en las fotos que tiene colgadas en el living de su casa.
Agustina estuvo de cumpleaños el lunes 19 y Peric se resignó a saludarla por teléfono y con un mensaje en Instagram. «Ya eres toda una señorita… Las voy a pagar todas! #miedo, #escopetalista #noseacerquen #essolodepapa», escribió en su cuenta nicoperic.
-¿Te imaginas de suegro?
-No, no estoy preparado para ese tipo de huevadas todavía.
-¿Por qué no? Es inevitable.
-Mejor no nos imaginemos eso. Lo que pasa es que la Agustina es bonita poh. Tiene el pelito claro, los ojos celestes, blanquita, es alta. Ya andan un par de cabros chicos a la siga de ella en el colegio. Va a ser traumático para mí, jajajá.
-¿No te da pena tener a tus hijos tan lejos?
-Sí, claro. Estuve tres años en Talca y los veía todo el rato. A Mateo le encantaba irse a dormir conmigo y su mamá no pone problemas. Es difícil, acá solo hay vuelos directos los lunes, los viernes y tampoco puedo dejarlos solos mientras voy a entrenar. Pero uno está expuesto a esto, el fútbol es así. Mateo a veces me llama con pena, me dice que me extraña. Eso me hace mal. Pero no puedo demostrarle que estoy mal. Como padre tienes que ser fuerte y demostrarle que la vida es así y que hay que hacer sacrificios.
-¿Te ven por la tele?
-Mateo me ve, le gusta mucho el fútbol. Juega de delantero, no lo hace mal. Todos los papás dicen que sus hijos son Messi, pero a mí me gusta que juegue porque desarrolla personalidad.
-¿Te gustaría que siguiera tus pasos?
-No sé, las he vivido todas en el fútbol, buenas y malas. Me gustaría darle una educación universitaria si él quiere. Si es futbolista obviamente voy a ser su fan número uno. La Agustina quiere ser actriz, salieron artistas mis hijos, pero no puedes negarles lo que les gusta.
El día de Peric comienza con un café y parte al estadio a entrenar. Generalmente almuerza pastas en su casa o va con sus compañeros al restorán «Rayuela», donde nunca falla el caldo. Luego regresa al hogar para descansar y regalonear a sus perros Gaspar y Fiona. «La Fiona tiene seis meses, es muy fea la pobrecita. El Gaspi tiene un año y medio. Los dos son bulldogs ingleses. Los baño una vez por semana y a veces los llevo al estadio después de la siesta. Corren, andan felices. Cuando me toca salir a otras regiones se los dejo a una vecina muy buena onda que me ayuda», explica.
-Se te ve feliz. ¿Hasta cuándo veremos las locuras de Peric en una cancha?
-Me siento cómodo, no he pensado en retirarme. Me gusta tirarme al suelo todavía. Por ahora siento más aplausos que puteadas así que estoy vigente.
-Pero, ¿no te da miedo la vida después del fútbol?
-No. El día que termine el fútbol empieza otra vida, voy a mirar para atrás contento porque entregué lo que tenía.
Nico, Gaspar y Fiona. Los tres se hacen compañía en El Salvador.


