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Autor de la Foto: FRANCISCO CRESPO
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Conozca el nuevo método de ingreso a los colegios públicos
«A todos los que postulen se les asignará aleatoriamente un número y con este número entrarán en la tómbola», explica Gregory Elaqcua, asesor del ministro de Educación.
Equipo política
A partir del 2017 comenzará a aplicarse gradualmente en Chile un nuevo modelo educacional, donde se elimina en parte la selección en el sistema de postulaciones a los colegios que reciben aportes del Estado. Tal selección todavía se mantiene en los colegios denominados «emblemáticos» (ver recuadro).
Este método, que según lo planificado por el gobierno, debería estar funcionando en 2020, considera como principio fundamental la idea de que todos los niños tendrán las mismas posibilidades de ser aceptados en los colegios a los que sus padres postularon. ¿Cómo se pretende lograr eso? Se pondrá en marcha un sistema aleatorio de postulación, conocido como «tómbola» al que los postulantes deberán someterse luego de elegir el establecimiento en el que quieren estudiar.
Postulación: el Mineduc dispondrá de una plataforma (puede ser en su sitio web o un sitio independiente) donde los padres deberán elegir los colegios que les gustaría para su hijo. Tendrán que optar por alguno de su gusto y anotarlos, al menos tres, por orden de prioridad. También puede ir directamente a hacer la postulación al colegio. En este proceso no deberán indicar las notas del alumno ni su colegio anterior. «Eso distorsionaría los principios de la reforma», explica el diputado Mario Venegas, presidente de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados. Luego de esto, cada colegio recibirá la lista de los potenciales alumnos. Si hay menos postulantes que cupos , automáticamente todos los estudiantes podrán matricularse, pero si existen más postulantes que cupos, operará la tómbola.
La tómbola: antes de usar la tómbola el colegio deberá destinar el 15 por ciento de su matrícula para niños vulnerables. También serán seleccionados automáticamente los alumnos que tengan hermanos en el colegio o que sean hijos de funcionarios del establecimiento. El resto entra en la tómbola, si hay más postulaciones que cupos. Este tipo de sorteo aleateorio es el método más común y se podrá dar en todos los colegios, sean o no emblemáticos.
«A todos los que postulen se les asignará aleatoriamente un número y con este número entrarán en la tómbola», explica Gregory Elaqcua, director del Centro de Políticas Públicas de la UDP y asesor del ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre. Y agrega que el mecanismo no necesariamente es una tómbola de lotería, como la que conocemos normalmente, sino que podría ser un software. «No es nada del otro mundo. Es una herramienta en Excel», acota el asesor.
El Mineduc: después de este proceso, el colegio tendrá la lista definitiva de sus alumnos. Lo primero que deberá hacer es enviarla al ministerio de Educación, que cumplirá un rol clave y centralizador. «En el ministerio se ordenarán las listas. Por ejemplo, si un niño quedó seleccionado en la primera preferencia que tenían sus padres, se borrará de las otras listas. Y, por ejemplo, si un niño queda en un colegio que no era la primera opción de su familia, pero sí era la primera opción de otro alumno, el ministerio cambiará los cupos para que ambos queden en su primera opción», detalla Elaqcua. Luego de eso, el ministerio mandará la lista final al colegio que informará a las familias.
¿Y si mi hijo no queda en el colegio?
La académica de la facultad de educación de la Universidad Diego Portales, Ruth Arce, advierte que uno de los principios de la reforma es la libertad de los padres para elegir el colegio de sus hijos. En este sentido acota que si un padre no queda conforme con el establecimiento donde quedó su retoño, «puede volver a postular a un establecimiento nuevamente. Con la reforma se acabó eso de que los colegios seleccionen a los padres y niños que quieren tener. Nadie te obligará a que lleves a tu hijo a un colegio determinado». Aunque aún no están definidos los procesos de postulación, Arce recomienda a los padres «informarse bien sobre los proyectos educativos, porque la reforma garantizará que colegios a los que no se podía acceder, ahora con el fin de la selección serán parte de las opciones».
Colegios que ya usan tómbola
Los 17 colegios de la Red de Colegios SIP (Sociedad de Instrucción Primaria), distribuidos por Santiago, ya ocupan el sistema de tómbola. Lily Ariztía, gerente general de SIP, detalla: «Privilegiamos a hermanos de alumnos e hijos de funcionarios, el resto de los cupos se dan por tómbola», dice y cuenta que lo malo del sistema es que «los papás llegan a las 4 am y están hasta las 2 pm esperando un número, lloran y rezan en la fila y, a veces, los niños no quedan. Eso es terrible para uno». Lily comenta que lo bueno del método es que: «Es lo más transparente e igualitario. Si se hace a través de un software siempre va a quedar la duda».
Estrategia para postular
Ruth Arce, académica de la facultad de educación de la UDP, recomienda a los padres postular a sus hijos a colegios con proyectos educativos variados y no centrarse, por poner un ejemplo, solo en tratar de ingresar a los liceos emblemáticos. «La reforma no dejará a nadie sin colegio, pero es importante que los padres diversifiquen sus opciones porque hay muchos buenos colegios que no han podido «vender» sus proyectos educativos, y que con la reforma estarán obligados a mejorar, porque los padres tendrán la libertad de elegir. Actualmente los niños que postulan a un colegio emblemático y no quedan, vuelven a su colegio de origen, que por lo general es cerca de su barrio».
EL fin de los subvencionados
Hernán Herrera, presidente de la Conacep, dice que con esta reforma a la educación los sostenedores de colegios particulares se transformarán en administradores públicos. «Estamos defraudados», dice el dirigente. Y es por esta decepción afirma que «sin querer hacer una campaña del terror, siendo conservadores un 10 por ciento de los sostenedores van a pasar a la educación privada y va a haber otro 10 por ciento que no va a seguir su proyecto porque no se les dan las condiciones. Son alrededor de 1.200 colegios menos. Si esta cifra que involucra cerca de 300 mil alumnos le parece despreciable a algún parlamentario es que no están pensando bien en la educación del país».


