Dramático testimonio del Julio Cervantes Suárez, el único sobreviviente del derrumbe del puente en Baltimore
El trabajador mexicano de 37 años relató por primera vez los primeros minutos tras la tragedia y cómo vio desaparecer a sus amigos y familiares.
La madrugada del 26 de marzo, la vida del mexicano, Julio Cervantes Suárez, cambió para siempre. Mientras descansaba tras una larga jornada arreglando los socavones del puente Francis Scott Key, en Baltimore, él y otros seis trabajadores cayeron al vacío sobre el río Patapsco. Un gran buque de carga de más de 100.000 toneladas se estrellaba contra la estructura, provocando la muerte de casi todos los obreros, menos de Julio, quien fuera el único sobreviviente de la tragedia que se llevó a sus amigos, a un cuñado y a un sobrino que para él era como un hijo, informó Telemundo.
A 106 días de la tragedia, Julio, de 37 años, habló por primera vez del accidente. En una entrevista exclusiva a NBC News reveló cómo escapó del vehículo en que estaba atrapado y logró sobrevivir al derrumbe, los primeros minutos tras la caída, el escalofriante silencio después del siniestro y su conversación con Dios, pensando que eran sus últimos minutos de vida.
Tal como se informó tras la constitución de los hechos, Julio Cervantes relató que al momento del impacto del carguero con el puente, él y sus compañeros se encontraban en una hora de descanso.
Julio recuerda que estaba comiendo un dulce en su camión, cuando sintió un fuerte golpe. En un principio no entendió muy bien lo que había pasado, sin embargo, a los pocos segundos notó que había un problema.
«El puente se empezó a mover, fue un movimiento de menos a más y cuando quise salir del vehículo, caímos», describió al periodista de la NBC, Tom Llamas. «Yo vi a mis compañeros cómo iban cayendo y cómo el agua los tapó», detalló, explicando que desde la cabina vio cómo iban desplomándose uno a uno los vehículos de sus amigos y familiares, sabiendo que él sería el último en caer.
Cuando el camión de Julio golpeó el río, inmediatamente comenzó a hundirse y a llenarse de agua que «se acercaba a mi cuello», relató. Las puertas se trabaron al instante y lo único que pensó para escapar fue bajar el vidrio de la ventana del copiloto que era la única manual, lo que provocó que el agua entrara a la cabina del camión.
Julio comenzó a tragar agua y sin saber nadar logró salir, caminando por la orilla del vehículo, hasta llegar a un hormigón donde se quedó flotando. «Fue entonces cuando me di cuenta de lo que había pasado. Miré el puente y ya no estaba allí», confesó, describiendo que comenzó a llamar a sus compañeros por su nombre, pero no recibió respuesta.
«Al ver que no me contestaban, supe la realidad», agregó, afirmando que en ese momento solo había silencio, oscuridad y frío, registró «20 Minutos». 25 minutos después y gracias a una lámpara que tenía en el casco que llevaba puesto antes del accidente, Julio fue rescatado por una lancha.
Mientras flotaba, pensaba que eran sus últimos minutos y se aferró a Dios. «Le agradecí por la familia que me había dado. Le pedí que cuidara de mi mujer y mis hijos», confesó, agregando que aún se siente arrepentido de haberle dicho a su sobrino que descansara en su auto. «Si le hubiera dicho que viniera conmigo, quizá habría sido diferente», reflexionó.


